Logroño, 2 abr (EFE).- Un total de trece disciplinantes han revivido este jueves la tradición de los picaos en San Vicente de la Sonsierra (La Rioja), donde penitentes anónimos se flagelan para cumplir un rito que se remonta al siglo XVI.
El portavoz de la Cofradía de la Santa Veracruz, José Ramón Eguíluz, ha detallado a EFE que los trece picaos han recorrido descalzos unos dos kilómetros por las angostas calles de esta villa riojana, donde se han arremolinado cientos de visitantes para presenciar este rito ancestral.
Hasta el inicio de la procesión no se conoce el número exacto de disciplinantes, su identidad o los motivos que les llevan a participar en esta penitencia.
La cofradía, cuyos estatutos datan de 1551 y es una de las más antiguas de España, solo permite que se flagelen sus cofrades, o aquellos cristianos que presenten un certificado de su párroco, y todos han de ser varones mayores de edad.
Los disciplinantes han acudido a la ermita protorrománica de San Juan de la Cerca de San Vicente de la Sonsierra, donde se han vestido con una capa marrón sobre una túnica de lino blanco que les cubre el rostro para mantener su anonimato, pero deja abierta la espalda.
Después, han cogido un flagelo denominado madeja, que está hecho con cuerdas de cáñamo de unos 80 centímetros y cuyo peso oscila entre 850 y 950 gramos.
En la calle, los disciplinantes han caminado descalzos durante la procesión de la Santa Cena, acompañados por un hermano cofrade, quien les brinda consejo y protección durante su penitencia.
Tras infligirse unos 700 golpes a ambos lados de la espalda, un práctico ha acudido a picar la piel en la zona lumbar con una esponja, un utensilio de cera virgen que tiene incrustados seis cristales en forma de estrella.
Con estos pinchazos brota un poco de sangre con el objetivo de evitar molestias posteriores a los penitentes.
Finalizada la procesión, los trece picaos y sus acompañantes han regresado a la sede de la cofradía, donde les han lavado las heridas con agua de romero.
Esta tradición se repite a las 23:00 horas, durante la Hora Santa, pero dentro de la iglesia, y en la mañana del Viernes Santo, tras el vía crucis matinal, y también durante la procesión del Santo Entierro de la tarde.
Desde 2005, los picaos, cuentan con la declaración de fiesta de interés turístico nacional y en 2016 fueron declarados bien de interés cultural (BIC). EFE
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