Dos ciudadanos chinos enfrentan cargos en Estados Unidos por haber dirigido un complejo dedicado a la ejecución de estafas cibernéticas a gran escala en Birmania, donde trabajadores eran obligados a participar en fraudes de inversión con criptomonedas.
La acusación presentada en Washington, D.C. apunta a Huang Xing Shan y Jiang Wen Jie como los responsables de administrar el recinto conocido como Shunda Park, localizado en la aldea de Min Let Pan, hasta que fuerzas armadas de Birmania intervinieron y tomaron control del lugar en noviembre de 2025.
La fiscal de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, y el fiscal General Adjunto de la División Penal del Departamento de Justicia A. Tysen Duva, anunciaron que la acción forma parte de una ofensiva coordinada del Grupo de Trabajo contra los Centros de Estafas, que tiene como objetivo desmantelar organizaciones criminales en el sudeste asiático.
En el complejo de Shunda, los trabajadores eran sometidos a condiciones de trabajo forzoso y se encontraban retenidos en contra de su voluntad.
Las víctimas eran seleccionadas principalmente entre personas que buscaban empleos bien remunerados en Tailandia, para ser luego trasladadas a Birmania, donde se les privaba de sus documentos de identidad y se les obligaba a ejecutar fraudes en internet.
Tras su llegada, las víctimas eran privadas de su libertad y forzadas a realizar llamadas suplantando a empleados de bancos estadounidenses y policías de Nueva York, con el propósito de obtener información de cuentas bancarias y apropiarse de los ahorros de las víctimas.
En el desarrollo de la investigación, agentes del FBI inspeccionaron miles de dispositivos electrónicos incautados en el complejo y recogieron testimonios de numerosos ex trabajadores. Los esquemas que operaban desde Shunda Park se basaban en la creación de sitios web y aplicaciones que simulaban ser plataformas de inversión legítimas.
A través de estos mecanismos, los operadores engañaban a personas en todo el mundo para que transfirieran fondos en criptomonedas, haciéndoles creer que estaban realizando inversiones auténticas.
Las pérdidas económicas generadas por estos fraudes se cuentan por miles de millones de dólares y han afectado a ciudadanos estadounidenses y de otros países.
El Departamento de Justicia señaló que, además de las detenciones, se incautó un canal de Telegram utilizado para reclutar víctimas de trata de personas que eran enviadas a un centro similar en Camboya.
Según el comunicado oficial, la operación incluyó también la clausura de 503 sitios web falsos empleados para estafas de inversión y la inmovilización de más de USD 700 millones en criptomonedas presuntamente relacionadas con actividades de lavado de dinero.
La coordinación entre el FBI, el Servicio Secreto de Estados Unidos y empresas privadas como JPMorgan Chase, Microsoft y Meta facilitó la identificación y desactivación de estos canales de reclutamiento y fraude.
(Con información de AP)