Cuando este miércoles despegó Artemis II, la misión que devolvió a seres humanos al entorno de la Luna tras décadas de ausencia, en la Universidad de Texas en Arlington ya crecía un símbolo tangible de la exploración espacial: un árbol de liquidámbar (sweetgum) plantado en el campus, originado a partir de una semilla que recorrió 434.000 kilómetros en el espacio al participar en el experimento Artemis Moon Trees.
El proyecto, impulsado por la NASA y el United States Forest Service, tiene como objetivo comprender la reacción de las plantas ante el entorno extraterrestre y marcar el avance de la biología espacial, según informó McKenna Dowd, coordinadora del planetario de la UTA, al diario local The Dallas Morning News.
El experimento de los “moon trees” continúa un legado iniciado en 1971 con la misión Apollo 14, cuando el astronauta Stuart Roosa transportó cientos de semillas en una cápsula metálica a bordo de la nave.
Aquella iniciativa, originalmente planteada con fines científicos y notoriedad pública, analizó el efecto de la microgravedad y la radiación espacial sobre la germinación y desarrollo de varias especies arbóreas, según detalló The Dallas Morning News.
Tras el regreso de Apollo 14, las semillas germinaron y se plantaron en distintos puntos del mundo, desarrollándose en cinco especies distintas: pino loblolly, sicómoro, liquidámbar, secuoya y abeto de Douglas.
El “moon tree” de UTA y el eclipse solar total
El ejemplar de liquidámbar de Arlington llegó el 8 de abril de 2024, en coincidencia con el día del eclipse solar total. Según relató Dowd a The Dallas Morning News, la universidad fue uno de los 236 destinos elegidos para recibir un árbol cultivado a partir de semillas que viajaron en la cápsula Orion durante Artemis I, la misión no tripulada de 2022 que viajó más allá de la Luna y permaneció en el espacio durante unas cuatro semanas.
Una vez concluida la misión y tras el amerizaje de Orion, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos germinó las semillas junto con el Forest Service. Dowd recordó: “En cuanto supe que intentaban repetir lo hecho en las misiones Apollo con los árboles, pensé que tenía que hacer todo lo posible para que UTA recibiera uno”.
Cuando llegó a Arlington, el árbol tenía aproximadamente 30 centímetros de altura. La especie liquidámbar, nativa de Texas, se adaptó al clima local, resistiendo las heladas del norte del estado y recibiendo cuidados continuos, detalló Dowd.
Primeros resultados: similitud en la germinación de semillas espaciales y terrestres
De acuerdo con Dowd, en datos compartidos a The Dallas Morning News, los resultados preliminares del estudio —que aún no se publicó— muestran que las semillas enviadas al espacio y las cultivadas en la Tierra presentan tasa de germinación similar.
En opinión de la científica, los datos sugieren que el viaje espacial no alteró significativamente la capacidad de las semillas para brotar. Dowd destacó: “No es solo un árbol. Es un artefacto vivo de la exploración espacial”.
El proyecto Artemis Moon Trees, liderado por NASA y el United States Forest Service, permitió que una semilla de liquidámbar transportada en Artemis I fuera plantada en la Universidad de Texas en Arlington.
Este árbol, uno de los entregados, demuestra que, según los datos presentados por McKenna Dowd al diario local The Dallas Morning News, las semillas sometidas al trayecto espacial tienen la misma capacidad de germinación que aquellas cultivadas únicamente en la Tierra.
Aunque el propósito central es el estudio científico, Dowd observó que el árbol constituye un caso concreto de conexión entre la exploración espacial y la vida cotidiana de la comunidad universitaria, al ser conservado como parte del patrimonio vivo de la institución y su entorno.