Aristóteles, filósofo griego: “Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos; la victoria más difícil es sobre uno mismo”

El autor de tratados como la ‘Política’ o ‘Ética a Nicómaco’ fue de los primeros pensadores en abordar la importancia del autodominio

Cuadro de 'Aristóteles', pintado por Francesco Hayez en 1811.

Puede que, si pensamos a día de hoy en lo que es la filosofía, en seguida acudan imágenes a nuestra cabeza de personas encerradas en las bibliotecas, tratando de desentrañar el mundo con su intelecto. Sin embargo, en la Antigua Grecia, más que un ejercicio intelectual, la filosofía era un manual de entrenamiento para la vida, donde el ser humano era un campo de batalla en el que compiten la razón y nuestros impulsos más innatos.

Aristóteles, uno de los pilares de la filosofía de Occidente, dedicó buena parte de su obra a diseccionar cómo esa ‘competición’ entre lo racional y lo irracional marcaba nuestro carácter, explorando en libros como la Ética a Nicómaco o la Política hasta qué punto decantarnos por un lado u otro significaba actuar bien o mal. En esta búsqueda, el filósofo llegó a una conclusión: “Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos; la victoria más difícil es sobre uno mismo”.

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Con estas palabras, Aristóteles nos advertía: puede que derrotar a un adversario externo requiera de fuerza o de estrategia, pero hace falta mucho más para derrotar nuestras propias debilidades, empezando por una honestidad brutal. De este modo, la valentía aquí no se mide por la espada, sino por la capacidad de decir “no” a lo que nos daña. Conquistarse a uno mismo implica reconocer que nuestros deseos más inmediatos a menudo sabotean nuestras metas a largo plazo, así como nuestro desarrollo como seres humanos.

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Cubierta de la 'Política' de Aristóteles. (Austral)

El significado de la frase de Aristóteles

Si alguna vez has estudiado a Aristóteles, sabrás que, para él, el único objetivo que debíamos tener en la vida era ser felices. Ahora bien, para él, no existía felicidad sin virtud, una palabra que él definía como “un hábito selectivo consistente en un término medio relativo a nosotros”. Dicho de otro modo, el famoso “en el equilibrio está la virtud”, aplicado a nuestra capacidad para moderar nuestros propios deseos. Pese a formular la idea hace 2000 años, la frase sigue teniendo vigencia, con tantas situaciones cotidianas que tenemos en las que parece imposible resistirse a determinados contenidos, o simplemente a mantener la calma en ciertos contextos.

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El autodominio, pues, sigue vigente. Y no solo eso, sino que, como bien decía Aristóteles, es necesario convertirlo en costumbre. “Somos lo que hacemos repetidamente; la excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito”. Somos lo que somos por quienes somos, pero también por lo que hacemos. Nos define cada una de nuestras acciones, de modo que, para el filósofo, vencer a la pereza o cuidar de nosotros mismos es librar esa batalla interna en la que vamos construyendo nuestro carácter paso a paso.

“El que posee las nociones del bien, pero no las practica, es como el enfermo que escucha atentamente al médico, pero no hace nada de lo que se le prescribe”. La verdadera valentía, para Aristóteles, era operativa: “La inteligencia consiste no solo en tener conocimiento, sino también en la destreza de aplicarlo”. Esa es la inteligencia que debemos poseer cuando más nos tientan nuestros deseos.

En el centro, Platón (izquierda) y Aristóteles (derecha) discuten junto a otros filósofos. (Fragmento del cuadro 'La escuela de Atenas', de Rafael Sanzio)

De Platón a los filósofos estoicos

Aristóteles no estuvo solo en esta cruzada por el gobierno de uno mismo. El estoicismo, una escuela que surgiría pocos siglos después, llevó esta idea al extremo. Epicteto, el esclavo filósofo, no dudaría afirmar que “ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo”. Asimismo, Platón, maestro de Aristóteles, ya había sentado las bases de este pensamiento en La República al afirmar que “la primera y mejor victoria es la conquista de uno mismo”.

A su vez, el emperador Marco Aurelio (otro nombre famoso dentro del estoicismo) escribía en sus Meditaciones reflexiones que parecen espejos de la cita de Aristóteles, como cuando afirmaba: “Tienes poder sobre tu mente, no sobre los eventos externos. Date cuenta de esto y encontrarás la fuerza”. Para este y el resto de filósofos, pues, la paz interior y la verdadera soberanía personal dependían exclusivamente de nuestra capacidad para gestionar lo que ocurre dentro de la mente y el corazón.

El filósofo y ensayista alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. (Fundación Princesa de Asturias/UIMP/MOME)

A día de hoy, sabemos que no todo depende de nosotros mismos y que, por supuesto, no debemos responsabilizarnos de todo lo que nos ocurre. Sin embargo, en la actualidad es muy fácil dejarse llevar por todo lo que ocurre a nuestro alrededor y descuidar aquellas cosas que sí dependen de nosotros: nuestros propios actos y decisiones. En este sentido, Aristóteles no puede ser más claro: quien logre dominar sus deseos, alcanzará la forma más pura de libertad que un ser humano pueda poseer.

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