Un hombre ejecutado en Texas ofreció disculpas a la familia de sus víctimas antes de morir. Cedric Ricks, de 51 años, se convirtió el 11 de marzo en el sexto condenado a muerte en Estados Unidos en 2026 y el segundo en Texas.
El caso, ocurrido en 2013 en la ciudad de Bedford, involucró el asesinato de Roxann Sanchez y de su hijo de 8 años, Anthony, situación que desde entonces mantiene discusiones abiertas sobre la pena de muerte y la justicia en el estado.
Según USA Today, Ricks privó de la vida a Roxann Sanchez, de 30 años, y a Anthony mediante apuñalamientos sucesivos durante una discusión con Sanchez el 1 de mayo de 2013. También atacó al hijo mayor de Sanchez, Marcus, de 12 años, quien sobrevivió simulando la muerte, según consta en el expediente judicial.
La ejecución por inyección letal ocurrió a las 18:55 (hora central). Marcus, ahora de 25 años, presenció el acto judicial junto a seis familiares. Ninguno de los familiares mostró emoción durante el proceso y optaron por no hacer declaraciones públicas, informó la agencia de noticias internacional Associated Press.
Ricks pidió perdón reiteradamente minutos antes de recibir la inyección letal
Momentos antes de su muerte, Cedric Ricks giró hacia los familiares de las víctimas y, con la voz quebrada, expresó: “Quiero decir que lo siento por quitarles a Roxann y Anthony”, según la transcripción de las autoridades del Departamento de Justicia Criminal de Texas recogida por USA Today. Añadió: “No puedo imaginar el dolor que les causé. Me alegro de poder decírselos cara a cara”.
En especial, Ricks se dirigió a Marcus: “Siempre pensé en ti y lamento haberles arrebatado a tu madre y tu hermano. Ojalá puedan encontrar paz y alegría en la medida de lo posible, pero sólo puedo decir que lo siento”. Expresó su deseo de pedir perdón directamente a Sanchez y Anthony en el más allá.
Ningún miembro de la familia de Sanchez proporcionó comentarios a los medios en los días previos a la ejecución ni tras el hecho.
Los hechos y la respuesta institucional
El asesinato de Roxann Sanchez y su hijo ocurrió después de una pelea que derivó en violencia física, detallan los expedientes judiciales citados por USA Today. Los hijos de Sanchez, Marcus y Anthony, intentaron intervenir, pero fueron sobrepasados. Cedric Ricks apuñaló primero a Sanchez y después persiguió a Marcus y Anthony, hiriéndolos gravemente. Solo Marcus logró sobrevivir al simular su muerte.
El hijo menor de Ricks y Sanchez, de nueve meses al momento del crimen, no sufrió lesiones. Tras la agresión, Ricks se duchó, empacó ropa, acomodó al bebé en su cuna y abandonó la residencia. La policía lo detuvo en Oklahoma.
El jurado declaró culpable a Ricks de homicidio capital tras un juicio de dos semanas en el que Marcus testificó. Ante los miembros del jurado, el propio Ricks declaró: “Ojalá pudiera devolverles la vida, pero no puedo arreglar esto. No quiero que todos me vean como un monstruo. Intenté suicidarme dos o tres veces, pero ni siquiera eso soy capaz de hacerlo bien”, cita el Fort Worth Star-Telegram en su cobertura archivada.
Antecedentes familiares e institucionales apuntan a una historia de violencia no interrumpida
Natural de Chicago, Ricks se mudó a Texas tras perder su empleo tres años antes de los crímenes. Mantenía relaciones familiares con otros hijos y enfrentó denuncias de abuso en vínculos anteriores.
Su exesposa, Teshana Singleton, testificó que Ricks intentó matarla en repetidas ocasiones, incluyendo un incidente donde intentó estrangularla y fue detenido por transeúntes. Estos episodios ocurrieron antes de su divorcio en 2004, reportó el Star-Telegram.
En diciembre de 2012, cinco meses antes del asesinato de Sanchez y Anthony, Ricks fue acusado de agresión por asfixiarla y maltratar a su hijo menor. Sanchez procuró una orden de protección de emergencia, pero esta expiró cuatro meses antes de su muerte.
Según USA Today, los padres de Ricks también declararon que su hijo presentó tendencias violentas desde temprana edad y que buscaron tratar estas conductas mediante psicoterapia, internamientos y castigos físicos, sin resultado positivo.
Declaraciones escritas desde el corredor de la muerte
Durante su permanencia en prisión, Ricks dirigió cartas a sus hijos expresando remordimiento y pidiendo perdón, aunque sin justificar sus actos. De acuerdo con el libro These Dry Bones, Redemption from Death Row, escrito por un amigo suyo, Ricks confesó: “A veces me despierto gritando y pateando por lo que les hice. No puedo pedir disculpas lo suficiente por lo que he hecho. Mi oración es que puedan perdonarme”.
El caso de Cedric Ricks en el contexto de la pena de muerte en Estados Unidos
La ejecución de Ricks fue la segunda en Texas y la sexta en Estados Unidos en 2026, informó USA Today. En el mismo periodo, otros procesos similares mostraron variaciones: en Alabama, el gobernador republicano Kay Ivey conmutó la sentencia de muerte de Charles Burton por cadena perpetua, aduciendo que Burton no estuvo presente en el lugar del asesinato.
Según el medio estadounidense, esta decisión representa apenas la segunda ocasión en nueve años en que Ivey revierte la pena capital, durante los cuales se realizaron 25 ejecuciones bajo su mandato.
La siguiente ejecución programada en Estados Unidos corresponde a Michael King en Florida, condenado por el homicidio de Denise Amber Lee.
USA Today destaca que, las circunstancias legales en torno al caso de Ricks, la naturaleza de sus antecedentes y la situación de los sobrevivientes se suman al debate sobre la eficacia de la pena de muerte y el abordaje institucional ante la violencia previa en el sistema de justicia estadounidense.