El Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES), una organización intergubernamental que reúne a cerca de 6.000 científicos de más de 700 instituciones pertenecientes a 20 países para informar sobre el estado y el uso sostenible de los mares y océanos, ha vuelto a recomendar que se prohíba totalmente la captura de la anguila europea (Anguilla anguilla) en 2027.
El dictamen, que se hace en base al crítico estado poblacional de la especie, se refiere a todo el área de distribución natural de la anguila, a todos sus hábitats y a todo tipo de actividad, sin excepciones comerciales ni recreativas. El consejo incluye, además, las acciones destinadas a repoblación y acuicultura, pues estos animales son extraídos del medio natural. También se refiere a todos los estadios de evolución de la anguila: angula, amarilla y plateada.
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La única excepción es con respecto al traslado temporal dentro de una misma masa de agua para sortear barreras físicas, como presas o estaciones de bombeo, pues les impide muchas veces realizar su migración. Esta actuación puede admitirse si con ella se reduce la mortalidad frente a la alternativa de no intervenir, asegurando después la salida de la anguila plateada al mar.
Cero capturas de anguila y angula
En el año 2008, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), declaró a la anguila europea “en peligro crítico de extinción”, el estado de conservación más desfavorable antes de su desaparición del medio natural. Desde entonces, han pasado 18 años, pero la especie sigue siendo pescada en buena parte de Europa.
Según los datos que facilita el documento del ICES, entre 2016 y 2025, las capturas anuales medias de anguila amarilla y plateada, tanto comerciales como recreativas, sumaron 2.814 toneladas, mientras que las de angula fueran de 58 toneladas. Estas cifras, sin embargo, resultan incompletas, pues las capturas recreativas permanecen ampliamente sin cuantificar y también existe la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.
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Esto contrasta enormemente con la recomendación de los expertos: no hay un total admisible de capturas para la especie; solamente cero capturas, en base al enfoque de precaución, permitiría dar una oportunidad a la anguila europea para evitar su extinción.
El fracaso de España en prohibir la pesca de la especie
En el mes de febrero de 2026, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) propuso a las comunidades autónomas que se reunieron en el Comité de Flora y Fauna que la anguila europea fuese incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA), lo que habría implicado la prohibición de su pesca.
La propuesta fue rechazada y se decidió no proteger a la especie, pero esta no fue la única vez que se intentó. Ya en 2020, el Comité Científico que asesora en este sentido emitió un dictamen favorable para la designación de la anguila europea como especie “en peligro de extinción”, después de constatar que se encuentra fuera de sus límites biológicos de seguridad y que mantiene una tendencia regresiva desde las décadas de 1970 y 1980.
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En marzo de 2024, el Comité Científico actualizó su valoración y mantuvo su recomendación. Sin embargo, cuando fue el turno de tomar una decisión por parte de las comunidades autónomas, no se obtuvo la mayoría necesaria para que fuese aprobada.
Las otras amenazas de la anguila europea
La pesca no es la única fuente de mortalidad de la anguila europea, por lo que también es necesario poner el foco en estas amenazas que impedirían, en caso de ser prohibidas las capturas de la especie, su recuperación.
Es el caso de las centrales hidroeléctricas, las estaciones de bombeo u otras tomas de agua que dificultan o impiden que la anguila pueda hacer su migración, fundamental para mantener las poblaciones, porque actúan como barreras físicas. También la pérdida o degradación de los hábitats de agua dulce, de transición y marinos, que utiliza la anguila durante distintos momentos de su ciclo vital. El ICES recuerda, además, la contaminación, las enfermedades y los parásitos, o los efectos del cambio climático sobre los hábitats.
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“Lleva décadas en una situación crítica”
Tras publicarse el dictamen del ICES, la organización WWF ha reclamado al Comisario Europeo de Pesca, a España y al Consejo Europeo de Agricultura y Pesca que cierre la pesca de esta especie, incluida la captura de la angula, así como que ponga en marcha medidas urgentes para recuperar su hábitat y reducir otras amenazas importantes que impiden su recuperación.
“Llevamos años defendiendo que, mientras la población no se recupere, ninguna explotación pesquera de la anguila puede considerarse sostenible”, indica la organización en un comunicado. “No tiene sentido seguir pescando ejemplares de una población que lleva décadas en una situación crítica y se encuentra en mínimos históricos”.
Por este motivo, señalan que la prioridad es que el mayor número posible de anguilas complete su ciclo migratorio y logre reproducirse. “Pedimos una cuota cero de pesca hasta que la población se recupere de forma sólida. La situación de la anguila es un reflejo de la crisis de biodiversidad que enfrentamos”.
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