El invierno meteorológico en Estados Unidos concluyó con temperaturas altas y una sequía extendida que afectan a más de la mitad del territorio continental, una combinación que amenaza el abastecimiento de agua y eleva el riesgo de incendios forestales en regiones como Florida.
Según un informe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) citado por ABC News, el periodo de diciembre a febrero fue el segundo invierno más cálido registrado desde 1895, únicamente superado por la temporada 2023-24, y el 70 % de Florida enfrenta sequía extrema, el mayor nivel en 25 años. Este patrón climático anómalo ya repercute en la gestión de recursos hídricos, el sector agrícola y los ecosistemas.
Nueve estados marcaron su invierno más cálido mientras el noreste sufrió el frío más fuerte en una década
Mientras el noreste del país experimentó olas de frío y nevadas, situándose en su invierno más frío en al menos diez años, amplias áreas del oeste atravesaron condiciones opuestas.
Arizona, Colorado, Nuevo México, Nevada, Texas, Oklahoma, Oregón, Utah y Wyoming tuvieron su invierno más cálido registrado y muchas ciudades del oeste y las Grandes Llanuras se ubicaron entre los cinco inviernos más cálidos. Lugares como Albuquerque, Phoenix, Las Vegas y Salt Lake City vivieron los inviernos más cálidos de su historia.
En Dallas, Texas, hubo 16 días con temperaturas máximas de al menos 26,6 °C (80 °F), un récord para la ciudad. Este escenario contrasta con las nevadas del noreste, donde varias ciudades informaron la mayor acumulación en años recientes.
Las anomalías exceden el ámbito térmico. El periodo reciente constituyó el invierno más seco en 45 años para el conjunto de los 48 estados continentales, en un contexto donde el oeste ya enfrentaba sequía. La persistencia del calor intensificó la llamada “sequía de nieve” en las Montañas Rocosas, ya que la precipitación llegó principalmente como lluvia, no nieve.
El impacto de la sequía de nieve pone en riesgo el suministro de agua y la agricultura del oeste
Según la NOAA, la falta de nieve en las montañas puede desencadenar múltiples alteraciones hidrológicas: “La baja acumulación de nieve y el deshielo temprano afectan la vegetación, reducen el almacenamiento de agua superficial y subterránea y alteran el caudal de los ríos, lo que complica la gestión del agua en el oeste”.
El deshielo es esencial en estos estados. En algunas zonas, hasta el 75 % del suministro de agua proviene de la nieve derretida, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Este recurso resulta decisivo en el caso del río Colorado, que abastece a más de 40 millones de personas y sustenta la generación hidroeléctrica en siete estados: California, Arizona, Nevada, Colorado, Nuevo México, Utah y Wyoming, según la Oficina de Reclamación, agencia federal de gestión de recursos hídricos.
Sequía y riesgo de incendios se agravan en Florida y el sureste
La sequía durante el invierno no solo afectó al oeste, sino que se expandió a zonas del centro y el sureste de Estados Unidos. Estados como Arkansas, Misuri, Illinois y Nebraska atravesaron uno de sus inviernos más secos.
De acuerdo con U.S. Drought Monitor, publicación del sistema nacional integrado de información sobre sequías, al 5 de marzo, más del 50 % de los 48 estados continentales sufrían alguna forma de sequía, diez puntos porcentuales más que a principios de febrero.
En Florida, el 100 % del territorio está bajo sequía y más del 70 % enfrenta sequía extrema de nivel 3 en una escala de 4, el peor episodio registrado en un cuarto de siglo. El sistema nacional integrado de información sobre sequías, plataforma federal de monitoreo climático, anticipa un riesgo elevado de incendios durante la primavera.
El Centro Nacional Interagencial de Incendios Forestales, organismo federal de coordinación para emergencias ambientales, advirtió que el estado enfrenta “un riesgo por encima del promedio” de incendios forestales significativos en la primavera meteorológica, que comenzó el 1 de marzo.
Decenas de condados implementaron prohibiciones de quemas tras la persistente sequía y el incremento del riesgo de incendios.
El impacto se extiende a los suministros de agua, la actividad agrícola y a una mayor vulnerabilidad ante incendios forestales.
David Zierden, climatólogo estatal de Florida, indicó a ABC News que “cuatro de los cinco distritos de gestión de agua han implementado restricciones voluntarias u obligatorias que limitan el riego exterior”. Además, señaló que “la ganadería, especialmente los pastos para el ganado, es el sector agrícola más perjudicado actualmente”.
Zierden explicó que esperan que “la sequía continúe o incluso empeore en los próximos meses, ya que estamos en el corazón de la estación seca de Florida peninsular, que normalmente se extiende hasta mediados de mayo”. Solo la llegada de las lluvias convectivas estivales podría revertir la situación en la región.