La herramienta de inteligencia artificial OpenEvidence transformó en menos de dos años la práctica médica en Estados Unidos, donde ya es utilizada por cerca del 65% de los médicos, según datos facilitados por la propia compañía al informe especial de NBC News.
Este servicio, que funciona como un motor de búsqueda médico potenciando la inmediatez y personalización de las respuestas clínicas, generó inquietudes entre expertos sobre el posible impacto en el razonamiento de los profesionales y en la privacidad de los pacientes, además de la ausencia de estudios científicos exhaustivos que valoren su influencia real en la atención sanitaria.
En abril de 2026, OpenEvidence registró su uso en aproximadamente 27 millones de consultas clínicas solo en Estados Unidos, implicando a cerca de 650.000 médicos en el país y a otros 1,2 millones internacionalmente, según cifras reveladas por la compañía desarrolladora.
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El crecimiento en la adopción de esta plataforma, valorada en USD 12.000 millones a comienzos de 2025 tras recaudar USD 700 millones en menos de un año, desbordó las previsiones incluso de referentes como Sequoia Capital, Google Ventures y Nvidia, principales inversores de la empresa.
La plataforma se convirtió en el equivalente digital contemporáneo a consultar la opinión experta de un colega, proporcionando no solo información clínica para la toma de decisiones, sino también herramientas para la elaboración de informes de alta de pacientes y materiales de estudio para exámenes médicos.
Según el doctor Anupam Jena, internista en el Massachusetts General Hospital y profesor de políticas sanitarias en Harvard, el 60% de las búsquedas en OpenEvidence están relacionadas con la toma de decisiones clínicas sobre tratamientos o diagnósticos específicos, ajustados al perfil de cada paciente.
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Alcance de OpenEvidence entre los médicos estadounidenses
Una de las claves del éxito radica en la accesibilidad y gratuidad del sistema para los profesionales: basta con registrarse proporcionando el número de identificación nacional sanitaria para acceder a consultas ilimitadas sin coste, según describió el CEO de la compañía, Daniel Nadler, en diálogo con NBC News.
OpenEvidence genera resúmenes basados en la evidencia científica más reciente y ofrece enlaces directos a artículos revisados por pares o guías médicas relevantes.
Los testimonios recogidos por NBC News revelan una adopción que atraviesa especialidades, estados y tamaños de clínicas. El doctor Jeremy Cauwels, responsable médico del sistema Sanford Health en Dakota del Sur, destacó la funcionalidad móvil y la facilidad de integración en la rutina diaria de los profesionales.
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En casos concretos, médicos relataron cómo la herramienta permitió confirmar en segundos la normalidad de ciertos efectos secundarios o la necesidad de pruebas diagnósticas adicionales, tras cotejar información científica de referencia.
OpenEvidence resaltó que su plataforma está diseñada para complementar, no reemplazar, el juicio clínico. “Los servicios no están destinados a servir como plataforma de diagnóstico ni a sustituir el criterio profesional”, indica el aviso legal consultado por la cadena NBC.
La empresa asegura cumplir con la ley federal de privacidad de salud (HIPAA) tras implementar protocolos estrictos, aunque sistemas como MaineHealth recomiendan a sus médicos evitar la introducción de información que permita identificar personalmente a los pacientes.
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Competencia y desafíos: seguridad, precisión y formación médica
La presencia masiva de OpenEvidence redibujó el ecosistema de herramientas médicas basadas en inteligencia artificial, desplazando a referentes como UpToDate —considerada durante años la fuente principal de consulta clínica—.
Según el infectólogo Paul Sax, del Brigham and Women’s Hospital de Boston, el método de búsqueda de OpenEvidence es “mucho más flexible”, facilitando consultas en lenguaje natural y acelerando respuestas en comparación con sistemas anteriores.
La competencia reacciona: UpToDate lanzó Expert AI, mientras la empresa OpenAI presentó ChatGPT for Clinicians, aunque sin acceso a acuerdos de licencia con revistas científicas de primer nivel como el New England Journal of Medicine (NEJM), al que OpenEvidence sí accede gracias a convenios directos. Para el editor en jefe de NEJM, Eric Rubin, esta colaboración es una vía efectiva para que la información médica más relevante llegue “donde están los médicos”.
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No obstante, persisten dudas sobre los límites de la precisión. Un estudio académico publicado en diciembre, aún sin revisión por pares, determinó que OpenEvidence respondió con acierto menos del 45% de las preguntas médicas complejas.
Médicos consultados por NBC News indicaron que la herramienta, aunque robusta, puede ofrecer conclusiones poco fundamentadas en casos atípicos o basadas en estudios de pequeño tamaño muestral, aunque notaron mejoras tras retroalimentación y actualización de contenidos.
Equilibrio entre eficiencia y formación clínica
La rapidez para resolver dudas fuera del área de especialización contribuye a la versatilidad del profesional, según expone el doctor Anupam Jena: “Observamos que los médicos usan OpenEvidence para responder cuestiones cotidianas que escapan a su formación original”. Sin embargo, preocupa el posible deterioro de habilidades críticas, especialmente entre médicos jóvenes o en formación.
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Un facultativo de Misuri advirtió que la introducción intensiva de la herramienta podría “erosionar capacidades construidas durante años de entrenamiento” y reclamó mayor integración de estos recursos en los programas curriculares.
Aunque la mayoría de los entrevistados defendió la obligación de supervisar, verificar y contrastar cada respuesta mediante criterios clínicos propios, la velocidad de incorporación de estas tecnologías excede a menudo la capacidad de adaptación institucional.
El fenómeno de la “IA en la sombra”, en el que los facultativos emplean estas aplicaciones en dispositivos personales, dificulta el control sistemático, reconoció Girish Nadkarni, jefe de IA en el Mount Sinai Health System de Nueva York.
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En marzo de 2024, Mount Sinai, empleador de 47.000 profesionales, oficializó su acuerdo con OpenEvidence para integrar este sistema en su portal principal de registros médicos, facilitando el acceso también a enfermeros y farmacéuticos.
De esta manera, la expansión de OpenEvidence plantea retos regulatorios y demanda nuevas estrategias pedagógicas y éticas que permitan consolidar los beneficios de la inteligencia artificial en la medicina sin sacrificar el juicio experto ni la privacidad de los pacientes.