Millones de estadounidenses pueden ya reclamar la ciudadanía canadiense a raíz de una reforma legal que ha cambiado los requisitos de descendencia y disparado las solicitudes, amplificando el interés en la doble nacionalidad por motivos políticos, laborales y familiares.
Desde el 15 de diciembre, quienes demuestren ascendencia directa canadiense, incluso si esa conexión proviene de abuelos, bisabuelos o ancestros más lejanos, son reconocidos como ciudadanos de Canadá y pueden solicitar el certificado que lo acredita, según informó The Associated Press.
La nueva legislación provocó un aumento masivo de consultas en despachos legales de ambos países y modificado los procesos para quienes buscan la nacionalidad: el abogado de inmigración Amandeep Hayer, con oficina en la zona de Vancouver, declaró a la agencia de noticias que su práctica incrementó de aproximadamente 200 casos anuales a superar las 20 consultas diarias sobre ciudadanía canadiense.
El despacho estadounidense Boundary Bay Law, dirigido por Nicholas Berning en Washington, también confirmó que desplazó otros asuntos para dar prioridad a la avalancha de solicitudes. Hayer estima que hay millones de estadounidenses descendientes de canadienses que ya son considerados ciudadanos según la ley, aunque todavía deben presentar pruebas para oficializar su estatus.
Solo durante el primer mes y medio de vigencia, Canadá confirmó la ciudadanía por descendencia de 1.480 personas —no todas estadounidenses— y en 2025, 24.500 estadounidenses obtuvieron la doble nacionalidad, según datos oficiales publicados por The Associated Press.
La nueva ley: un cambio en la ciudadanía por descendencia
Hasta la reforma de diciembre de 2025, Canadá permitía heredar la ciudadanía únicamente por un salto generacional, es decir, de padre o madre a hijo. Con la entrada en vigor de la nueva normativa, quienes nacieron antes del 15 de diciembre pueden solicitar la certificación de ciudadanía si demuestran una línea directa de descendencia, aunque esta provenga de un abuelo, bisabuelo o incluso antepasados más lejanos.
Para quienes nacen en o después de esa fecha, la ley exige que el progenitor canadiense haya residido al menos 1.095 días en Canadá para poder transmitir la nacionalidad. El cambio reconoce explícitamente que los descendientes ya son ciudadanos por derecho, aunque la acreditación y los trámites sigan siendo necesarios.
Como explicó Hayer al parlamento: "Eres canadiense y lo eres toda tu vida. Lo que solicitas es simplemente el reconocimiento de un derecho ya adquirido“.
Motivaciones de los nuevos solicitantes: política, familia y oportunidades
Diversos factores impulsan a los estadounidenses a buscar el pasaporte canadiense. Algunos, como Zack Loud, habitante de Farmington, Minnesota, se sorprendieron al descubrir que la nacionalidad de su abuela abre la puerta para él y sus hermanos.
Loud señaló a un medio local que la ciudadanía facilitó que él y su esposa consideraran con mayor seriedad la idea de buscar empleo fuera de Estados Unidos, situando a Canadá como principal opción.
Motivaciones políticas emergen entre quienes evocan el contexto migratorio y la presidencia de Donald Trump como razones fundamentales. Michelle Cunha, residente de Massachusetts, tras décadas de activismo político, expresó a The Associated Press: "He hecho todo lo posible durante 30 años para que Estados Unidos sea lo que promete ser. Pero está claro que no estamos allí ni lo estaremos pronto“.
Otros, como Troy Hicks de Nevada, mencionaron que durante un viaje internacional recibieron comentarios negativos sobre la política estadounidense, lo que reforzó su interés por contar con un pasaporte canadiense.
Las cifras detrás del fenómeno: costos, tiempos y barreras administrativas
Solicitar el certificado oficial de ciudadanía requiere abonar CAD 75 (USD 55) si la persona ya cuenta con la documentación necesaria. Sin embargo, quienes necesitan el apoyo de abogados o genealogistas para localizar certificados de nacimiento, matrimonio o defunción, pueden llegar a afrontar gastos cercanos a los USD 6.500.
Mary Mangan, de Massachusetts, aseguró al medio que completó el trámite por sí misma recurriendo únicamente a foros virtuales y estimó que alrededor del 90% de los solicitantes están en condiciones de hacerlo sin asistencia profesional.
En la actualidad, el portal del Ministerio de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá indica un plazo medio de tramitación de diez meses para la expedición del certificado, con más de 56.000 personas esperando una resolución de su solicitud. Solo entre el 15 de diciembre y el 31 de enero, las autoridades confirmaron la ciudadanía por ascendencia de 1.480 individuos.
Estos plazos pueden provocar preocupación en sectores de la sociedad canadiense sobre eventuales demoras en los procesos de refugiados y solicitantes de asilo en situaciones de vulnerabilidad, según apuntó Fen Hampson, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Carleton de Ottawa.
Reacciones en Canadá: debate sobre los “canadienses de conveniencia”
Aunque la tradición canadiense se caracteriza por una actitud acogedora, algunos académicos y ciudadanos expresan inquietud por el incremento de solicitudes de quienes jamás residieron en el país y buscan el pasaporte por conveniencia.
Hampson puntualizó a The Associated Press: "Donde la gente empieza a mirar con recelo es cuando alguien que nunca ha estado en Canadá, con vínculos mínimos, obtiene pasaporte y se convierte en canadiense por conveniencia. Esto no gusta“.
Qué implica el nuevo derecho a la ciudadanía canadiense para los estadounidenses
El cambio legal permite a millones de estadounidenses con al menos un ancestro canadiense acceder al reconocimiento de ciudadanía. Este derecho, vigente desde el 15 de diciembre, abre opciones laborales, de seguridad futura y movilidad internacional.
Quienes cumplen los requisitos deben demostrar documentalmente su ascendencia y completar un proceso administrativo cuyo plazo de resolución ronda los diez meses.