Una masa de aire ártico se desplazará sobre Chicago al comienzo de la próxima semana, generando un descenso abrupto de las temperaturas y la reaparición de nevadas poco habituales para marzo.
El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos advirtió que la ciudad experimentará máximas de solo 28 grados Fahrenheit (−2,2 °C) el lunes y 26 grados Fahrenheit (−3,3 °C) el martes, valores que corresponden al invierno más grave en la región.
La transición hacia este cuadro comenzará el domingo, jornada en la que se prevé una máxima de 60 grados Fahrenheit (15,5 °C). Esto implica una variación térmica superior a 30 grados Fahrenheit en apenas 24 horas.
El brusco descenso se iniciará en la noche del domingo, cuando el termómetro caerá hasta 26 grados Fahrenheit (−3,3 °C) y la lluvia se transformará en precipitación sólida.
Según los modelos meteorológicos consultados, existe una probabilidad del 80% de que se registren nevadas entre la madrugada y el mediodía del lunes, fenómeno que podría complicar la circulación vial y las actividades cotidianas en la ciudad.
Durante la madrugada del martes se prevé un endurecimiento de las condiciones invernales, ya que habrá chubascos de nieve y una mínima de 14 grados Fahrenheit (−10 °C), una temperatura baja para un mes en el que, estadísticamente, Chicago suele dejar atrás los registros negativos.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, esta secuencia de frío intenso debería ser transitoria: para el miércoles, el termómetro repuntará hasta 44 grados Fahrenheit (6,6 °C), marcando el retorno a un clima más habitual para la época.
La llegada de este frente ártico ha activado los protocolos de prevención de las autoridades locales, que instan a la población a mantenerse informada a través de los reportes oficiales y a tomar medidas para protegerse del frío extremo.
Entre las recomendaciones figuran limitar la exposición al aire libre, asegurar un adecuado aislamiento en hogares y vehículos, y resguardar especialmente a niños, adultos mayores y personas en situación de calle, quienes son más vulnerables ante los riesgos asociados a las bajas temperaturas.
El fenómeno responde a una inusual incursión de aire polar procedente del norte de Canadá, que, de acuerdo con el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), se desplaza hacia el medio oeste de Estados Unidos impulsado por una corriente en chorro de configuración meridional.
Aunque estos episodios pueden registrarse en marzo, su intensidad y persistencia son menos frecuentes a medida que avanza la primavera meteorológica, que oficialmente comienza el 1 de marzo según la NOAA.
Chicago se caracteriza por una alta variabilidad térmica durante el final del invierno y el inicio de la primavera. Datos históricos del portal de estadísticas alemán Statista indican que, durante la década pasada, el mes de marzo ha presentado oscilaciones de hasta 22 grados Celsius en un solo día, aunque los descensos extremos debajo de los −5 °C se han vuelto menos comunes desde 2015.
Sin embargo, el récord absoluto de frío para marzo en Chicago se registró el 4 de marzo de 1873, cuando el termómetro marcó −23,3 °C (−10 °F), según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica.
Qué medidas preventivas se recomiendan ante la ola de frío
Frente a este escenario, el Departamento de Salud Pública de Chicago destacó la necesidad de verificar el funcionamiento de los sistemas de calefacción, evitar desplazamientos innecesarios durante las horas de mayor exposición y utilizar vestimenta adecuada en capas para minimizar la pérdida de calor corporal.
Además, se solicita a los residentes que colaboren informando situaciones de emergencia, especialmente si identifican a personas que requieran asistencia por hipotermia o falta de resguardo.
El municipio, a través de su red de centros de asistencia y refugios temporales, reforzará la atención a quienes no dispongan de vivienda o presenten dificultades para afrontar las bajas temperaturas.
En años anteriores, la coordinación de estos dispositivos permitió evitar emergencias mayores durante episodios similares. La línea de atención gratuita 311 estará disponible para canalizar pedidos de ayuda durante la vigencia de la alerta.
Contexto climático: incidencia histórica de olas de frío en marzo
Aunque marzo marca el inicio del deshielo en gran parte del medio oeste estadounidense, la aparición de masas de aire ártico sobre Chicago no es inédita.
Según la revista meteorológica Weatherwise, entre 1990 y 2020 se han registrado al menos cinco episodios de irrupciones frías comparables, aunque la tendencia general muestra inviernos menos rigurosos en la región.
El meteorólogo Tom Skilling, referente del canal local WGN, explicó que este tipo de olas de frío suelen asociarse a desplazamientos temporales de la corriente en chorro, los cuales permiten que el aire polar descienda hasta latitudes no habituales.
Expertos prevén que, tras el paso del frente, las temperaturas se estabilicen y permitan el retorno gradual a condiciones más cálidas. Insisten en la necesidad de monitorear la evolución del fenómeno ya que la volatilidad climática de marzo puede provocar fluctuaciones inesperadas.
La combinación de registros extremos, variabilidad meteorológica y la proximidad del inicio de la primavera evidencia la capacidad de la atmósfera para superar las previsiones estacionales, incluso en ciudades como Chicago acostumbradas al invierno.