Ardillas de Londres y Filadelfia han sido captadas manipulando cigarrillos electrónicos, atraídas por los aromas frutales que emiten estos dispositivos desechados.
La presencia creciente de dispositivos de vapeo en entornos urbanos no solo supone un riesgo sanitario para los humanos, sino que ahora también plantea amenazas cuantificables para la fauna silvestre, subrayando la urgencia de abordar el descarte irresponsable de estos productos, según informa el medio New York Post.
Las cifras más recientes revelan que, antes de la prohibición estatal a su venta, se arrojaban aproximadamente cinco millones de cigarrillos electrónicos desechables por semana en el Reino Unido, de acuerdo con declaraciones de la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (RSPCA) al diario newyorkino.
El fenómeno fue documentado en videos virales que muestran a una ardilla gris en Brixton, al sur de Londres, sosteniendo un cigarrillo electrónico, así como otro caso registrado en Filadelfia donde se observa a un ejemplar manipulando un dispositivo Elfbar.
La RSPCA aseguró que estos episodios no constituyen incidentes aislados. En un blog publicado en 2023, la científica de la organización Evie Button informó que un ave en Nueva Zelanda falleció tras ingerir un cigarrillo electrónico y mencionó el caso de una ardilla intentando enterrar uno en Gales.
Button detalló: "Esto es apenas la punta del iceberg, pues muchas víctimas por desechos pasan inadvertidas y sin reportar, especialmente en la fauna silvestre“, según cita el el diario.
El atractivo y los riesgos invisibles de los aromas frutales
Especialistas afirmaron que las ardillas no buscan activamente la nicotina, sino que resultan atraídas por los aromas artificiales. Craig Shuttleworth, investigador de ardillas rojas en la Universidad de Bangor, Gales, declaró al New York Post: "Sería razonable suponer que un vape resulta más atractivo que un producto tradicional de tabaco que no es afrutado."
A su vez, añadió que los riesgos permanecen debido a que estos animales podrían ingerir microplásticos al masticar los dispositivos y también exponerse accidentalmente a la nicotina. “No se enfrentan a la nicotina en la naturaleza, así que, como ocurre con muchas sustancias químicas, no queremos que estén expuestos a ellas”, expresó Shuttleworth.
La respuesta de la RSPCA ha sido clara: estos hallazgos constituyen una advertencia clara sobre el peligro que representan los residuos desechados para la vida silvestre.
La organización recomendó a la ciudadanía conservar su basura hasta poder depositarla adecuadamente para evitar exposiciones innecesarias de animales a productos tóxicos.
Consecuencias en mascotas y personas: cifras y alertas
Los riesgos vinculados al vapeo alcanzan también a animales de compañía y personas. Evie Button precisó que, desde 2017, el Servicio de Información sobre Envenenamiento Veterinario del Reino Unido ha recibido 680 casos de intoxicación animal por dispositivos de vapeo, de los cuales el 96 % están relacionados con perros. “Lamentablemente, se han reportado muertes de mascotas tras consumir líquidos de cigarrillos electrónicos”, consignó Button.
Para las personas, New York Post indica que los efectos adversos del consumo de vapeadores han sido menos divulgados de lo que muestran los datos disponibles.
Aunque suelen promocionarse como alternativas más seguras al cigarrillo, los dispositivos electrónicos están asociados a enfermedades cardíacas, demencia y daños graves en los pulmones, incluidos casos de colapso pulmonar en adolescentes usuarios.
La American Heart Association, la organización médica estadounidense, califica el aumento del vapeo entre jóvenes como una importante amenaza de salud pública, destacando la magnitud del problema, según refiere New York Post.
La proliferación de residuos de cigarrillos electrónicos desechables en ciudades representa un reto ambiental y demuestra, con pruebas documentadas, el peligro tanto para la salud animal como humana.