Al regresar de las vacaciones de primavera, los estudiantes de New York University (NYU) se encontraron con una escena inusual: cientos de profesores titulares no permanentes iniciaron una huelga, la primera desde la creación de su sindicato, en medio de un conflicto contractual con la universidad.
La protesta, organizada por Contract Faculty United-UAW, comenzó puntualmente a las 11:00, minutos después de que la universidad respondiera a la última propuesta del gremio, según precisó Brendan Hogan, portavoz sindical.
El comité negociador había permanecido reunido más de un día cuando, a las 10:53, se recibió la respuesta de NYU, sin margen para analizarla antes del plazo fijado para el inicio del paro.
La huelga involucra a cerca de 950 docentes de tiempo completo que reclaman mejoras salariales, mayor seguridad laboral y apoyo para afrontar el alto costo de la vivienda en Nueva York.
Según el sindicato, sus miembros perciben en promedio solo el 60% del salario de los profesores con opción a titularidad, a pesar de cubrir casi un tercio de la carga docente y acceder únicamente al 2% de la masa salarial total.
La huelga en la universidad se originó por la falta de acuerdo entre la universidad y el sindicato que representa a casi 1.000 profesores de tiempo completo sin acceso a titularidad, quienes exigen salarios más altos, mejores condiciones laborales y asistencia para enfrentar el alto costo de la vivienda en Nueva York.
La institución mantuvo sus operaciones, designando profesores suplentes y aplicando planes de contingencia para evitar la interrupción de las clases de sus más de 29.000 estudiantes de grado.
Impacto en las clases y respuesta de la universidad
Ante la paralización, la administración universitaria aseguró la continuidad de las actividades académicas. Se designaron suplentes para algunas asignaturas y se implementaron alternativas para otras, según explicó Wiley Norvell, vocero de la universidad.
La dirección de NYU lamentó la medida y la calificó como “fundamentalmente innecesaria”. Norvell afirmó que “tenemos una responsabilidad compartida con los estudiantes, y el sindicato debía agotar todas las vías de diálogo antes de afectar su educación. No lo hicieron”.
Reclamos del sindicato y contrapropuesta universitaria
Entre las principales demandas del sindicato figuran aumentos salariales sustanciales, refuerzo de las garantías contractuales y asistencia financiera para el alquiler, un beneficio que, aseguran, ya reciben otros docentes.
Hogan, especialista en historia de la filosofía, subrayó que “cubrimos todos los costos de vivienda, pero ganamos alrededor del 60% de lo que perciben los profesores de carrera”.
La votación para autorizar la huelga, realizada en febrero, resultó con el 90% de los afiliados a favor de la medida. La universidad sostiene haber ofrecido un paquete “generoso y exhaustivo”, que elevaría el salario inicial de los profesores asistentes a más de USD 90.000 anuales, el más alto entre todas las universidades privadas del país.
Preocupación por los estudiantes y el futuro académico
La administración universitaria había anticipado la posibilidad de la huelga y, en un correo, la presidenta Linda G. Mills y la rectora Gigi Dopico pidieron a los estudiantes asistir normalmente a clase, garantizando la cobertura de las asignaturas afectadas.
No obstante, Hogan advirtió que “haría falta un milagro” para suplir adecuadamente la labor de los huelguistas, especialmente para los alumnos próximos a graduarse.
También, mencionó el caso de sus “diez estudiantes” con tesis de fin de grado a presentar en abril y cuestionó cómo la universidad podría asegurar que completen el proceso y se gradúen en tiempo y forma.
El desenlace del conflicto sigue pendiente, mientras continúan las negociaciones y la comunidad universitaria permanece atenta a los próximos pasos en el campus ubicado en el distrito de Manhattan.