El centro de Los Ángeles se ubica entre los menos vibrantes en un ranking global

La medición de 35.000 residentes lo coloca entre las urbes mundiales con menor vitalidad, mientras la reducción del trabajo presencial debilita restaurantes, tiendas y el movimiento diario en varios barrios

Google icon
El centro de Los Ángeles quedó entre las ciudades con menor vitalidad en el ranking global City Pulse 2026 de Gensler (REUTERS/Mike Blake)

El centro de Los Ángeles figura entre los menos vibrantes del mundo en una encuesta de Gensler difundida esta semana, un resultado que expone el impacto de la salida de oficinas y comercios después de la pandemia sobre la vida urbana, la seguridad percibida y la permanencia de personas en la zona.

Según Los Angeles Times, el informe City Pulse 2026 de la firma de urbanismo y consultoría ubicó a la ciudad entre las peores evaluadas de un total de 75 grandes urbes del mundo. Alrededor del 65% de los encuestados consideró vibrante al centro angelino, frente a registros superiores al 80% en ciudades como Nueva York, Chicago o Sídney.

La consultora relevó a 35.000 residentes urbanos sobre distintas percepciones de sus ciudades. En ese universo, Los Ángeles quedó como la vigésima ciudad peor posicionada a escala global y la undécima peor entre 34 ciudades de Estados Unidos.

PUBLICIDAD

Kelly Farrell, directora gerente de la oficina de Gensler en Los Ángeles, dijo al medio que el problema central de la ciudad pasa por la retirada de empresas. “El problema central de Los Ángeles es que las empresas se han ido. Necesitamos que vuelvan las oficinas”, afirmó. Además agregó: “Que la gente regrese para quedarse después del trabajo e interactuar con los negocios que están en la zona”.

La encuesta de Gensler a 35.000 residentes ubicó al centro de Los Ángeles entre las peores evaluadas de 75 grandes urbes del mundo (Reuters)

Vaciamiento de oficinas y locales deterioró la actividad del centro

La encuesta identificó varios rasgos comunes en los centros urbanos más activos: mezcla de comercios, oficinas y viviendas, facilidad para caminar y un papel claro como polo cultural y de entretenimiento. En el caso angelino, el centro conserva su condición histórica como sede de gobierno, finanzas, arte y deporte, pero perdió flujo cotidiano tras la reducción de la actividad de oficinas.

Ese retroceso afectó la llegada de visitantes y complicó la situación de restaurantes y tiendas que siguieron abiertos. Farrell sostuvo que la percepción pública también arrastra un problema de imagen, pese a que hay sectores del centro que funcionan mejor y residentes que dicen ver una mejora en la vida cotidiana.

PUBLICIDAD

El vaciamiento de oficinas y locales afectó a restaurantes y tiendas y redujo el flujo de visitantes en varios barrios del centro de Los Ángeles (REUTERS/Daniel Cole)

Datos de la Oficina de Finanzas de Los Ángeles muestran que el número de empresas que informaron su salida del centro creció con fuerza en los últimos dos años, después de una pausa posterior a la pandemia. La zona también pasó a representar una porción cada vez mayor del total de cierres en la región durante los últimos cinco años.

Un análisis de datos citado por el diario señala que el centro concentró de manera regular la mayor cantidad de clausuras. Entre los barrios más golpeados entre 2024 y 2025 estuvieron South Park, el Fashion District, Central City y Pico-Union.

La consultora inmobiliaria CBRE informó que casi el 40% del espacio de oficinas del Distrito Financiero está funcionalmente vacío y que el 30% de la superficie comercial permanece desocupada. Ese nivel de vacancia reduce el tránsito peatonal y limita uno de los factores que el informe considera decisivos: cuánto tiempo permanece la gente en el centro, más que la cantidad de visitantes que lo pisa.

Gensler señaló que el regreso de las oficinas es clave para recuperar el movimiento diario y sostener a los comercios del centro de Los Ángeles (REUTERS/Aude Guerrucci)

Percepción de inseguridad: una barrera para el regreso

El artículo sostiene que Los Ángeles lleva años con dificultades para atraer de nuevo a los residentes al centro. Entre las razones aparece la seguridad percibida: actos de vandalismo, agresiones y robos empujaron a negocios a irse y desalentaron el regreso de clientes y trabajadores.

A eso se suma, según el análisis, una falta visible de presencia policial. Aun así, el capitán Kelly Muniz, del Departamento de Policía de Los Ángeles, afirmó en abril que la delincuencia cayó 10% frente al año anterior.

Farrell planteó que una mayor población cotidiana en la zona puede reforzar esa mejora. “Una de las mejores cosas que podemos hacer por la seguridad es tener abundancia de población”, sostuvo. Además agregó: “Ahora mismo se ve que tenemos muchos locales comerciales de planta baja vacíos. A medida que eso se llene, por lo general vemos que la delincuencia empieza a bajar con ello”.

La directora de la oficina local de Gensler añadió que los resultados de la encuesta pueden variar de forma marcada de un año a otro. Su pronóstico es que, si más oficinas regresan al centro de Los Ángeles, también mejorará la percepción de vitalidad.