Un estudio reciente identificó que el uso recurrente de chatbots de inteligencia artificial para motivos personales se asocia con una mayor prevalencia de síntomas depresivos y ansiosos en adultos estadounidenses. La investigación, publicada en enero de 2026 en JAMA Network Open por el equipo de Roy H. Perlis del Massachusetts General Hospital y la Harvard Medical School, evaluó las respuestas de 20.847 participantes y aporta nuevos datos sobre las posibles implicancias del uso cotidiano de herramientas de IA en la salud mental.
La publicación analizó la frecuencia, los motivos y las características demográficas asociadas al uso de inteligencia artificial, así como la severidad de los síntomas depresivos registrados en una muestra representativa de adultos. Según el artículo, más del 10% de los encuestados utiliza IA a diario y una fracción considerable de este grupo recurre a chatbots con fines personales o de apoyo emocional.
Este trabajo se enmarca en el contexto del aumento global de la adopción de tecnologías de inteligencia artificial en la vida cotidiana, donde la búsqueda de apoyo emocional a través de sistemas automáticos ha generado inquietudes en la comunidad científica y entre especialistas en salud mental, de acuerdo a lo documentado en la fuente original de JAMA Network Open.
¿Qué revela el estudio sobre el uso de chatbots y la salud mental?
La investigación liderada por Roy H. Perlis y colaboradores examinó la relación entre la frecuencia de uso de inteligencia artificial y la presencia de síntomas depresivos en adultos de Estados Unidos. El estudio se fundamentó en una encuesta poblacional representativa a nivel nacional, en la que se preguntó a los participantes sobre su consumo de IA, los fines de su uso y la frecuencia de síntomas depresivos experimentados en las dos semanas previas.
De acuerdo con los resultados publicados, el 10,3% de los participantes indicó utilizar inteligencia artificial al menos una vez por día, mientras que el 5% reportó un uso varias veces al día. Dentro de este grupo, el 87,1% usaba IA para fines personales, lo que incluye pedir recomendaciones, consejos y apoyo emocional, y un 11% la utilizaba para asuntos académicos.
El estudio identificó que los usuarios diarios de IA para motivos personales presentaron una mayor prevalencia de síntomas depresivos moderados o severos, comparados con aquellos que no usaban estas tecnologías. Este vínculo fue más notorio en individuos de entre 45 y 64 años. Entre los síntomas evaluados se incluyen dificultades para concentrarse, problemas de sueño y apetito, baja autoestima y falta de motivación, todos ellos recogidos mediante una escala validada para la detección de depresión.
¿Qué características presentan los usuarios frecuentes de inteligencia artificial?
Según el informe de JAMA Network Open, el perfil de los usuarios frecuentes de IA tiende a estar conformado por adultos jóvenes, hombres, personas con niveles de ingresos altos, educación superior y residentes en áreas urbanas. Los investigadores observaron que la utilización de chatbots para apoyo emocional es más común en quienes enfrentan barreras para acceder a servicios tradicionales de salud mental o buscan una forma alternativa de interacción social.
El análisis estadístico realizado por el equipo de Perlis detectó una “respuesta a la dosis”: a mayor frecuencia de uso de IA para fines personales, mayor gravedad de los síntomas depresivos reportados. Este patrón no se observó en quienes emplean IA únicamente para actividades laborales o educativas.
¿El estudio demuestra que la inteligencia artificial causa depresión?
La investigación aclara que los resultados muestran una asociación, no una relación causal, entre el uso frecuente de chatbots de inteligencia artificial para motivos personales y la presencia de síntomas depresivos. El diseño transversal del estudio no permite determinar si el uso de IA incrementa el riesgo de depresión o si las personas con síntomas depresivos tienden a recurrir más a estos sistemas en busca de apoyo.
El artículo advierte que es posible que exista un subgrupo de usuarios para quienes la interacción con chatbots de IA no tiene relación con su estado de ánimo, o incluso podría aportar algún beneficio, mientras que para otros el uso frecuente de estas herramientas podría asociarse a un empeoramiento del estado de ánimo.
¿Qué limitaciones reconoce la investigación?
Los autores del estudio reconocen varias limitaciones metodológicas. No se identificaron los tipos específicos de programas de IA utilizados ni se definieron con precisión los motivos personales de uso, lo cual restringe el alcance de las conclusiones. Además, el uso de autoinformes para medir síntomas de depresión implica un margen de subjetividad.
El estudio sugiere que podría existir un “círculo vicioso” en el que personas con mayor sintomatología depresiva buscan compañía o consejo en chatbots, lo que a su vez podría estar asociado con una intensificación de esos síntomas. Sin embargo, esta hipótesis requiere investigaciones longitudinales para su confirmación.
¿Qué recomendaciones surgen del estudio para el uso de inteligencia artificial en salud mental?
JAMA Network Open subraya la importancia de no considerar a la inteligencia artificial como sustituto de la atención profesional en salud mental. Los resultados respaldan la necesidad de cautela respecto al uso de tecnologías automatizadas para apoyo emocional, en especial cuando se trata de chatbots generales que no han sido diseñados con fines terapéuticos.
El equipo de Perlis recomienda que futuros estudios exploren las razones detrás del uso de IA para apoyo personal, los posibles efectos diferenciados según subgrupos de la población y el impacto a largo plazo de estas interacciones en la salud emocional.
¿Cómo puede esto afectar a los usuarios y qué se espera a futuro?
El aumento del uso de inteligencia artificial en la vida cotidiana plantea desafíos para la regulación y la salud pública. El estudio publicado en JAMA Network Open aporta datos que pueden orientar políticas de prevención, promoción de la salud mental y desarrollo responsable de tecnologías de IA.
A medida que se expanda la adopción de chatbots y sistemas automáticos, se prevé que los profesionales de la salud, los responsables políticos y los desarrolladores tecnológicos deban considerar el impacto psicológico de estas herramientas. El seguimiento continuo de los efectos de la IA en la salud mental será fundamental para establecer recomendaciones claras y seguras para su uso.