La inminente llegada de la Copa Mundial al MetLife Stadium en Nueva Jersey ha desatado una fuerte polémica en torno a los costos de transporte asociados al evento. A dos meses del inicio de los partidos, la gobernadora Mikie Sherrill ha elevado el tono de sus críticas contra la FIFA, enfocando la atención pública en el impacto económico que enfrentan los aficionados locales para acceder a los encuentros. La mandataria sostiene que la organización internacional, que prevé ingresos millonarios por el torneo, debería asumir los gastos de movilidad y no trasladar la carga financiera a los residentes de Nueva Jersey.
Para Sherrill, el problema es claro: “La FIFA está ganando 11 mil millones de dólares con este Mundial. La FIFA debería pagar los viajes, pero si no lo hace, no voy a permitir que los viajeros de Nueva Jersey se dejen engañar“. Su postura se sostiene en los acuerdos heredados por su administración, en los que la FIFA no se compromete a financiar el transporte para los partidos y, además, elimina la posibilidad de estacionar en el propio estadio, salvo en modalidad “premium” a un precio elevado. “Los habitantes de Nueva Jersey no deberían tener que pagar esa factura”, remarcó la gobernadora en redes sociales, subrayando que NJ Transit debe movilizar cuatro veces más pasajeros de lo habitual a un costo estimado de 48 millones de dólares.
La controversia se alimenta de los altos precios que deberán afrontar los asistentes: un billete de ida y vuelta entre la estación Penn de Nueva York y el MetLife Stadium costará al menos 100 dólares, una cifra muy superior a los 12,90 dólares habituales para ese trayecto. El plan tarifario definitivo de transporte público y aparcamiento se espera para este viernes, pero las primeras filtraciones han generado indignación entre los seguidores del fútbol y los habitantes del área metropolitana.
Las restricciones de acceso tampoco pasan inadvertidas. Estacionar en el MetLife Stadium estará prohibido durante los partidos de la Copa Mundial, a excepción de la oferta “premium”, que implica un pago de más de 200 dólares por plaza en el cercano centro comercial American Dream Mall. Además, se descarta la posibilidad de llegar caminando al estadio, ya que las calles adyacentes no son aptas para peatones. La única forma de acceder será mediante transporte público, servicios de transporte compartido o autobuses fletados. Esta combinación de medidas limita severamente la autonomía de los aficionados y encarece la experiencia de asistir a los partidos.
Mientras crece el malestar, la FIFA ha defendido su posición con argumentos centrados en los acuerdos firmados con las ciudades sede en 2018. Según un portavoz de la organización, “los acuerdos originales exigían transporte gratuito para los aficionados a todos los partidos”. No obstante, la FIFA afirma que ajustó este compromiso en 2023 debido a la presión financiera sobre las ciudades anfitrionas. El portavoz explicó que la FIFA ha colaborado con los gobiernos locales en la gestión de fondos federales y en la planificación logística, y que “la Copa del Mundo atraerá a millones de aficionados a Norteamérica, con el consiguiente impacto económico”. En ese sentido, la organización sostiene que no existe precedente de que los organizadores de grandes eventos en el MetLife Stadium hayan debido financiar el transporte de los asistentes, como ocurrió en conciertos internacionales y otros eventos deportivos de gran magnitud.
La respuesta de la FIFA, sin embargo, no ha calmado los ánimos en Nueva Jersey. Diversos residentes han expresado su frustración ante la perspectiva de asumir costos tan elevados. “En realidad, la FIFA se está forrando con todo esto, así que tiene sentido que contribuya a la infraestructura que están utilizando aquí“, dijo Vinay Madheggiri, residente local. Otro habitante, Uri Geva, advirtió: “La FIFA debería aportar su granito de arena. Los precios ya son altos de por sí”.
A las voces de protesta se sumó la gobernadora del estado vecino, Kathy Hochul, quien manifestó su desacuerdo con el precio anticipado del billete de tren. “El Mundial debería ser lo más asequible y accesible posible. Cobrar más de 100 dólares por un corto viaje en tren me parece excesivamente caro. Eso no va a pasar en el MTA“, publicó Hochul en sus redes sociales, marcando una diferencia en la política de transporte respecto a Nueva York.
Las complicaciones para los viajeros no se limitan a los elevados precios y la falta de estacionamiento. De acuerdo con fuentes consultadas por medios locales, la Penn Station de Nueva York cerrará parcialmente durante cuatro horas previas a cada partido, restringiendo la circulación de trenes exclusivamente entre Penn Station y Secaucus Junction en ese lapso. Esta medida añade una nueva capa de dificultad para quienes planeaban llegar al estadio desde distintos puntos de la ciudad y el estado.
En suma, la disputa entre las autoridades locales y la FIFA por los costos y la logística de transporte para la Copa Mundial en Nueva Jersey refleja el desafío de organizar un evento de escala global sin desatender las necesidades y expectativas de la población anfitriona. Mientras se aguardan definiciones sobre tarifas y rutas, la presión social y política sigue en aumento, impulsada por la posibilidad de que el acceso al mayor espectáculo futbolístico del mundo se convierta en un privilegio restringido por barreras económicas.