
En la última década, David Verdaguer ha conseguido situarse como uno de los actores más destacados del panorama español. Justo hace diez años, conseguiría su primera nominación a los premios Goya con 10.000 KM, en la antesala de lo que serían los dos cabezones que ganaría con otros títulos como Verano 1993 y Saben aquell.
La película de Fernando Trueba en la que Verdaguer interpretaba al humorista Eugenio terminó de convertir al actor en un rostro más que reconocible en el cine nacional, estatus que lo ha acompañado en su nueva colaboración con el director en Siempre es invierno, que se estrenará esta misma semana.
A pesar de todo, lo cierto es que, antes de ser actor, David Verdaguer soñó con otras profesiones e incluso ejerció otros trabajos para, durante varios años, poder costearse las clases de teatro que hoy le han llevado donde están. Empleos, en la mayoría de los casos, que pusieron a prueba su paciencia y resistencia, y que además le provocaron algún que otro disgusto de salud.

La razón por la que David Verdaguer dejó de querer ser médico
En varias entrevistas, David Verdaguer ha comentado que, cuando era pequeño, soñó durante un tiempo con ejercer la medicina. “Pensé en la sangre”, confesaba el actor en una entrevista con la Fundación AISGE en 2017, “y, como soy muy aprensivo y siempre creo que me voy a morir, decidí”. Si la hipocondría lo llevó a abandonar ese sueño, la hipocondría también le regalaría otro, y es que fue cuando, a los siete años, vio una versión amateur de El enfermo imaginario de Molière que, por primera vez, pensó: “Estaría bien hacer esto”.
Sin embargo, como es sabido, convertirse en actor es una tarea ardua, en la que muchas veces hay que buscar los ingresos económicos en otros lugares hasta que los papeles vayan apareciendo. “Empezaste haciendo de payaso en comuniones”, le preguntaba Pablo Motos en una entrevista del actor en El Hormiguero hace dos años. “Sí, pero me rompí el menisco”, revelaba el intérprete. Y es que, durante uno de sus shows en una comunión, hizo un movimiento en el que forzó demasiado la rodilla y acabó haciéndose un grave daño en el menisco. “Fui al hospital vestido de payaso”, comentaba entre risas.
Su despido como teleoperador
“También trabajaste como teleoperador”, continuaba Moto en esa entrevista. “Sí, y me echaron”, contestaba David Verdaguer. Ante la incredulidad del presentador, el actor reveló la razón. “Por suerte, no era el que enviaba llamadas, sino el que recibía, que siempre es mejor porque quieren algo de ti, tú no molestas a la gente”, empezaba contando. En ese empleo, atendía al teléfono las necesidades de las personas que, por ejemplo, le decían que les hacía falta un audífono para su oído u otras cuestiones.
Hasta ahí todo bien, pero había un grave problema: “Me aburría mucho”. Un hecho que le llevó a empezar a “hacer voces”. Acentos extranjeros, tonos más graves o nasales, “todo el rato así”, continuaba contando el actor frente a las carcajadas del público, “y me divertía un poco”. Todo se terminó un día que lo llamó su jefa. “Pilar (así se llamaba) me dice: ‘David, ven un momento. ¿Tú te haces pasar por argentino?’. Y yo: ‘Bueno, es que me aburro mucho, Pilar’. Y me dijo: ‘Pues a aburrirte a tu puta casa’”.
De este modo, David Verdaguer acabó perdiendo su empleo como teleoperador. Afortunadamente, tal y como el actor ha manifestado en más de una ocasión, él ha tenido la suerte de “poder malvivir y vivir bien de este trabajo desde los 21 años”, por lo que, afortunadamente, su época probando otros trabajos no duró demasiado.
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