En un análisis profundo realizado por Peter Coy y publicado en The New York Times, se abordó el tema del continuo descenso de las tasas de natalidad a nivel global, un fenómeno que ha sido agravado aún más por la pandemia del COVID-19. Este “bache demográfico”, como lo describe Coy, representa un reto considerable para las economías y sociedades futuras.
El análisis ofreció un vistazo a cómo y por qué este fenómeno podría tener implicaciones a largo plazo, particularmente si las políticas actuales hacia la inmigración no se ajustan para contrarrestar el declive poblacional.
Según Coy, “las tasas de natalidad, que han estado cayendo durante décadas, disminuyeron aún más durante la pandemia del Covid”. Este patrón no solo se ha sostenido, sino que ha continuado deteriorándose, según los datos recopilados por James Pomeroy, economista mundial de HSBC.
A pesar de que algunos datos son provisionales y no abarcan completamente hasta fines de 2023, la tendencia general hacia una disminución en el número de nacimientos es clara y presente en la mayoría de los países estudiados, con declives notables en la República Checa, Irlanda, y Polonia, todos experimentando reducciones de más del 10%.
Uno de los casos más alarmantes mencionados por Coy es el de Corea del Sur, país que enfrenta una emergencia nacional debido a su baja fertilidad. Se proyecta que, si la tendencia continúa, la población del país podría reducirse en dos tercios para finales de siglo. Esto ha llevado a discusiones sobre medidas drásticas, incluyendo la ampliación de incentivos para tener hijos e incluso la posibilidad de conscripción femenina en las fuerzas armadas para cumplir con las cuotas.
La situación actual plantea un dilema para las políticas públicas. Las medidas pronatalistas, como bonificaciones por nacimiento y cuidado infantil gratuito, no han logrado los resultados esperados. Coy señala que esto deja a los formuladores de políticas con opciones poco atractivas como aumentar los impuestos, elevar la edad de jubilación, recortar beneficios para adultos mayores o incrementar la inmigración.
No obstante, Coy sugirió que el apoyo a la inmigración podría ser una solución potencialmente prometedora, siempre que las actitudes hacia los inmigrantes se mantengan abiertas en el futuro.
La necesidad de mano de obra para ocupar trabajos de baja remuneración en sectores como la agricultura, el servicio de alimentos, la construcción y el cuidado personal podría aliviarse con una mayor inmigración legal. Esto, a su vez, podría ayudar a equilibrar la pirámide poblacional y mitigar algunos de los problemas asociados con una disminución de la natalidad.
Por otro lado, el análisis también aborda la política monetaria, señalando cómo, a pesar de que oficialmente no ha habido incrementos en la tasa de interés controlada por el Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal desde julio, en la práctica el costo de pedir prestado ha seguido aumentando. Este fenómeno se atribuye a la disminución de la tasa de inflación, que, al bajar, incrementa el costo real de los préstamos.
En última instancia, Peter Coy, mediante su columna de opinión en The New York Times, expone un horizonte complejo, marcado por desafíos demográficos, políticas migratorias y decisiones en materia de política monetaria. La caída sostenida en las tasas de natalidad, exacerbada por la incidencia de la pandemia, además de las dinámicas económicas cambiantes, pone de manifiesto la necesidad urgente de adaptación y reevaluación de las políticas actuales para asegurar un futuro sostenible y equilibrado.