La crisis financiera del Servicio Postal de Estados Unidos, caracterizada por pérdidas acumuladas de USD 109 mil millones desde 2007 y la amenaza de un posible agotamiento de fondos el próximo año, motivó al Congreso a programar una audiencia de supervisión el 17 de marzo.
En esa instancia, la agencia solicitará autorización para nuevos préstamos y defenderá su facultad de aumentar tarifas, en un contexto de cambios de mercado, presiones gubernamentales y debates sobre el futuro rol público del organismo, según detalla USA Today.
Las pérdidas económicas del Servicio Postal no constituyen un fenómeno reciente ni aislado. De acuerdo con el U.S. Government Accountability Office, la institución reportó resultados negativos en casi todos los años fiscales desde 2007. Solo en el ejercicio más reciente, la entidad informó una pérdida anual de USD 9.000 millones, una leve mejora respecto al año anterior, cuando el déficit fue de USD 9.500 millones, según datos presentados por USA Today.
En paralelo, la cantidad de correspondencia procesada descendió desde 213 millones de piezas en 2006 a apenas 112 millones en el año fiscal 2024.
El deterioro financiero se da en una coyuntura marcada tanto por los cuestionamientos políticos al voto por correo como por una caída sostenida del correo de primera clase, cuya demanda descendió un 80% desde finales de los años noventa.
La presión para mantener tarifas planas en todo el país y cumplir con la entrega a prácticamente todas las direcciones seis días por semana añade más cargas. Como indica USA Today, la agencia no recibe financiación pública regular para gastos operativos, a diferencia de otras agencias federales.
Un cambio central en la gestión del servicio llegó en julio, cuando David Steiner, antiguo directivo de FedEx, asumió el cargo de director general. Steiner fue designado en mayo tras las resistencias sindicales, que objetaron su alineación con servicios privados de paquetería.
Bajo la dirección anterior de Louis DeJoy, el organismo adoptó en 2021 el plan Delivering For America. Eje central de las reformas recientes, este enfoque combinó incrementos en el precio del correo de primera clase —“el sello pasó de 55 a 78 centavos desde 2021”, una subida del 41%— con medidas de consolidación que derivaron incluso en la ralentización del servicio.
En su intervención ante la junta directiva, Steiner afirmó: “No podemos elegir si el mercado cambia. Solo podemos decidir si somos lo suficientemente flexibles para satisfacerlo. Y como he dicho antes, no podemos recortar costos para alcanzar la prosperidad”.
Situación financiera y respuesta política
El Servicio Postal de Estados Unidos enfrenta una situación financiera delicada, marcada por pérdidas acumuladas de USD 109 mil millones en los últimos 17 años y la perspectiva de agotamiento de fondos en 2027.
El Congreso celebrará una audiencia específica en marzo para debatir un posible rescate financiero, mientras la institución debe reinventar su modelo ante la caída del correo tradicional y la obligación de mantener su misión pública universal. La discusión transcurre en un contexto político tenso, donde propuestas de privatización conviven con la negativa sindical y la preocupación por la integridad del voto por correo.
La popularidad del Servicio Postal entre la población estadounidense sigue elevada. Según el centro de investigación demoscópica Pew Research Center, el 72% de la ciudadanía tiene una opinión favorable del organismo, una cifra apenas debajo del Servicio Nacional de Parques y diez puntos superior a la NASA, según retomó USA Today.
Sin embargo, la agencia afronta la competencia de grandes vendedores en línea como Amazon y de operadores privados, mientras sostiene una tarifa nacional única y soporta restricciones regulatorias adicionales.
De forma interna, el servicio registró en el último año “un gasto extra de casi USD 19 millones en costos laborales imprevistos”, según el inspector general citado por USA Today.
Paralelamente, grupos de interés vinculados a la industria del papel, tarjetas y publicaciones exigieron la estabilización de tarifas y una mejoría en la puntualidad del correo de primera clase, cuyo objetivo de entregas a tiempo se redujo del 92,5% en 2023 al 88% actual.
Dimensión política y disputas regulatorias
La política acentuó el problema financiero: el presidente Donald Trump vinculó la votación por correo a presuntas irregularidades, aunque, como destaca USA Today, no se presentó prueba alguna de fraude generalizado.
Organizaciones como la asociación nacional de funcionarios electorales National Association of Election Officials y el centro de expertos electorales States United Democracy Center destacan que, si bien durante la última elección casi 48 millones de estadounidenses votaron por correo, el volumen no representa un impacto económico significativo para el servicio postal.
Tammy Patrick, principal responsable de programas de la asociación, señaló que “millones de estadounidenses durante años recibieron sus boletas de un trabajador postal y eligieron devolverlas del mismo modo”, e hizo énfasis en que “la confianza pública está en riesgo cuando se divulga información sin fundamento desde niveles altos de gobierno”.
El papel del Congreso y la Comisión Reguladora Postal fue clave para evitar cierres de oficinas y modificaciones impopulares.
Sin embargo, para actores del sector, como Leo Raymond, director de la consultora sectorial Mailers Hub, la naturaleza económica del rubro exige redefinir el modelo: “El Congreso tiene que decidir qué debe ser el servicio postal en el siglo XXI, porque los usuarios comerciales ya no pueden sostener todos los costos”, expresó a USA Today.
Por su parte, el sindicato American Postal Workers Union rechazó los intentos de privatización promovidos por Trump, advirtiendo que esa medida “aumentaría los precios, reduciría los servicios y pondría en peligro el modelo de tarifa única, en especial para comunidades rurales y adultos mayores que dependen del correo para recibir medicamentos”.
Cambios operativos y próximos pasos
Los cambios operativos en enero modificaron también el proceso de matasellado de boletas electorales, lo que llevó al mismo servicio a recomendar que los votantes anticipen su envío al menos una semana antes del plazo, como retrata USA Today.
Entre las alternativas exploradas por la dirección figura la incorporación de nuevos servicios, como la gestión de devoluciones de productos de Amazon y contratos de entrega directa para pequeñas empresas, prácticas antes reservadas a grandes minoristas.
El futuro financiero y operativo del Servicio Postal de Estados Unidos depende ahora de las decisiones del Congreso, la aprobación de reformas internas y la evolución de la confianza pública en medio de una transformación social y política acelerada.