Durante la última semana de febrero, los aficionados a la astronomía en Chicago tendrán la oportunidad de presenciar un fenómeno poco habitual: un desfile planetario en el que seis planetas del sistema solar se alinearán y serán visibles desde la Tierra.
La máxima visibilidad del fenómeno está proyectada para el sábado veintiocho de febrero, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan, ya que la nubosidad o la contaminación lumínica pueden afectar considerablemente la observación.
Por eso se aconseja buscar cielos despejados y zonas alejadas de fuentes de luz artificial. De acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), este tipo de alineaciones se produce solo en contadas ocasiones, aunque no se considera un hecho extremadamente raro.
La particularidad de la actual configuración radica en la presencia simultánea de Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, una combinación que, según expertos en dinámica orbital, se da bajo condiciones de visibilidad óptima en intervalos de varios años.
Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno podrán observarse a simple vista, sin necesidad de equipamiento especializado. Sus intensidades luminosas y posiciones relativas los hacen accesibles incluso para quienes no cuentan con experiencia en la observación astronómica. Para distinguir a Urano y Neptuno, en cambio, es imprescindible utilizar un telescopio de apertura media, ya que su brillo es considerablemente menor y suelen pasar inadvertidos en entornos urbanos.
El desfile planetario ocurre cuando varios planetas se distribuyen en una franja del cielo, formando una línea aparente desde la perspectiva terrestre. Aunque la alineación perfecta es infrecuente, la proximidad visual de seis planetas es destacada.
La NASA indica que la última vez que se produjo una configuración semejante con visibilidad favorable desde el hemisferio norte fue hace aproximadamente una década. Estas conjunciones no implican una alineación exacta en el mismo plano orbital, sino una disposición angular observable en el cielo nocturno.
Para quienes deseen disfrutar plenamente del espectáculo, se recomienda elegir lugares con baja contaminación lumínica y horizonte despejado. En Chicago, la orilla del lago Míchigan ofrece puntos privilegiados para obtener una panorámica sin obstáculos.
El Montrose Moonrise Observation Point y la península del Planetario Adler, ubicados estratégicamente, son reconocidos por la comunidad astronómica local por brindar condiciones óptimas para la observación, al combinar visibilidad despejada y reducción significativa de interferencias luminosas.
Según la Sociedad Astronómica de Chicago, organización especializada en divulgación científica, estos sitios permiten captar la mayor cantidad de detalles, facilitando una experiencia inmersiva incluso para principiantes.
La alineación de seis planetas no solo es un espectáculo visual, sino que también constituye una oportunidad pedagógica para comprender la dinámica orbital de los cuerpos celestes.
Especialistas en divulgación científica de instituciones astronómicas, como los del Planetario Adler, organizan actividades y charlas para explicar la mecánica de estos fenómenos, subrayando la importancia de la observación directa para el aprendizaje de la astronomía.
El interés que despierta el desfile planetario trasciende el ámbito académico: familias, grupos escolares y turistas suelen sumarse a las actividades propuestas por instituciones científicas, aprovechando la ocasión para acercarse al estudio del espacio.
La expectativa generada por la posibilidad de observar simultáneamente a seis planetas impulsa la organización de encuentros y jornadas de observación colectiva, promovidas tanto por entidades educativas como por agrupaciones de astrónomos aficionados. El clima es determinante: la presencia de nubes bajas o niebla puede dificultar la visibilidad de los planetas más tenues, como Urano y Neptuno.
Por este motivo, los observadores experimentados suelen consultar pronósticos locales y planificar sus salidas en función de la evolución meteorológica. Aplicaciones especializadas y mapas celestes digitales, desarrollados por instituciones como la NASA y la International Astronomical Union, facilitan la identificación de las posiciones planetarias y optimizan la experiencia de observación.
El calendario astronómico de este año señala la alineación planetaria de febrero como un evento destacado para la observación desde áreas urbanas en América del Norte.
La posibilidad de registrar el paso coordinado de estos seis planetas, visible desde la misma ciudad, añade un valor particular a la experiencia de contemplar el firmamento.