Tres personas murieron este lunes tras un ataque de las fuerzas militares estadounidenses contra una lancha presuntamente vinculada al narcotráfico en el mar Caribe, según informó el Comando Sur de Estados Unidos. Con este bombardeo, la cifra de fallecidos desde el inicio de la campaña estadounidense contra embarcaciones sospechosas asciende a 150.
El incidente forma parte de la llamada Operación Lanza del Sur, una ofensiva lanzada en septiembre del año pasado. Desde entonces, el ejército estadounidense ha destruido al menos 44 barcos en rutas marítimas que, de acuerdo con la inteligencia militar, son frecuentemente utilizadas por organizaciones calificadas como “narcoterroristas”.
El Comando Sur difundió en sus redes sociales un video donde se observa la explosión de una lancha, a la vez que detalló que “la embarcación transitaba por rutas conocidas de narcotráfico en el Caribe y estaba involucrada en operaciones de narcotráfico”.
El gobierno de Donald Trump sostiene que existe un “conflicto armado” con carteles y organizaciones terroristas ligadas al tráfico de drogas en Latinoamérica, y defiende el uso de la fuerza letal bajo el amparo de la legislación antiterrorista estadounidense adoptada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
No obstante, organizaciones civiles estadounidenses, expertos en derecho internacional y miembros de la ONU han cuestionado la legalidad de estos ataques, argumentando que podrían constituir ejecuciones extrajudiciales.
El Comando Sur aseguró que “ningún militar estadounidense ha sufrido daño” durante la operación y calificó a los fallecidos como “narcoterroristas varones”. Las autoridades no han revelado las identidades de las víctimas ni han presentado pruebas públicas sobre la carga ilícita de la embarcación.
La campaña militar se ha extendido también al Pacífico, donde la semana pasada un ataque similar dejó once muertos, el mayor saldo en un solo operativo desde el inicio de la ofensiva.
Las críticas de expertos legales y de la American Civil Liberties Union (ACLU) subrayan que “bajo la legislación estadounidense e internacional, es flagrantemente ilegal emplear al ejército para matar civiles sospechosos únicamente de delitos”.
La ONU advirtió en 2025 que estos ataques “parecen ser homicidios ilegales perpetrados por orden gubernamental, sin proceso judicial o legal que permita el debido proceso”, y que los bombardeos en aguas internacionales “violan las leyes marítimas internacionales”. Washington ha reconocido la destrucción de varias embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, pero solo ha publicado grabaciones de baja resolución como respaldo.
(Con información de AFP, EFE y Europa Press)