La carrera de Phoebe Dynevor despegó cuando la conocimos protagonizando Los Bridgerton. La popular serie de romance de Netflix sobre esta familia aristocrática se inauguró con su personaje, Daphne, y su historia con el Duque, interpretado por Regé-Jean Page, en diciembre de 2020. Sin embargo, eso fue todo. A diferencia de los actores que dan vida a esta familia, como Jonathan Bailey en el papel de Anthony, Claudia Jessie como Eloise o incluso Luke Thompson y Nicola Coughlan como Colin y Penelope, respectivamente, que han mantenido una presencia constante en la ficción, Dynevor desapareció tras su temporada protagonista.
Tras años de incógnitas sobre su ausencia, la actriz por fin ha respondido a esto en el podcast Collider Ladies Night, aclarando que no es que haya decidido abandonar la ficción, sino que directamente no la llaman. “Siempre volvería si me lo pidieran... No he recibido ninguna llamada y, cuando la reciba, estaré allí si puedo”, ha respondido, reavivando así las esperanzas de los fans de verla de nuevo en la ficción, cuya última vez fue una aparición muy breve en la temporada 2.
A partir de ahí, la intérprete británica ha centrado su carrera en nuevos proyectos lejos del universo creado por Julia Quinn, buscando consolidarse en registros más complejos. Uno de ellos es Juego limpio (Fair Play). El filme de 2023, disponible en Netflix, la sitúa en un terreno mucho más oscuro y exigente, muy alejado del romanticismo de época que la dio a conocer.
Dirigida por Chloe Domont y coprotagonizada por Alden Ehrenreich (¡Ave, César!), la película narra la historia de Emily y Luke, una pareja que trabaja en el mismo fondo de inversión y que mantiene su relación en secreto. Todo se complica cuando ambos optan a un mismo ascenso, lo que desencadena una escalada de tensión que pone en jaque tanto su relación como su estabilidad emocional. “No es realmente una película sobre el empoderamiento femenino. Es una película sobre la fragilidad masculina”, dijo su directora a Entertainment Weekly.
Las dinámicas de poder, en el trabajo y en la pareja
El resultado es un thriller erótico que indaga en las dinámicas de poder dentro de la pareja y en cómo el éxito profesional puede convertirse en una amenaza cuando entra en conflicto con el ego y la ambición. La química entre sus protagonistas y el enfoque incómodo de la directora han sido dos de los aspectos más celebrados por la crítica.
Para la cineasta, el foco está en cómo las inseguridades de Luke se activan cuando su pareja asciende profesionalmente, desencadenando una dinámica tóxica. “Quería mostrar cómo un ambiente de trabajo tóxico puede alimentar la toxicidad de una relación y viceversa. Se convierte en un ciclo del que no puedes escapar”, señaló al citado medio.
Según Rotten Tomatoes, Juego limpio alcanza un 86% de valoraciones positivas con más de 230 reseñas por parte de la crítica, lo que le ha valido el distintivo “Certified Fresh”. “El reparto es fascinante y las reflexiones sobre las prioridades perniciosas de personas que conocen el precio de todo y el valor de nada en absoluto pintan un panorama de la traición corporativa moderna”, escribió Rex Reed en Observer.