Un conductor profesional de Nueva York que creía haber pagado los peajes con E-ZPass recibió una factura enorme

Las inconsistencias en la lectura del transpondedor y la falta de claridad en la información sobre recargos han generado deudas inesperadas a varios usuarios, quienes han visto suspendido el registro de sus vehículos y comprometidas sus fuentes de ingreso

Luis Corporan, conductor profesional de Nueva York, enfrenta una deuda de peajes y recargos superior a 14.000 dólares por fallos con E-ZPass

Un conductor profesional de Nueva York, Luis Corporan, se enfrenta a una situación que ha puesto en riesgo su fuente de ingresos y la estabilidad de su familia. El pasado 9 de febrero, el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) suspendió el registro de su automóvil, impidiéndole trabajar. La razón: una deuda acumulada por peajes no pagados que, según los informes, asciende a 14.034,71 dólares. Corporan, con más de una década de experiencia y licencia de la Comisión de Taxis y Limusinas, asegura que siempre controló su cuenta de E-ZPass y pagaba sus peajes a tiempo. Sin embargo, recibió una notificación que lo dejó sin palabras y lo obligó a dejar su vehículo estacionado, privándolo de ingresos durante más de un mes.

La factura enviada por el DMV, con información proporcionada por la MTA, detalla que de ese monto total, 2.134,71 dólares corresponden a peajes, mientras que los 11.900 dólares restantes son cargos adicionales. Estos recargos por pago tardío superan en más de cinco veces el valor de los peajes originales. El impacto de esta situación se refleja en la vida cotidiana de Corporan, quien se describe como esposo y padre de cuatro hijas, y depende exclusivamente de su vehículo para mantener a su familia. Corporan admitió haber recibido algunos avisos, aunque los interpretó como notificaciones de peajes ya abonados mediante la aplicación, lo que aumentó su confusión respecto al funcionamiento del sistema.

El DMV suspendió el registro del automóvil de Corporan, impidiendo su trabajo y comprometiendo la economía familiar debido a deudas con el sistema E-ZPass

El caso de Corporan pone en evidencia posibles fallos en el sistema E-ZPass, encargado de registrar y cobrar electrónicamente los peajes en Nueva York. Según el propio conductor, su transpondedor en ocasiones funcionaba correctamente y en otras no, permitiendo que algunos pagos se procesaran y otros no. Esta inconsistencia genera dudas legítimas sobre la confiabilidad del sistema y la claridad de la información que reciben los usuarios. Corporan se preguntó por qué el dispositivo leía su paso en ciertos peajes pero no en otros, sin que existiera una explicación clara.

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El E-ZPass es el sistema de peaje electrónico implementado en la ciudad de Nueva York, utilizado por miles de conductores para evitar pagos manuales y agilizar el tránsito vehicular. En teoría, el sistema debería registrar automáticamente cada paso por los peajes, descontar el monto correspondiente de la cuenta del usuario y notificar cualquier incidencia. Sin embargo, la situación descrita por Corporan sugiere que pueden producirse anomalías en la lectura del transpondedor o problemas con la actualización de los pagos, lo que desencadena la acumulación de recargos y deudas inesperadas para los usuarios.

Más del 80% de la deuda de Corporan proviene de recargos por pago tardío, lo que expone la severidad de las penalizaciones del sistema electrónico de peaje en Nueva York

La respuesta de la MTA ha sido limitada. Ante las consultas de la prensa sobre el caso de Corporan, la autoridad de transporte no ofreció detalles específicos y se limitó a afirmar que “quienes pagan sus peajes no pagan multas”. Esta postura deja sin resolver las dudas sobre el proceso que permite que una deuda por peajes relativamente baja termine multiplicándose debido a recargos desconocidos por el usuario. Cuando Corporan intentó negociar, la MTA le ofreció reducir la deuda a unos 8.000 dólares, pero solo si el pago se realizaba ese mismo día, una condición imposible para alguien que llevaba semanas sin generar ingresos. La existencia de un defensor de los usuarios de peaje, anunciada por la propia MTA, tampoco representó una solución, ya que Corporan afirmó que solicitó asistencia el 17 de febrero y hasta el momento no ha recibido respuesta.

Este no es un caso aislado. La investigación realizada por CBS News New York reveló que otros conductores han enfrentado situaciones similares. Chris Zimring, de Staten Island, recibió una factura de 25.000 dólares sin haber sido notificado de los recargos. Melissa Lichtman tuvo un error en el número de su matrícula que le generó una deuda superior a 3.000 dólares. Ian Chichester, en Brooklyn, llegó a deber 35.034,06 dólares, pero tras negociar consiguió una reducción del 80%, quedando el monto en 10.106,95 dólares. Estos ejemplos evidencian un patrón en el que los conductores creen estar cumpliendo con sus obligaciones, pero terminan sorprendidos por deudas que muchas veces desconocían y que los exponen a la suspensión de sus registros por parte del DMV.

El caso de Corporan revela posibles fallas en la lectura y procesamiento de pagos por parte del transpondedor E-ZPass, causando acumulación de deudas inesperadas

La MTA ha calificado estos casos como “evasión deliberada y persistente del peaje”, aunque los testimonios recogidos muestran que, en varios casos, los usuarios no fueron conscientes de los recargos acumulados o de las fallas del sistema. Ante el aumento de denuncias, el asambleísta estatal Mike Reilly ha presentado un proyecto de ley para poner límites a las tarifas que puede cobrar la MTA, argumentando que, aunque la práctica sea legal y respaldada por los tribunales, no necesariamente es justa para los ciudadanos afectados. Reilly sostiene que “que algo sea legal no significa necesariamente que sea lo correcto”, y propone un cambio normativo que proteja a los conductores de deudas desproporcionadas.

La comparación con otras autopistas de Nueva York refuerza el debate. Mientras que la MTA puede acumular recargos que alcanzan decenas de miles de dólares, la New York State Thruway establece un límite máximo de 600 dólares al año en recargos. Esta diferencia plantea interrogantes sobre la proporcionalidad de las sanciones y la necesidad de revisar el marco regulatorio para evitar que más conductores terminen “endeudados” por errores o problemas en el sistema de cobro electrónico.

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