Las críticas a la Ley de Cielos Oscuros en Nueva York: la ciudad quedaría sin luces después de las 11 de la noche

El proyecto conocido como Dark Skies Protection Act propone limitar la iluminación externa de edificios, comercios y viviendas durante la madrugada, con el fin de reducir la contaminación lumínica y el consumo de energía

Críticos afirman que la reducción de luz exterior podría aumentar la inseguridad y facilitar delitos en zonas públicas de la ciudad (REUTERS/Bing Guan).

El debate en torno a la propuesta legislativa conocida como “Dark Skies Protection Act” ha encendido posturas opuestas en Nueva York, donde la posibilidad de apagar las luces exteriores de buena parte de la ciudad a las 23 horas enfrenta tanto respaldo ambientalista como un rechazo por razones de seguridad.

Según reportó The New York Post, la iniciativa busca que edificios emblemáticos, comercios y viviendas apaguen sus luces entre las 23 p.m. y las 5 a.m., con la excepción de luminarias necesarias para el tránsito y la seguridad pública. La medida, que aún debe ser discutida en la legislatura estatal, ha sido calificada por sus detractores como un “sueño para los criminales”.

Qué propone el “Dark Skies Protection Act”

El proyecto fue presentado por la asambleísta de Manhattan, Deborah Glick, y cuenta con respaldo de otros legisladores como el senador Brad Hoylman-Sigal. La propuesta pretende reducir la contaminación lumínica y el consumo energético en Nueva York, sumando argumentos vinculados a la protección de la vida silvestre y la salud humana.

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El proyecto prevé que la obligatoriedad de apagar luminarias solo afectaría a aquellas que no cumplan con los nuevos estándares de diseño: deberán ser direccionales y estar blindadas para evitar la dispersión de luz hacia el cielo.

Además, las luces con sensores de movimiento podrán permanecer activas, siempre que se apaguen a los pocos minutos si no detectan actividad. Los propietarios tendrán hasta el 1 de enero de 2028 para adaptar sus instalaciones.

El proyecto de ley exige que las luminarias exteriores sean direccionales y blindadas, y permite el uso de sensores de movimiento para minimizar el tiempo de encendido (REUTERS).

No obstante, la legislación contempla numerosas excepciones, dado que lugares como Times Square, aeropuertos, autopistas, sitios de construcción, servicios de emergencia y decoraciones estacionales podrán mantener sus luces encendidas.

El “Dark Skies Protection Act” permanece en fase de comité y requiere aprobación tanto en la Asamblea como en el Senado de Nueva York antes de entrar en vigor. Según CBS News, la aplicación de multas y la fiscalización quedarían a cargo de los municipios, lo que suma complejidad a su implementación.

Argumentos a favor y en contra de la ley

El respaldo a la ley proviene principalmente de organizaciones ambientalistas y ciudadanos preocupados por el impacto de la luz artificial. Según CBS News, la New York City Bird Alliance celebró la propuesta, al afirmar que “protegería a las aves, reduciría los costos de energía y mejoraría el sueño de los neoyorquinos que viven bajo cielos contaminados por la luz”.

De acuerdo con la New York City Bird Alliance y defensores citados por CBS News, la contaminación lumínica no solo afecta a la fauna urbana, sino que también interfiere en los ciclos de sueño humano y contribuye al aumento de la huella de carbono de la ciudad.

En contraste, los críticos han manifestado escepticismo y preocupación por la seguridad ciudadana. El diario The New York Post recogió reacciones en redes sociales donde usuarios ironizaron con frases como “los grupos criminales aprueban este mensaje”, cuestionando que la reducción de la iluminación facilitaría delitos en la vía pública.

Organizaciones como New York City Bird Alliance resaltan que la ley beneficiaría a la vida silvestre urbana y mejoraría la calidad del sueño de los ciudadanos (REUTERS/Kylie Cooper).

A estas críticas se sumó el presidente del Partido Conservador del Estado de Nueva York, Gerard Kassar, quien calificó la propuesta como “una idea ridícula” impulsada por Glick antes de su retiro.

Respecto al crimen, residentes como Al Lebrio, de Staten Island, entrevistado por CBS News, señalaron que han sufrido varios robos a vehículos y consideran que la luz exterior es esencial para la seguridad. Por su parte, Yvette Nunez advirtió sobre la sensación de vulnerabilidad al caminar por calles menos iluminadas: “Con luz ya sentimos miedo; imagina cuando no haya”.

La ley también enfrenta cuestionamientos sobre su viabilidad. Según la revista Time Out, existen antecedentes en ciudades como Tucson y Flagstaff, en el estado de Arizona, que han implementado regulaciones para proteger el cielo nocturno. Sin embargo, adaptar una urbe tan densa y activa como Nueva York implica desafíos logísticos y culturales significativos. El texto legal aún no cuenta con un patrocinador en el Senado estatal y su aprobación es incierta.

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