En las primeras semanas de abril de 2026, una nueva variante de COVID-19, denominada BA.3.2 y conocida como Cicada, ha incrementado su presencia en Estados Unidos y ya representa más del 20% de las detecciones en muestras de aguas residuales. El fenómeno, confirmado por el programa WasteWaterSCAN de la Universidad de Stanford, ha motivado una intensificación de la vigilancia epidemiológica y el seguimiento por parte de las autoridades sanitarias nacionales e internacionales como la CDC y la OMS.
Según datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), BA.3.2 fue identificada inicialmente en un viajero internacional en junio de 2025 y, desde entonces, se ha documentado en al menos 25 estados del país, así como en 23 países de Europa y otras regiones. Según el diario estadounidense USA Today, el rastreo más reciente de la CDC indica que “la variante ya ha sido detectada en aguas residuales de 132 sitios repartidos en más de la mitad de los estados estadounidenses”. El organismo aún no la ha incluido formalmente en su vigilancia mensual de cepas, aunque mantiene activo el monitoreo.
La aparición de variantes del SARS-CoV-2 con altos niveles de mutaciones, como BA.3.2, constituye un reto persistente para la salud pública global. Según registros históricos de la OMS, la evolución del virus ha producido cambios periódicos en los patrones de contagio, afectando la efectividad de las vacunas y condicionando la planificación de estrategias sanitarias. En el caso de Cicada, el interés se centra en su capacidad de evadir parcialmente la inmunidad adquirida, ya sea por infecciones previas o por vacunación, según reportes recientes de la CDC y del programa WasteWaterSCAN.
Características y comportamiento de la variante BA.3.2 “Cicada”
BA.3.2, apodada Cicada, forma parte del grupo de variantes del coronavirus SARS-CoV-2 surgidas tras la ola inicial de variantes ómicron. De acuerdo con la CDC, el nombre se eligió debido a que este linaje tiende a permanecer durante meses sin ser detectado de forma relevante antes de aumentar su presencia en los sistemas de vigilancia, un comportamiento que recuerda al ciclo vital del insecto cicada. El director médico de la National Foundation for Infectious Diseases, Robert H. Hopkins Jr., explicó a USA Today que la denominación obedece a su “comportamiento de permanecer ‘oculta’ durante varios meses antes de elevar su presencia en la vigilancia”.
El centro académico CIDRAP de la Universidad de Minnesota detalla que las secuencias genéticas indican que BA.3.2 presenta entre 70 y 75 mutaciones en la proteína spike, lo que la distingue de otras variantes recientes como JN.1 o XFG. Esta cantidad de mutaciones podría obstaculizar el reconocimiento del virus por parte del sistema inmunológico, tanto en personas previamente infectadas como en aquellas vacunadas, según el análisis de CIDRAP.
Expansión de BA.3.2 en Estados Unidos y el mundo
La vigilancia epidemiológica de la CDC y el programa WasteWaterSCAN ha registrado un aumento progresivo en la detección de la variante en diversas regiones del país. WasteWaterSCAN reporta que la proporción de muestras positivas para BA.3.2 pasó de menos del 4% a mediados de marzo a superar el 20% en la primera semana de abril de 2026. Este incremento se ha observado en estados como California, Nueva York, Texas, Florida, Illinois, entre otros.
De acuerdo con el NWSS, sistema nacional de vigilancia de aguas residuales de la CDC, la variante Cicada fue hallada en 132 sitios de 25 estados. El reporte oficial subraya que “la variante BA.3.2 no se encontraba presente en semanas anteriores, lo que sugiere una introducción y diseminación recientes”. Aunque aún no se ha clasificado como variante de preocupación, la CDC ha intensificado el monitoreo.
A nivel internacional, la OMS ha reportado la presencia de la variante en al menos 23 países, impactando notablemente en Alemania, Dinamarca y Países Bajos, donde llegó a representar cerca del 30% de los casos secuenciados en enero, según datos de CIDRAP.
Síntomas asociados a la variante “Cicada”
La CDC informa que les síntomas atribuibles a la variante Cicada coinciden con los de otras variantes recientes de COVID-19. Les síntomas incluyen congestión nasal, fiebre, dolor de cabeza, fatiga, estornudos, dolor de garganta, tos, molestias musculares, vómitos, diarrea y alteraciones en el gusto u olfato. El canal local KOMO News de Seattle ha citado reportes sobre la aparición de “razorblade throat” o dolor de garganta intenso en algunos pacientes.
Robert H. Hopkins Jr. indicó que “no existen pruebas concluyentes de que la variante Cicada cause cuadros más graves o una mayor tasa de hospitalización en comparación con otras variantes predominantes”. La CDC respalda este diagnóstico, aunque enfatiza la importancia de informar cualquier cambio en el perfil clínico.
Detección y vigilancia: herramientas utilizadas
La principal herramienta para el seguimiento de la propagación de BA.3.2 ha sido el monitoreo de aguas residuales, técnica empleada desde 2020 por la CDC y reforzada por instituciones académicas como la Universidad de Stanford. El programa WasteWaterSCAN permite anticipar la circulación de variantes a partir del análisis de material genético viral en muestras urbanas, detectando tendencias antes de que se reflejen en los sistemas clínicos.
El informe más reciente de WasteWaterSCAN indica que la detección de BA.3.2 en más del 20% de las muestras positivas de COVID-19 en abril marca un aumento respecto a marzo. La CDC complementa estos datos con el sistema NWSS, que ha permitido identificar patrones de diseminación y alertar a los departamentos de salud estatales sobre posibles cambios en la dinámica de transmisión.
Recomendaciones y respuesta de autoridades sanitarias
La CDC y la OMS mantienen la variante Cicada bajo vigilancia permanente, aunque aún no la han clasificado como variante de preocupación. El seguimiento se enfoca en la secuenciación genómica, la recopilación de datos clínicos y la evaluación de la efectividad de las vacunas existentes frente a las mutaciones características de BA.3.2.
De acuerdo con el informe semanal de la CDC, se exhorta a los profesionales de la salud a notificar cualquier cambio en la presentación clínica de la enfermedad y a reforzar las medidas de prevención, especialmente en poblaciones vulnerables. La agencia destaca que “la vigilancia genómica y ambiental seguirá siendo un pilar fundamental para anticipar el comportamiento del virus”.
La OMS reitera la importancia de la cooperación internacional para el seguimiento de nuevas variantes y la actualización constante de estrategias de vacunación. Las autoridades remarcan la necesidad de mantener las recomendaciones básicas de prevención, como el uso de mascarilla en espacios cerrados y la vacunación conforme a los calendarios oficiales.
Impacto epidemiológico y perspectivas de seguimiento
El aumento de la circulación de BA.3.2 en Estados Unidos y otros países exige atención continua sobre los indicadores epidemiológicos y la eficacia de las estrategias de salud pública. Aunque la variante no ha demostrado un incremento en la gravedad de los casos, su capacidad de evadir parcialmente la inmunidad previa podría traducirse en aumentos locales de contagios y ejercer presión sobre los sistemas sanitarios.
El monitoreo de aguas residuales, la vigilancia clínica y la colaboración internacional siguen siendo herramientas clave para detectar cambios y ajustar las recomendaciones sanitarias. Según el diario estadounidense USA Today, la vigilancia continúa intensificándose y se prevé la publicación de nuevos datos oficiales en las próximas semanas.