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Tres puentes y un río: Viejos pasos del Besaya saltan de los archivos al teatro vecinal

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Javier G. Paradelo

Arenas de Iguña (Cantabria), 23 ago (EFE).- Los puentes que durante siglos -algunas referencias apuntan desde 1522- comunicaron los valles cántabros de Iguña, Anievas y Toranzo, cobran nueva vida a través de una investigación que rescata una memoria colectiva olvidada en los archivos y que también salta al teatro vecinal.

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La investigación es fruto del empeño de un grupo de vecinos del Movimiento Cultural Iguña con ganas de conocer la historia del actual puente de San Antonio, en Arenas de Iguña. Su búsqueda acabó abriendo una puerta mayor y permitió descubrir otros dos puentes que se remontan a la Edad Media.

Todo comenzó con un estudio del ingeniero de Caminos Luis Villegas Cabredo sobre ese puente de Santander, en servicio, proyectado por el ingeniero José Pardo con una longitud de 72 metros, cinco de anchura y dos vanos, el principal con una luz de 21 metros, y que se inauguró en 1913.

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Villegas recuerda para EFE que su bóveda principal resultó destruida por una bomba durante la Guerra Civil pero fue reconstruida utilizando hormigón, aunque revestida en su exterior de piedra para mantener la apariencia del puente original.

Sin embargo, la necesidad de cruzar el río fue, en realidad, mucho más antigua de lo que se había supuesto, ya que, incluso, el emperador Carlos V cruzó el río Besaya por esa zona en 1522 en su segundo viaje hasta Castilla.

Durante la investigación, gracias a testimonios de vecinos, antiguas actas concejiles, muros de piedra cubiertos por la maleza o viejos estribos cuya razón de ser se había perdido, aparecieron los tres puentes para documentar una curiosa historia.

La existencia desde la Edad Media de pueblos en la zona obligó a mantener comunicaciones entre ambas márgenes del río Besaya mediante estructuras de madera. En 1850, el Diccionario de Madoz describía pontones que desaparecían con las avenidas del Besaya.

La sorpresa llegó al descubrir que, a finales del siglo XIX, se construyó a pocos metros río arriba del puente de San Antonio, y a tiro de piedra de los pontones de madera, otro paso de dos vanos del que aún sobreviven los estribos pétreos y parte de sus accesos.

Las actas del Concejo de 1898 hablan de trabajos de reparación y pintura en una estructura formada por hierro y madera, y otro documento, de 1900, advierte de su deterioro por el paso de carros demasiado cargados y de límites de peso para evitar su hundimiento.

La documentación ha permitido reconstruir casi pieza a pieza este puente de dos vanos, de 25 y 11,6 metros, y 3,6 metros de anchura, en el que dos vigas de hierro sostuvieron cada tramo, y sobre ellas descansaron traviesas y tablones de madera cubiertos después por piedra y grava.

Este puente, el segundo por antigüedad, acabó perdiendo su función y en 1924 el Ayuntamiento de Arenas promovió su venta a través de publicaciones en la prensa de época.

La recuperación no ha quedado encerrada en planos y documentos, pues el colectivo vecinal decidió convertir la historia de los tres puente en memoria viva mediante una pequeña obra teatral, 'El puente concejo', interpretada por los habitantes del pueblo ataviados con trajes de época.

El montaje, cuyo guión ha sido escrito por la inglesa Jane Cronin, afincada en Arenas de Iguña, recrea aquellos concejos que debieron decidir cómo conservar los pasos del río y dar voz a los propios puentes.

De este manera, el Movimiento Cultural Iguña ha hecho que esos viejos pasos sobre el Besaya vuelvan a cumplir su función de unir orillas, en este caso el presente y la memoria de quienes durante siglos necesitaron cruzarlos. EFE

jgp/mg/mcm

(Foto) (Vídeo)

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