El fenómeno climático El Niño ha sido oficialmente declarado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) el jueves 11 de junio, tras la verificación de condiciones oceánicas y atmosféricas que anticipan uno de los episodios más intensos desde 1950. El evento afecta regiones del Pacífico y tendrá repercusiones en América, Asia, Oceanía y África, ya que sus efectos se extienden a escala global. Su importancia radica en los impactos previstos sobre los patrones climáticos regionales y la economía mundial, con potencial para influir en la producción agrícola, la gestión de recursos hídricos y la actividad de huracanes.
Según la NOAA y el Centro de Predicción Climática (CPC), la probabilidad de que el actual El Niño evolucione hacia una categoría de “muy fuerte” alcanza el 63%. Así lo informaron agencias como CNN y WSJM, que citan el último boletín técnico emitido por la agencia estadounidense. La NOAA detalló que las temperaturas superficiales del océano Pacífico central y oriental se sitúan muy por encima del promedio histórico. De acuerdo con los datos satelitales y observaciones meteorológicas, el calentamiento oceánico y la expansión de anomalías en los vientos refuerzan la proyección de un episodio con efectos excepcionales.
El Niño es un patrón climático recurrente caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), este tipo de evento altera la circulación atmosférica global, incidiendo directamente en el régimen de precipitaciones, sequías y en los ciclos productivos de distintas regiones. Los episodios más intensos registrados previamente ocurrieron en 1982-83, 1997-98 y 2015-16, con consecuencias en sistemas agrícolas, recursos hídricos y economía mundial, de acuerdo con el informe de Phys.org.
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¿Qué es El Niño y por qué es importante en 2026?
El fenómeno El Niño consiste en un calentamiento inusual de la superficie del mar en el Pacífico tropical, lo que altera los patrones de circulación atmosférica global. Según la NOAA, el episodio de 2026 ya cumple con los criterios técnicos para ser clasificado como un evento de gran magnitud. Diversos modelos internacionales, incluidos los de Copernicus y la OMM, coinciden en la posibilidad de que este año se ubiquen entre los tres eventos más intensos desde que existen registros modernos.
La importancia de El Niño 2026 se relaciona con el contexto climático actual, ya que el planeta enfrenta temperaturas globales históricamente elevadas. De acuerdo con la NOAA, existe un 98,5% de probabilidad de que 2026 esté entre los cinco años más cálidos desde que se tiene registro, lo que podría amplificar los efectos del fenómeno. La agencia europea Copernicus agregó que el 75% de los modelos climáticos predicen un aumento de 2,5°C o más en la región clave del Pacífico para noviembre, situando el episodio dentro de la categoría de “muy fuerte”.
¿Cómo clasifica la NOAA la intensidad de El Niño?
La NOAA y la OMM clasifican el fenómeno El Niño según el incremento de la temperatura superficial del mar en la zona “Niño 3.4” del Pacífico. Los rangos oficiales son débil, moderado, fuerte y muy fuerte. El término “Super El Niño” no forma parte de la clasificación científica, aunque ha ganado popularidad en medios y redes sociales, según WSJM. Para que un evento sea considerado “muy fuerte”, la temperatura debe superar en al menos 2°C el promedio durante varios meses consecutivos.
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Carlo Buontempo, director de Copernicus, explicó en declaraciones recogidas por Phys.org que “desde el 1 de mayo al 1 de junio, todos los modelos aumentaron sus previsiones”, y el pronóstico medio para noviembre supera los 3°C sobre el promedio. Solo tres eventos desde 1877 han superado el umbral de 2°C: 1982-83, 1997-98 y 2015-16.
¿Qué regiones serán las más afectadas por El Niño 2026?
La influencia de El Niño se extiende a múltiples regiones, aunque el impacto varía. Según la NOAA, se prevé un aumento de lluvias y tormentas intensas en el sur de Estados Unidos durante el otoño e invierno, mientras que en el sudeste asiático, Australia y partes de Oceanía suelen observarse condiciones más secas y temperaturas superiores al promedio. América del Sur, África meridional y regiones del Caribe también enfrentan alteraciones en los patrones de lluvia y sequía, con repercusiones en la producción agrícola y el acceso a recursos hídricos.
