Cuatro décadas después de que Tom Cruise hiciera famoso al F-14 Tomcat en la primera película de Top Gun, el Congreso de los Estados Unidos está a punto de devolverle la vida a uno de los cazas más icónicos de la historia de la aviación. No será para combatir. Será para volar.
En su columna de Infobae al Mediodía, el analista internacional Andrei Serbin Pont explicó el contexto histórico, geopolítico y cultural detrás de una decisión que combina geopolítica, nostalgia y un nombre que nadie en el mundo del cine puede ignorar.
El Maverick Act y la restauración del F-14 Tomcat
El Senado de los Estados Unidos aprobó por unanimidad el Maverick Act el 28 de abril. La ley, introducida por el senador republicano Tim Sheehy de Montana y co-patrocinada por el senador demócrata Mark Kelly de Arizona —ex astronauta y ex piloto de F-14— autoriza la transferencia de tres F-14D Tomcat almacenados en el desierto al U.S. Space & Rocket Center de Huntsville, Alabama. Sin embargo, el proyecto de ley aún debe ser aprobado por la Cámara de Representantes antes de convertirse en ley definitiva.
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“La vuelta de Top Gun, exactamente. Vuelve a la escena el mítico F-14D, una aeronave que sólo operaron dos países en el mundo: Estados Unidos e Irán”, explicó Serbin Pont.
El objetivo declarado de la ley es la preservación cultural y la educación, no la restauración del potencial de combate. “El Maverick Act permite que tres de los últimos Tomcat del mundo sean desmilitarizados y transferidos para exhibición pública y educación bajo estrictas salvaguardas de seguridad nacional. No restaura capacidad de combate ni reabre transferencias al exterior”, aclaró el congresista Abraham Hamadeh, co-patrocinador de la ley en la Cámara.
La transferencia ocurre sin costo para el gobierno federal, y el museo asume toda la responsabilidad de transporte, restauración, mantenimiento y cumplimiento de los requisitos de la FAA y la Marina.
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Sobre el retorno a vuelo, la ley habilita la posibilidad de restaurar uno de los tres aviones a estado de vuelo, pero el proceso implicaría inspecciones profundas del armazón y los sistemas, y la aeronave debería cumplir con los requisitos de certificación de la FAA. El proceso se espera que sea costoso y podría llevar años.
Los tres aviones tienen historias propias. Los BuNo 164341 y 164602 sirvieron ambos con el escuadrón VF-213 “Black Lions”, uno de los últimos en operar el Tomcat antes de su retiro, y fueron fotografiados por última vez en el USS Theodore Roosevelt. El tercero es aún más notable: el BuNo 159437, conocido como “Fast Eagle 107”, fue el F-14 que participó en el incidente del Golfo de Sidra de 1989, en el que dos cazas libios MiG-23 fueron derribados por Tomcats del portaaviones USS John F. Kennedy.
El Maverick Act y la restauración del F-14 Tomcat
“La mayoría de los F-14 fueron destruidos hace varios años para evitar que Irán consiguiera piezas y los mantuviera operativos”, precisó Serbin Pont. “Quedaron muy pocos en el cementerio de aviones; fueron dados de baja hace unos 20 años. Ahora, el Senado norteamericano aprobó el Acta Maverick, llamada así por el protagonista de Top Gun, para rescatar esas pocas aeronaves, mandar dos a museo y tratar de poner uno de vuelta en vuelo”.
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El columnista remarcó la dimensión cultural de esta decisión: “Con la salida de Top Gun 2 en 2022, que recaudó unos 1.500 millones de dólares en taquilla, hubo un boom de maquetas y todo tipo de merchandising del F-14D. Hay mucha expectativa de que, si llega a volar un F-14, movilizaría mucho en los shows aéreos y en los museos”.
Sobre la financiación de la restauración, aclaró: “No le va a costar un peso al Estado norteamericano; se va a financiar por otros mecanismos”.
El rol de Irán y el fin del riesgo estratégico
Serbin Pont detalló el trasfondo geopolítico: “Irán era el otro operador. Hasta la Revolución Islámica en 1979, Irán recibió setenta y nueve de estos aviones. Fueron claves en los combates de la guerra Irán-Irak y lograron 160 derribos. El Tomcat tuvo más experiencia de combate real con los iraníes que con los estadounidenses”.
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La destrucción de la flota iraní en los últimos dos conflictos eliminó el riesgo estratégico: “Eso permitió que la restauración de un F-14 para vuelo activo dejara de ser una preocupación para Washington y abriera la puerta a su reaparición en museos y exhibiciones”.
El analista subrayó: “Fue una gran aeronave de la Guerra Fría, probablemente uno de los mayores desarrollos de la aviación aeronaval del mundo, pero se dio de baja relativamente temprano porque era un avión bastante caro de operar. En los años 90, la hora de vuelo costaba 60 mil dólares y requería hasta 40 horas de mantenimiento por cada hora de vuelo”.
“La mística del F-14 en Estados Unidos no se debe sólo a las películas, sino a que fue una de las mayores innovaciones de la aviación aeronaval mundial”, afirmó Serbin Pont en su columna. “Hay una movida enorme: si vuelve a volar un F-14, sería algo que movilizaría mucho en los shows aéreos, los museos y entre quienes crecieron con Top Gun”.
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