Decenas de voluntarios recorrieron cerca de 1.500 sectores en toda Nueva York para realizar el recuento anual de personas en situación de calle, conocido como HOPE count.
La medición, que se postergó este año tras una ola de frío extremo, busca dimensionar el alcance del desafío habitacional: el último registro oficial muestra que más de 85.000 neoyorquinos solicitaron refugio en albergues municipales, lo que obligó a las autoridades a revisar estrategias ante el aumento de muertes vinculadas a bajas temperaturas.
De acuerdo con THE CITY, esta edición marcó una diferencia con las 20 previas porque, debido al aplazamiento —el evento debía realizarse a fines de enero bajo condiciones meteorológicas históricamente adversas—, durante el operativo la temperatura no estuvo cerca ni por debajo de cero grados, situación que ya derivó en más de 20 personas fallecidas al aire libre este invierno.
Las muertes generaron críticas dirigidas al alcalde Zohran Mamdani, señalando su decisión de poner fin a los desalojos forzados de campamentos en diciembre. El propio Mamdani argumentó que esa política no lograba conectar a la población sin techo con soluciones de vivienda a largo plazo.
En la medición participaron unos 1.300 voluntarios y 240 trabajadores de servicios sociales, distribuidos en equipos que inspeccionaron estaciones de subterráneo, plazas, parques y aceras en barrios con muy distinta prevalencia de personas sin vivienda.
El número de voluntarios bajó respecto a años anteriores, un efecto directo del cambio de fecha, como reconoció un portavoz de la organización a THE CITY.
El recuento HOPE count —cuyos resultados completos se darán a conocer próximamente— constituye un insumo clave para analizar la falta de vivienda en la ciudad, actualmente afectada por una crisis de asequibilidad sin precedentes, según la recién nombrada comisionada del Departamento de Servicios Sociales, Erin Dalton. De acuerdo con cifras de THE CITY, el conteo de 2023, realizado el 28 de enero, identificó a 4.504 personas viviendo sin techo en las calles.
El HOPE count y su papel ante demandas judiciales y los cambios demográficos
La metodología del HOPE count, ideada a partir de demandas presentadas por organizaciones como Legal Aid —la organización emblema de asistencia legal—, consiste en movilizar a gran escala a voluntarios y personal municipal para obtener una fotografía precisa de las personas que pasan la noche fuera del sistema de albergues, incluso en zonas tradicionalmente consideradas con baja presencia de población sin techo.
Maryanne Schretzman, directora ejecutiva del Center for Innovation through Data Intelligence, detalló a THE CITY: “El proceso se inició de manera piloto en Manhattan y Brooklyn antes de extenderse en 2005 a todo el territorio de la ciudad, debido a la falta de datos confiables y a que los defensores decían que había decenas de miles de personas en la calle, y no sabíamos si eso era cierto”. Para Schretzman, “necesitábamos saber cuál era la cifra real para poder gestionarla”.
Los equipos de voluntarios, tras recibir capacitación, partieron desde centros como el gimnasio de la escuela P.S. 116, donde Dalton destacó la experiencia colectiva: “Esto permite ver tanto lo que la gente piensa que es la falta de vivienda, como la transformación de ese fenómeno: ahora afecta sobre todo a personas de mayor edad, a trabajadores que han dedicado su vida al empleo y que simplemente quedaron excluidos del mercado inmobiliario”.
El operativo, que reconfiguró sus brigadas —ahora lideradas por personal del Departamento de Servicios para Personas sin Hogar y no por agentes policiales o empleados de limpieza urbana como antes—, puede modificar tanto los resultados como la respuesta institucional.
Dalton remarcó a THE CITY: “Este viraje podría cambiar drásticamente los resultados para las personas que viven en la calle”.
Vivencias de los voluntarios y tendencias actuales de la crisis habitacional
Equipos como el encabezado por Olivia Waldron, trabajadora de la Robin Hood Foundation y líder del grupo nueve, explicaron a THE CITY que la tarea consistió en inspeccionar estaciones de metro y arterias emblemáticas como Broadway y la Sexta Avenida.
Durante la jornada, observaron a unas 15 personas en situación presunta de calle; no todas accedieron a interactuar y no todas cumplían los criterios del relevamiento, que también contempla observación visual sin contacto directo.
La cobertura abarcó las cinco circunscripciones de la urbe, con 1.491 áreas específicas asignadas, según el informe preliminar. Algunos equipos no hallaron individuos sin vivienda en sus zonas, lo que, según testimonios recogidos por THE CITY, evidencia tanto las variaciones locales como la eficacia relativa de los distintos tipos de asistencia.
Waldron puso el foco en el clima de preocupación en torno a la asequibilidad: “Muchas personas que se quejan de la situación desconocen lo que implica resolver estos problemas, porque para afrontarlos se necesita desarrollar estrategias y mostrar empatía”.
La edición más reciente de HOPE count aporta nuevo contexto sobre los cambios demográficos en la población sin hogar. Dalton sintetizó al medio THE CITY: “La gente verá tanto lo que se asocia popularmente con la falta de vivienda como el nuevo rostro de quienes la padecen: personas mayores, trabajadores que han sido desplazados del mercado de la vivienda”.