El papa León XIV recibirá la Medalla de la Libertad en Filadelfia en vísperas del 4 de julio, pero no viajará a Estados Unidos durante las celebraciones del 250 aniversario del país. León XIV, el primer Papa nacido en Estados Unidos, aceptará el galardón mediante una transmisión remota desde Roma, según confirmó en un comunicado el Centro Nacional de la Constitución, el organismo que entrega el galardón todos los años.
El 3 de julio, la ceremonia se llevará a cabo en Independence Mall, el distrito histórico de Filadelfia donde se firmaron la Constitución y la Declaración de Independencia. El Papa será honrado por “una vida dedicada a promover la libertad religiosa y la libertad de conciencia y expresión en todo el mundo, ideales consagrados en la Primera Enmienda”, según la organización. Entre los asistentes habrá líderes cívicos, representantes religiosos y público general.
La Medalla de la Libertad, entregada anualmente a personas “de coraje y convicción” que promueven la libertad en el mundo, ha sido recibida en años anteriores por figuras como Volodimir Zelensky, Ruth Bader Ginsburg y John Lewis. Es la primera vez que un Papa recibe esta distinción, establecida en 1988 para conmemorar el bicentenario de la Constitución.
El papa León XIV, nacido Robert F. Prevost y criado en Chicago, estudió en la Universidad de Villanova antes de ejercer como misionero y obispo en Perú. Su elección como pontífice en mayo de 2025, tras la muerte de Francisco, marcó el inicio de un papado centrado en el diálogo interreligioso y la defensa de la libertad de conciencia. Ha buscado el acercamiento entre comunidades judía, musulmana y cristiana, y ha enfatizado la convivencia pacífica y la protección de los derechos religiosos.
A pesar de la invitación del presidente Donald Trump, el Vaticano confirmó que el Papa no viajará a Estados Unidos en 2026, año en el que tiene previsto un recorrido por Italia y visitas a cuatro países africanos. El 4 de julio, León estará en la isla italiana de Lampedusa, punto de llegada para migrantes africanos que buscan llegar a Europa. Su estancia en Lampedusa remite al viaje inaugural de su predecesor, Francisco, quien celebró una misa en ese lugar en 2013 sobre un altar construido con restos de barcos naufragados de migrantes.
La decisión de entregar la Medalla de la Libertad a un Papa estadounidense coincide con la vigencia de los debates sobre migración y libertad religiosa en Estados Unidos. En los últimos meses, León ha criticado aspectos de la política migratoria estadounidense y respaldó una declaración de los obispos católicos del país en contra de las deportaciones masivas y las condiciones en los centros de detención. El 18 de noviembre, el pontífice afirmó que tratar a migrantes con años de residencia “de una manera extremadamente irrespetuosa, por decir lo menos”, resulta inadmisible, e instó a las autoridades a actuar con dignidad en la aplicación de la ley.
En un caso reciente que atrajo atención internacional, un juez federal ordenó a las autoridades migratorias permitir el acceso de clérigos católicos a un centro de detención en Chicago para ofrecer servicios religiosos y apoyo espiritual a inmigrantes indocumentados detenidos.
La entrega del premio y la agenda del Papa reflejan una historia compleja entre la tradición católica y la identidad estadounidense. La relación entre la república y el Vaticano fue históricamente tensa, con oleadas de inmigrantes católicos en los siglos XIX y XX enfrentando sospechas y prejuicios sobre su lealtad política y cultural. El reconocimiento a León XIV, según Vince Stango, presidente interino del Centro Nacional de la Constitución, “responde a la necesidad de destacar los principios fundacionales y pluralistas” de Estados Unidos y a la contribución del pontífice a la defensa global de la libertad religiosa.