Una combinación de factores ecológicos y climáticos anticipa que la primavera y el verano supondrán uno de los mayores riesgos de los últimos años por la proliferación de garrapatas en Estados Unidos, con el consiguiente incremento de enfermedades como la enfermedad de Lyme y la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas.
Según TIME, el invierno reciente, calificado como uno de los más cálidos registrados, ha favorecido la supervivencia y expansión de diversas especies de garrapatas, lo que eleva las probabilidades de contacto humano con estos parásitos y aumenta la posibilidad de transmisión de infecciones potencialmente graves.
En las regiones del noreste, donde históricamente el riesgo ha sido alto, el fenómeno se intensifica: la mayor cobertura de nieve aísla el suelo y permite la supervivencia invernal de las garrapatas. Joellen Lampman, coordinadora del programa de manejo integral de garrapatas en la Universidad de Cornell, indicó a Time que “estamos viendo más garrapatas en más lugares y que transmiten cada vez más enfermedades”.
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Esta expansión se refleja en la presencia de especies antes acotadas a zonas específicas, como la garrapata de la Costa del Golfo y la garrapata de la Estrella Solitaria, que ahora aparecen en nuevas áreas del país. Además, especies invasoras como la garrapata asiática de cuerno largo están encontrando condiciones favorables para establecerse sin desplazar a las ya existentes.
Las condiciones ecológicas recientes amplifican el riesgo de contagios humanos
El desequilibrio ecológico provocado por los inviernos cálidos y la abundancia de bellotas en años anteriores propició el crecimiento de las poblaciones de ciervos, ardillas y ratones, que actúan como hospedadores para las garrapatas. Según Lampman, el ciclo de proliferación de garrapatas está directamente relacionado con la disponibilidad de alimento para estos mamíferos.
La especialista advirtió en Time: “Me preocupa que, tras un aumento repentino de garrapatas debido a la abundancia de bellotas dos años antes, ahora no tengamos una fuente de alimento abundante para sus huéspedes. Si hay menos animales silvestres que puedan hospedarlos, es más probable que las garrapatas se adhieran a una persona o un perro al pasar cerca”.
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Esta situación resulta especialmente preocupante porque las nuevas especies de garrapatas detectadas en el territorio no sustituyen a las ya presentes, sino que se suman a ellas, lo que incrementa la presión parasitaria. Además, las temperaturas cálidas durante todo el año impiden que exista una temporada sin riesgo de exposición.
El peligro principal de estas especies radica en los patógenos que transmiten. Entre los más relevantes se encuentran el virus Powassan y enfermedades bacterianas como la enfermedad de Lyme, la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas, la anaplasmosis y la ehrlichiosis.
Estrategias de prevención en humanos
El Departamento de Salud del Estado de Nueva York recomienda extremar las medidas de autoprotección en ambientes donde las garrapatas son abundantes, especialmente al realizar actividades al aire libre con contacto directo con tierra. Permanecer en los senderos, caminar por el centro y evitar zonas de vegetación densa disminuye la exposición. Además, no sentarse directamente sobre el suelo, troncos o estructuras de piedra y recoger el cabello largo al trabajar en jardines, son prácticas que ayudan a minimizar el riesgo de contacto.
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La aplicación de permetrina sobre la ropa y el calzado se reconoce como una medida eficaz para reducir la exposición a garrapatas, de acuerdo con Time. Es importante evitar el contacto directo del producto con la piel y asegurarse de que las prendas estén completamente secas antes de vestirlas. Entre otros productos, los repelentes formulados con DEET y distintos aceites vegetales naturales también se consideran opciones recomendadas para mantener alejadas a las garrapatas.
A su vez, al regresar a casa, ducharse o bañarse dentro de las dos primeras horas facilita la detección de posibles garrapatas. Una inspección minuciosa del cuerpo al final del día, incluyendo la de niños y mascotas, permite retirar de inmediato cualquier ejemplar encontrado.
En caso de localizar una garrapata en el cuerpo, Rafal Tokarz, profesor asociado del Centro de Infección e Inmunidad de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, recomienda en Time usar pinzas para arrancarlas con suavidad, realizando varios tirones leves hasta que el parásito se desprenda.
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Por su parte, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomienda limpiar la zona después de la extracción con agua y jabón, alcohol isopropílico o desinfectante de manos. A su vez, Tokarz sugiere eliminar la garrapata sumergiéndola en alcohol antes de desecharla, o conservarla en una bolsa congelada y fechada para posibles análisis si aparecen síntomas posteriores.