De las 'pipeleras' al simulador de costalero: 5 curiosidades de la Semana Santa de Zamora

Guardar

Alberto Ferreras

Zamora, 2 abr (EFE).- De las 'pipeleras' al simulador de costalero o el regalo de almendras garrapiñadas a quien presencia el desfile, la Semana Santa de Zamora, que está declarada de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural (BIC), tiene, entre otras, cinco singularidades que se han afianzado con el paso del tiempo y que la distinguen de otras celebraciones de la Pasión.

1- Simulador de cargador de los pasos

Aunque es reducido el número de cofrades que tienen el privilegio de ejercer de costaleros y van debajo del paso cargando con él, todos los penitentes e incluso los turistas que deseen entender lo que se siente en ese trabajo, imprescindible en los desfiles, pueden hacer uso de un simulador de cargador que permite meterse debajo de una estructura que imita una mesa procesional y llevar el peso del paso bajo sus hombros.

La iniciativa la ha puesto en marcha con éxito la cofradía del Santo Entierro de Zamora y cualquier persona adulta que lo desee puede probar el simulador, de forma gratuita en la sede en el casco antiguo de Zamora de esta hermandad que se fundó a finales del siglo XVI.

2-'Pipeleras'

En la capital zamorana es típico que quienes presencian el desfile, o hermanos de acera como les llaman los cofrades, amenicen la espera de la procesión consumiendo pipas y frutos secos, y para evitar tirar las cáscaras, a principios del siglo XXI se implantaron en Zamora las 'pipeleras', como denominan a una bolsa de papel de doble compartimento para tira las cáscaras.

El éxito de la iniciativa fue tal que pronto se extendieron por otras ciudades, y en Zamora en todos los kioscos estos días, y junto a las pipas se entregan gratuitamente estas bolsas de papel que casi todo el mundo utiliza estos días

3- Almendras garrapiñadas del Viernes Santo

En el tema culinario, en Zamora también existen otras dos curiosidades, una es el obsequio que los cofrades de Jesús Nazareno, la procesión de 'La Mañana' del Viernes Santo, hacen de almendras garrapiñadas y caramelos a quienes presencian el desfile, especialmente a conocidos y niños.

4-'Dos y pingada'

La otra curiosidad gastronómica tiene que ver con el Domingo de Resurrección, cuando es típico comer dos huevos fritos, con dos lonchas gruesas de jamón serrano pasadas vuelta y vuelta por la sartén y una rebanada de pan, menú que se denomina 'dos y pingada', que ofrecen ese día todos los restaurantes de la ciudad.

El origen de este contundente almuerzo estuvo en los cargadores de los pasos de la procesión de la Resurrección, que tenían por costumbre disfrutarlo al término del desfile en los bares del barrio del que parte y al que llega la procesión.

5- Señales tapadas

Durante los días de Semana Santa, el Ayuntamiento contrata una cuadrilla de seis personas que se encargan de tapar las señales de tráfico de los recorridos procesionales para que no desluzcan la plasticidad de los desfiles.

Su trabajo consiste en ir, escalera en mano, tapando las señales con sacos de tela, para una vez que pase la procesión volverlas a destapar.

Son solo algunas de las muchas curiosidades y singularidades de una Semana Santa que destaca por el recogimiento y el fervor con el que se celebra en una ciudad en la que todas las 16 hermandades que procesionan suman casi 40.000 cofrades en una ciudad de apenas 61.000 habitantes. EFE

aff/mr/oli

(foto)