La caja blanca de E-ZPass adherida al parabrisas, presente en millones de vehículos del noreste estadounidense, podría tener los días contados: la Autoridad de Autopistas de Nueva Jersey evalúa reemplazar estos transpondedores tradicionales por pegatinas con chip RFID casi imperceptibles.
Esta innovación, de prosperar, comenzaría a implementarse entre los conductores hacia fines de 2026 y promete transformar el sistema de peajes en toda la región, según detalló el medio local NJ.com.
El sistema E-ZPass, utilizado actualmente en 19 estados y con más de 40 millones de cuentas activas de acuerdo al consorcio, enfrenta desafíos crecientes en materia de costos y logística. Solo en 2022, la Autoridad de Autopistas de Nueva Jersey destinó USD 8,4 millones a la sustitución de aproximadamente 920.000 transpondedores cuyas baterías habían expirado, según cifras publicadas por NJ.com.
Cada caja tradicional cuesta entre USD 6 y USD 7, mientras que las nuevas etiquetas adhesivas podrían producirse por apenas USD 0,55 cada una. Esta diferencia sustancial se explica porque las pegatinas RFID no requieren batería: se activan con la energía recibida de los lectores instalados en los pórticos de peaje, eliminando así la necesidad de reemplazos periódicos del dispositivo.
En términos prácticos, la transición a la pegatina RFID tendría un impacto directo en los automovilistas y en la administración de peajes. La instalación, reportan los primeros testigos consultados por NJ.com, se reduce a colocar la pegatina detrás del espejo retrovisor, evitando la manipulación de voluminosos transpondedores y la utilización de tiras de velcro.
Este cambio, de confirmarse, podría suponer también una mejora en la experiencia diaria de millones de usuarios que cruzan semanalmente autopistas y puentes de peaje en el noreste del país.
Impacto de la transición tecnológica en la gestión y uso de autopistas
La Autoridad de Autopistas de Nueva Jersey administra vías de alto tráfico como la autopista de Nueva Jersey y la Garden State Parkway, por las que circulan en promedio más de 1.000.000 de vehículos al día, según datos oficiales.
El reemplazo de los transpondedores por etiquetas RFID permitiría no solo reducir costes, sino también optimizar la logística de distribución y mantenimiento de dispositivos, especialmente en un contexto de modernización tecnológica regional.
Actualmente, la vida útil de los transpondedores E-ZPass oscila entre ocho y diez años, periodo al cabo del cual la batería interna se agota y el dispositivo debe ser sustituido.
El nuevo sistema elimina este obstáculo técnico: el chip RFID responde electrónicamente al paso por los pórticos sin requerir energía propia. Esta característica representa una ventaja a largo plazo tanto para los operadores como para los conductores.
Massachusetts implementa el sistema y anticipa el futuro de los peajes automáticos
El Departamento de Transporte de Massachusetts, pionero en el noreste, comenzó a emitir las nuevas pegatinas RFID a partir del 1 de marzo. Autoridades estatales indicaron a MassLive que la iniciativa busca agilizar la fabricación y entrega de dispositivos y reducir los pasos para los usuarios. Destacaron que “el cambio elimina complicaciones innecesarias y disminuye el tiempo de instalación”.
En Nueva Jersey, el proceso de transición se encuentra en fase experimental. La Autoridad de Autopistas realiza pruebas internas con su propia flota de vehículos oficiales, evaluando la fiabilidad y precisión de la comunicación entre las nuevas etiquetas y los lectores automáticos.
Solo si los resultados son satisfactorios, la distribución se extenderá al público general. El cronograma tentativo, de acuerdo a fuentes consultadas por NJ.com, prevé que los conductores comiencen a recibir la pegatina al abrir una nueva cuenta o al reemplazar un dispositivo antiguo a fines de 2026.
El alcance regional de la pegatina RFID y su impacto en el corredor noreste
La eventual adopción masiva de la pegatina RFID no afecta únicamente a los residentes de Nueva Jersey. El consorcio E-ZPass integra a estados como Nueva York y Pensilvania, cuyos automovilistas utilizan regularmente la red de autopistas y puentes sujetos a peaje electrónico. Cada semana, millones de vehículos cruzan rutas como la Garden State Parkway o el puente George Washington empleando el sistema, por lo que cualquier cambio en la modalidad de cobro tiene impacto regional.
El despliegue de la tecnología será gradual. Los transpondedores actuales continuarán operativos durante la fase de pruebas y no se ha fijado aún una fecha definitiva para su retiro.
La Autoridad de Autopistas precisó a NJ.com que “los usuarios no están obligados a desechar su transpondedor ni a adoptar la pegatina de inmediato”; la sustitución avanzará al ritmo natural de renovación de cuentas y dispositivos, sin imposiciones.
El proceso de actualización tecnológica suele replicarse en bloque entre los miembros del consorcio E-ZPass, por lo que la experiencia de Nueva Jersey podría convertirse pronto en estándar para todo el corredor noreste. Según el portal de estadísticas alemán Statista, en 2023 el sistema E-ZPass procesó más de 2.700 millones de transacciones anuales, lo que resalta la magnitud de cualquier transformación en su infraestructura.
Ventajas, desafíos y proyecciones de la tecnología RFID en los peajes
La introducción de la pegatina RFID promete resolver el problema recurrente de la vida útil limitada de los transpondedores y favorecer una reducción significativa de los costos operativos para las agencias. Además, se espera que facilite la instalación para los usuarios y disminuya el impacto ambiental asociado a la producción y eliminación de plásticos y baterías, al tratarse de un dispositivo desechable y de bajo costo.
Las autoridades de la Autoridad de Autopistas de Nueva Jersey recalcan que la prioridad es garantizar la fiabilidad del nuevo sistema antes de una implementación total y que los usuarios serán notificados con antelación sobre cualquier cambio obligatorio en los dispositivos de peaje. Por ahora, la caja blanca seguirá presente en los parabrisas, aunque su retiro definitivo parece una cuestión de tiempo.