Un hombre de Filadelfia se ha propuesto una misión singular antes del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026: Garrett Albert, apasionado del fútbol y la cerveza, busca reunir una botella de cerveza producida en cada uno de los 48 países que participarán en el torneo. Esta iniciativa, que une dos de sus mayores aficiones, emerge como una forma creativa y personal de celebrar la diversificación histórica del campeonato, que por primera vez incluirá a 48 selecciones nacionales. La meta de Albert no es solo un reto logístico, sino también una manera de conectar con la esencia global del torneo desde su propio hogar, mientras el mundo dirige su atención a la máxima cita futbolística.
La idea que hoy impulsa a Albert no surgió de la nada. Hace cuatro años, durante el Mundial de Qatar, un gesto casual marcó el inicio de esta travesía. Un amigo había dejado una cerveza Sam Adams en su nevera. Por superstición, Albert decidió no beberla hasta que la selección masculina de Estados Unidos quedara eliminada del torneo. Finalmente, cuando esto ocurrió, abrió la botella, lo que le llevó a preguntarse si podría replicar esa experiencia con todas las naciones participantes en el futuro. Aunque en esa edición comenzó tarde y no logró reunir muchas cervezas, la semilla ya estaba plantada. “Crecí amando este deporte. Y luego, ya sabes, me convertí en un gran aficionado a la cerveza”, explica Albert, sintetizando el cruce de pasiones que alimenta su actual desafío.
Con la edición de 2026 en el horizonte, Albert se preparó con mayor antelación. Empezó su búsqueda de cervezas hace unos meses y ya ha asegurado botellas de 22 países, lo que representa casi la mitad del objetivo. Entre las cervezas ya conseguidas se encuentran etiquetas provenientes de Bélgica, Japón y Australia, naciones conocidas por su tradición cervecera y relativa facilidad de acceso a sus productos en mercados internacionales. Para el resto, aún le quedan veintiséis países por cubrir, entre los que figuran Sudáfrica, Haití y Costa de Marfil. Este progreso parcial refleja tanto la diversidad del reto como la persistencia necesaria para completarlo, ya que el número total de países involucrados en la Copa Mundial 2026 representa una ampliación histórica respecto a las ediciones previas.
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Gran parte de las cervezas recolectadas hasta ahora por Albert provienen de la tienda The Foodery, un establecimiento especializado en cervezas en Filadelfia donde ha conseguido 13 de las variedades de su colección. Sin embargo, tras avanzar rápidamente con las opciones más accesibles y populares, el ritmo de nuevas adquisiciones ha disminuido. Superar la barrera de los países más grandes o con mayor presencia internacional ha significado que ahora deba enfrentar la parte más compleja del proyecto: las naciones con poca o nula exportación cervecera.
Una de las principales dificultades que enfrenta Albert es la escasez o inaccesibilidad de cervezas producidas en ciertos países. Explica que algunos países plantean obstáculos logísticos y legales para encontrar sus cervezas en el extranjero. “Serán Irak, Irán y Arabia Saudita; son países que, como saben, no necesariamente exportan mucho alcohol”, reconoce Albert, señalando que en estos casos podría verse obligado a considerar sustituciones si la obtención resulta imposible. La búsqueda de cervezas de países con restricciones religiosas, conflictos o mercados internos cerrados constituye el mayor reto de su proyecto, obligándolo a explorar alternativas creativas para mantener la fidelidad a su objetivo original.
La estrategia que planea seguir Albert durante el torneo es tan particular como el desafío mismo. Su idea es beber una botella de cada país a medida que su selección sea eliminada del Mundial. De esta forma, cada eliminación se convierte en un pequeño ritual de despedida, permitiéndole experimentar, aunque sea simbólicamente, una conexión directa con el destino futbolístico de cada nación. Ante la dificultad de conseguir entradas para los partidos, ha encontrado en esta rutina una forma de participar activamente en el evento global, adaptando la celebración a sus posibilidades reales. “Quizás esta sea mi manera de conectar mejor con el torneo”, reflexiona, dejando claro que para algunos aficionados la pasión va mucho más allá de lo que ocurre en la cancha.
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En su afán por completar la colección, Albert ha decidido abrirse a la colaboración del público. Sabe que las probabilidades de éxito aumentan si cuenta con la ayuda de personas que puedan sugerirle lugares, marcas o métodos para hallar las cervezas faltantes. Por ello, invita a quienes tengan información o sugerencias a contactarlo a través de Instagram, donde está dispuesto a recibir todo tipo de aportes. La participación de la comunidad podría ser decisiva para que este singular coleccionista logre, por primera vez en la historia del torneo, reunir en su nevera una botella de cerveza representando a cada país participante.