'Las seis de La Suiza' alertan de que los derechos sindicales siguen en tela de juicio

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Gijón, 1 abr (EFE).- Dos de los sindicalistas integrantes de 'Las seis de la Suiza', Luara Carrio y Héctor González, han celebrado este miércoles el indulto que han recibido del Consejo de Ministros, aunque han alertado de que los derechos sindicales siguen estando en tela de juicio.

'Los seis de La Suiza' fueron condenados en junio de 2024 a penas de dos años por obstrucción a la justicia y a un año y medio por coacciones, así como al pago de 150.000 euros de indemnización al propietario de la pastelería La Suiza, en Gijón, que cerró por las movilizaciones en favor de una empleada que lo acusaba de acoso laboral.

El juzgado de Gijón que los condenó en primera instancia ordenó que se ejecutara la sentencia, de modo que las cinco mujeres y el hombre ingresaron en prisión el pasado 10 de julio para cumplir la condena, aunque el día 18 de ese mismo mes se les concedió el tercer grado penitenciario.

"Hoy es un día de felicidad", ha afirmado Carrio, si bien ha alertado que "los derechos sindicales siguen estando en tela de juicio", porque se ha sentado una jurisprudencia que es "preocupante de cara al futuro".

Carrio ha remarcado que en las concentraciones de protesta que llevaron a cabo, todas aprobadas por Delegación de Gobierno, "no hubo absolutamente ningún incidente ni ningún atisbo de violencia" y que los mismos hechos por los que terminaron siendo condenados "fueron archivados varias veces en otros juzgados de Gijón, incluso por la Audiencia Provincial".

También ha admitido que han sido nueve años de "subidones y bajones", si bien ha reconocido que siempre se han "mantenido fuertes" y "con la tranquilidad de todo el apoyo" y de creer "en la libertad sindical y en los derechos fundamentales".

Héctor González, que al igual que sus compañeras pasó diez días en el Centro Penitenciario de Asturias hasta que se decretó el tercer grado, ha señalado que "a cualquier persona que haya tenido algún tipo de privación de libertad le gusta recuperarla en la medida de lo posible", por lo que la noticia del indulto ha sido una satisfacción.

No obstante, este integrante de 'Las seis de La Suiza' ha indicado que "colectivamente la cosa es diferente", ya que su encarcelamiento "nunca debió producirse" y establece una jurisprudencia que dificulta el ejercicio del derecho sindical y la defensa de los derechos laborales", y que limita el derecho de reunión y de manifestación.

González se ha mostrado reconfortado porque a lo largo del proceso no se han sentido "en soledad", sino con el apoyo de "decenas de organizaciones sindicales, partidos políticos, asociaciones de vecinos", ciudadanos anónimos y "gente del mundo de la cultura" que se ha solidarizado con su causa.

El grupo de apoyo a 'Los seis de La Suiza' y distintos sindicatos han trasladado este miércoles en una rueda de prensa conjunta su apoyo a los seis indultados, a la vez que han alertado que el hecho de que tuvieran que entrar en prisión supone una "pérdida importante" para la democracia" y una criminalización del sindicalismo".

Según el responsable de Acción Sindical de CCOO de Asturias, Damián Manzano, los sindicatos deben seguir vigilantes ante las amenazas que han surgido en el "horizonte de la clase trabajadora", mientras que el secretario ejecutivo de UGT, Juan José Iglesias, ha señalado que este caso no ha dejado de ser un "atropello a un derecho constitucional".

Para el secretario general de USO Asturias, Miguel Rivero, la entrada en la cárcel de los seis representantes sindicales "nunca tendría que haber pasado en democracia", mientras que desde CGT y la Interesindical Asturiana han incidido en que se ha tardado demasiado tiempo en producirse el indulto.

Los hechos por los que fueron condenados se sucedieron entre 2015 y 2016, a raíz de que una empleada, que se encontraba embarazada, pidiera una baja laboral por riesgo de aborto tras la negativa del empleador a que se ausentara de su puesto de trabajo por sentirse indispuesta, lo que derivó en un enfrentamiento entre el propietario y su pareja.

Ella, una vez nacido el niño, contactó con el sindicato CNT para negociar un despido, porque no quería volver a incorporarse por haber sido objeto de acoso laboral, pero el dueño de la pastelería no quiso negociar y los sindicalistas organizaron protestas frente al establecimiento. EFE

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