En el caso del Atlántico, la temporada de huracanes tiende a ser menos activa, mientras que el Pacífico oriental muestra un incremento en el número de tormentas nombradas. Según datos de la NOAA y CNN, en la actual temporada del Pacífico ya se han formado tres tormentas con nombre.
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¿Cómo afecta El Niño a la temporada de huracanes en el Atlántico y el Pacífico?
La NOAA y la Universidad Estatal de Colorado (CSU) pronostican entre 8 y 14 tormentas nombradas en el Atlántico para la temporada 2026, de las cuales entre 3 y 6 podrían convertirse en huracanes y hasta 3 alcanzar la categoría de huracán mayor. Estas cifras son inferiores al promedio histórico, que es de 14 tormentas nombradas y 7 huracanes por temporada. La NOAA atribuye esta reducción a la influencia de El Niño, que altera las corrientes en chorro y la cizalladura del viento en el Atlántico, dificultando la formación de ciclones tropicales.
En contraste, el Pacífico oriental suele experimentar un aumento en la actividad ciclónica durante episodios de El Niño. Según el último reporte de la NOAA, ya se han registrado tres tormentas nombradas en la región este año, lo que se atribuye al calentamiento oceánico y a la mayor inestabilidad atmosférica.
¿Qué impactos económicos y sociales se esperan por El Niño?
El fenómeno El Niño tiene repercusiones directas en la agricultura, la seguridad alimentaria y la economía mundial. Según la OMM, los cambios en las precipitaciones y las temperaturas pueden provocar tanto inundaciones como sequías prolongadas. América del Sur, África y el sudeste asiático suelen enfrentar variaciones en los ciclos de cultivo, afectando la producción de granos y alimentos básicos. Las consecuencias económicas incluyen fluctuaciones en los precios de los alimentos, pérdidas en cosechas y afectaciones en el sector energético, especialmente en países que dependen de la hidroelectricidad.
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La NOAA advierte que los impactos varían según la región. Por ejemplo, en el sur de Estados Unidos se esperan lluvias por encima del promedio, mientras que el sudeste asiático y Australia podrían enfrentar condiciones secas y riesgos de incendio.
¿Cuáles son las recomendaciones de las autoridades y organismos internacionales?
Las entidades meteorológicas internacionales recomiendan a los gobiernos y sectores productivos mantener la vigilancia y adaptar sus estrategias de gestión de riesgos. Según la NOAA, “existe una probabilidad del 100% de que El Niño persista durante el otoño y una alta probabilidad de que continúe en el invierno”. La OMM y el programa Copernicus mantienen la actualización constante de sus proyecciones, brindando avisos y recomendaciones para anticipar y mitigar los posibles impactos.
Ehsan, investigador consultado por ABC Australia, enfatizó que la respuesta social debe centrarse en la preparación y no en el temor: “En lugar de fomentar temor, se debe alentar la preparación”.
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¿Qué se puede esperar para el clima global en los próximos meses?
Las proyecciones de la NOAA y Copernicus sugieren que 2026 podría ubicarse entre los cinco años más cálidos registrados. Si el fenómeno mantiene su intensidad, 2027 podría llegar a convertirse en el año más cálido hasta la fecha. Los sectores agrícola, hídrico y energético deben estar atentos a las actualizaciones oficiales para anticipar posibles escenarios y reducir el impacto de eventos extremos.
La población en general puede consultar los avisos emitidos por la NOAA, la OMM y sus contrapartes nacionales para obtener información relevante sobre riesgos de sequía, inundaciones, incendios o alteraciones en la disponibilidad de agua y alimentos. El monitoreo permanente y la actualización de recomendaciones son las principales herramientas para enfrentar la variabilidad climática en los próximos meses.