El Senado de Estados Unidos validó el nombramiento de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal tras una ajustada votación donde predominó la disciplina partidaria.
Warsh, respaldado por la mayoría republicana y el voto excepcional del demócrata John Fetterman, asume la conducción del principal organismo económico del país con 54 votos a favor y 45 en contra, en una de las sesiones más polarizadas de la cámara alta.
El economista de 56 años, con experiencia tanto en la Fed como en el sector financiero privado, reemplazó a Jerome Powell, quien estuvo al frente del organismo desde 2018. Powell decidió continuar como miembro de la Junta de Gobernadores tras el archivo de la investigación judicial en su contra, por sobrecostos, proceso impulsado por el Ejecutivo y cerrado poco antes de la votación.
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Kevin Warsh asume la presidencia de la Reserva Federal con el respaldo de la mayoría republicana y el voto de un demócrata, en una coyuntura marcada por una inflación cercana al 4% y una fuerte suba de los precios de la gasolina.
Durante el proceso de confirmación, varios senadores republicanos supeditaron su apoyo a la resolución de la causa contra Powell, lo que permitió destrabar la nominación de Warsh.
El líder de la mayoría, John Thune, defendió el perfil del nuevo titular de la Fed y recalcó la importancia de una conducción que comprenda tanto la macro como la microeconomía, en un contexto de inflación persistente y volatilidad internacional.
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El comité de política monetaria de la Fed mostró una división interna, registrando el mayor número de votos disidentes en más de treinta años: tres miembros objetaron la posibilidad de un recorte de tasas, mientras que Stephen Miran, defensor de esa medida, dejó su puesto para dar paso a Warsh.
Hace unos días, Donald Trump reiteró su preferencia por tasas de interés bajas y criticó a Powell por no haberlas reducido oportunamente, incluso advirtiendo en su red social que solo respaldaría a un titular de la Fed alineado con su visión. Warsh aseguró ante el Senado que nunca recibió presiones directas para comprometerse con decisiones específicas sobre tasas y afirmó que actuará como un actor independiente en el cargo.
En su etapa anterior en la Fed, Warsh se mostró partidario de una mayor disciplina y criticó la comunicación pública excesiva del organismo, sugiriendo limitar los pronósticos trimestrales. Ahora, con la inflación lejos de la meta del 2% y los mercados atentos a cada decisión, su primer gran desafío será conducir la reunión de junio, donde se definirán nuevas proyecciones de política de tasas.
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El mercado financiero proyectó que la tasa objetivo se mantendría entre 3,5% y 3,75% durante el año, aunque el debate interno deja abierta la posibilidad de aumentos si la inflación persiste.
La Reserva Federal enfrenta el reto de equilibrar la estabilidad de precios, el crecimiento económico y su independencia institucional en un contexto global cambiante, mientras Warsh asume la responsabilidad de liderar las decisiones monetarias más relevantes para la economía de Estados Unidos y el resto del mundo.
(Con información de AP, EFE y Reuters)
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