Una serie de ataques están provocando la muerte y lesiones en burros salvajes del Reche Canyon, en el condado de Riverside, California.
El fenómeno mantiene en alerta a la comunidad y a organizaciones de rescate animal, que advierten sobre el sufrimiento de los animales y exigen que se esclarezca la causa y se detenga la violencia, según informó el medio KTLA 5.
Desde diciembre, al menos 10 burros muertos han sido hallados y otros presentan heridas tan severas que uno debió ser sacrificado en el lugar, según datos difundidos por la organización de rescate animal sin fines de lucro Donkeyland en redes sociales.
La burra Cannoli, la única superviviente recientemente atendida, sufrió lesiones en la zona trasera; su estado ha mejorado con el tiempo. Otros animales, como Gideon, padecieron mutilaciones, entre ellas la pérdida de una oreja.
Las imágenes compartidas por Donkeyland muestran heridas en la cabeza, orejas y la parte trasera de los animales. Parte de ese material es considerado demasiado impactante para ser publicado, lo que ha provocado preocupación entre los residentes locales, quienes demandan respuestas sobre la naturaleza de los ataques.
La gravedad y el patrón de las lesiones han llevado a descartar la intervención de depredadores comunes en la región, como coyotes o pumas. El veterinario Juan Castellanos, del SoCal Equine Hospital en Norco, detalló para KTLA 5: “Estos ataques son muy, muy únicos. Normalmente, los depredadores salvajes atacan el cuerpo o el cuello. Esto no es lo que reflejan estas lesiones”.
10 burros salvajes murieron por heridas incompatibles con depredadores silvestres habituales
Donkeyland enfatizó que las lesiones observadas son heridas incompatibles con depredadores silvestres habituales, dato que también fue corroborado por expertos veterinarios. Esta situación, agravada por la reiteración y la naturaleza atípica de las heridas, ha fortalecido la inquietud social en Reche Canyon, donde la población se organiza para proteger a los animales y exigir la intervención de las autoridades.
La agencia gubernamental local Servicios Animales del condado de Riverside encabeza las investigaciones en conjunto con Donkeyland y el Departamento de Pesca y Vida Silvestre del estado.
Ninguna de las autoridades ha determinado la causa de las mutilaciones, aunque Castellanos reconoció haber atendido lesiones similares en ataques de perros: “He visto ataques de perros que actúan de manera muy similar, especialmente canes que han participado en peleas. Tienden a atacar la oreja, la cara, el cráneo y los genitales”.
Hipótesis, vigilancia reforzada y acciones de la comunidad local
La vigilancia en la zona ha aumentado con la colaboración de habitantes de la zona desde hace años y voluntarios. Sandi Resheske, vecina de Reche Canyon desde 1984, subrayó el vínculo de la comunidad con los animales y su valor ambiental: “Nosotros los queremos. Nos encanta verlos en las colinas. Pastan y son nuestra mejor prevención contra incendios”.
En su rol de colaboradora activa de Donkeyland, Resheske relató que ha instalado más cámaras para identificar a los posibles responsables. Comentó sobre la gravedad de los hechos: “Para que alguien haga esto, es simplemente crueldad animal”. Las autoridades han solicitado a la población que informe cualquier comportamiento sospechoso o presencia inusual en la zona de inmediato.
Las lesiones recientes y la serie de muertes han colocado el tema en el centro de la preocupación social de Riverside. La presión se incrementa mientras la investigación intenta esclarecer la identidad del responsable de los ataques —sea humano o animal— y detener este patrón que ya ha costado la vida y el bienestar de una decena de burros salvajes.