El consumo de los hogares en Estados Unidos siguió sosteniendo buena parte de la actividad económica, pero la inflación ya se siente en el bolsillo.
Según CBS News, la presión se refleja en la pérdida de poder de compra, el avance de la morosidad y una tasa de ahorro de 2,6%.
La economía avanzó a un ritmo anual de 1,6% en el primer trimestre, según CBS News, un desempeño que, para economistas citados por el medio, aumenta la probabilidad de que los hogares reduzcan su impulso después de haber sostenido el gasto pese a años de presiones financieras.
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Cinco indicadores condensan esa tensión: el retroceso del ingreso real, la persistencia de la inflación en los precios, el aumento de la morosidad en tarjetas, la caída del ahorro disponible y los recortes en gastos cotidianos como la gasolina, un rubro que suele funcionar como termómetro inmediato del ajuste en los hogares.
El ingreso real pierde terreno frente a los precios
Dos indicadores seguidos de cerca por el mercado —el Índice de Precios al Consumidor (CPI) y el índice de precios de gastos de consumo personal (PCE)— mostraron que los ingresos de muchos estadounidenses avanzaron por debajo de los precios. En términos prácticos, ese desfase se traduce en una pérdida de poder de compra, incluso cuando el salario nominal sube.
Gus Faucher, economista jefe de PNC, afirmó a CBS News que, una vez descontada la inflación, el ingreso de los hogares cayó más de 1% en el último año.
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El especialista agregó: “Excluyendo la era de la pandemia y las distorsiones causadas por cambios en las tasas impositivas en 2013, esta es la mayor caída interanual del ingreso real después de impuestos desde la Gran Recesión de 2009”.
La inflación presiona el consumo
La persistencia inflacionaria explica buena parte de esa presión. CBS News señaló que los hogares enfrentan la inflación más alta en casi tres años, lo que erosiona el presupuesto mensual y reduce el margen para gastos discrecionales.
El problema no es solo cuánto suben los precios, sino la velocidad con la que el ingreso se ajusta. Cuando esa brecha se prolonga, el consumo tiende a reacomodarse: se posponen compras, se recortan servicios y se priorizan bienes esenciales.
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La morosidad en tarjetas sube
La tercera señal es el deterioro en el pago de deudas. Los atrasos en tarjetas de crédito alcanzaron su nivel más alto desde 2011, de acuerdo con datos del Banco de la Reserva Federal de Nueva York citados por CBS News.
En el primer trimestre, cerca de 13% de las cuentas de tarjeta estaban en mora, según la información difundida por la entidad.
Para economistas consultados por el medio, el aumento de incumplimientos sugiere que más consumidores tienen dificultades para sostener sus obligaciones financieras al ritmo de los precios.
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En ese escenario, el crédito deja de ser una herramienta de conveniencia y pasa a cubrir gastos básicos, una dinámica que se vuelve más riesgosa si las tasas se mantienen elevadas.
La caída del ahorro reduce el colchón financiero
El cuarto dato apunta a la capacidad de resistencia: el informe de abril del índice PCE mostró que la tasa de ahorro personal bajó a 2,6% desde 3,6% en marzo, según CBS News.
Heather Long, economista jefa de Navy Federal Credit Union, dijo al medio que se trata de la tasa de ahorro más baja en dos décadas.
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Long detalló a CBS News: “La tasa de ahorro hace un año era de 5,5%. Ahora es de 2,6%. Los reembolsos fiscales más altos están ayudando a que la gente se mantenga a flote, pero eso se agotará en julio. Ajustarse el cinturón más adelante este año es inevitable”.
Con un ahorro tan bajo, cualquier suba adicional de precios o pérdida de ingresos puede traducirse más rápido en recortes de consumo.
Más presión sobre el retiro y recortes en gasolina
La presión también se filtró en decisiones de largo plazo. Según Fidelity, más estadounidenses tomaron préstamos y realizaron retiros por dificultades de sus planes 401(k), indicó CBS News.
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En el primer trimestre, el 19,2% de las cuentas de Fidelity tuvo préstamos pendientes, frente al 18,8% de un año antes. Los retiros por dificultades subieron a 2,5% desde 2,3% en el mismo período.
En paralelo, la suba de la gasolina aparece como un ajuste inmediato y desigual por nivel de ingreso. Glenn Williams, director ejecutivo de Primerica, dijo a CBS News: “Si los precios de la gasolina siguen elevados, las familias de ingresos medios probablemente enfrentarán más compensaciones. Para la mayoría de los hogares, la gasolina no es opcional”.
Un estudio del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, citado por el medio, encontró que hogares de ingresos bajos y medios redujeron su consumo de gasolina en marzo, mientras los de ingresos altos casi no cambiaron hábitos.
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Algunos comercios ya registraron ese giro. Walmart informó que sus clientes compraron menos combustible al cargar en sus estaciones durante el primer trimestre, según CBS News.
Su director financiero John David Rainey dijo a analistas: “La cantidad de galones que cargan los clientes cuando vienen a nuestras estaciones de combustible cayó por debajo de 10 por primera vez desde 2022. Eso es un indicio de estrés”.