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El despliegue español que respondió al buque de guerra de Marruecos en Ceuta: de la activación del BAM ‘Rayo’ al paso adelante con las fragatas

Este episodio suma un nuevo argumento sólido sobre el posible papel de autoridades marroquíes en la oleada de migrantes que generó la crisis de la ciudad autónoma

El buque de acción marítima 'Rayo', con base en Las Palmas de Gran Canaria. (Armada Española)

El desfile del 12 de octubre quedó este lunes eclipsado por una noticia que elevó aún más la tensión que ya rodeaba la visita de los reyes a Ceuta. Fuentes del Gobierno, y el propio Pedro Sánchez, según señalaron varios medios presentes, confirmaron lo que adelantó el periodista Miguel González en El País. Un buque de guerra de Marruecos cruzó a aguas de Ceuta el 30 de julio, coincidiendo con la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma. Este episodio suma un nuevo argumento sólido sobre el posible papel de autoridades marroquíes en la oleada de migrantes que generó la crisis de Ceuta. El Gobierno optó por no desvelar este suceso, pero ha terminado por conocerse por filtraciones a la prensa.

Según adelantó este mismo periodista y ha podido confirmar Infobae con fuentes militares, España actuó al conocer que un barco marroquí cruzaba a la costa ceutí y envió una embarcación de la Armada. El Buque de Acción Marítima Rayo (P-42) es una de las unidades que las Fuerzas Armadas pueden desplegar para tareas de vigilancia, presencia naval e intervención ante incidentes en aguas de soberanía española. El ‘Rayo’ protagonizó el inicio de la respuesta, pero no fue el único actor. Para elevar el tono, España mandó a la fragata ‘Santa María’, de la serie F-80. El País contó que tuvo que ser relevada por otra fragata, la Navarra, tras sufrir una avería que, según ha confirmado Infobae, sufrió justo aquellos días y ya se ha arreglado.

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Marruecos y España mantienen una de las fronteras más singulares del mundo: una línea de apenas 85 metros que separa ambos países en el peñón de Vélez de la Gomera, frente a las costas norteafricanas de Alhucemas.

El buque Rayo que se desplegó primero

El ‘Rayo’ es un buque de la clase Meteoro, diseñado para la vigilancia y con base en Las Palmas de Gran Canaria. Nació en 2010 en el astillero de Navantia y se unió a la Armada en 2011. Mide 93,9 metros de eslora, desplaza 2.670 toneladas y cuenta con una autonomía que permite sostener operaciones durante periodos muy prolongados. Sus equipos están preparados para realizar tareas de identificación, seguimiento y, si es necesario, intervención de embarcaciones.

Lleva un cañón OTO Melara de 76 milímetros (el cañón naval de calibre medio más utilizado), dos montajes MK-38 Mod (sistemas de artillería preparados para atacar buques cercanos, lanchas o drones), ametralladoras Browning de 12,7 milímetros (familia histórica de este armamento que permite largas ráfagas de disparos) y lanzadores de chaff (dispositivos que expulsan tiras de aluminio para confundir misiles guiados y despistar). Además, el sistema de combate ‘Scomba’ recibe información de sensores, comunicaciones en tierra y armamento, mientras que el equipo de guerra electrónica ‘Rigel’ aporta medios de detección y autoprotección de amenazas.

Para actuar a corta distancia, el buque dispone de dos lanchas semirrígidas RHIB, con capacidad para 18 personas y una velocidad de hasta 34 nudos. Estas embarcaciones pueden emplearse en inspecciones, abordajes y tareas de control marítimo. El ‘Rayo’ también cuenta con hangar y cubierta para operar un helicóptero, incluso de noche. La dotación habitual es de 46 militares, aunque puede aumentar hasta 76 al embarcar personal adicional. También cuenta con equipos de Infantería de Marina, personal sanitario, medios de buceo o apoyo a operaciones aéreas.

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Fragata F-85 Navarra de España (Armada)

Las fragatas de la serie F-80

Las fragatas Navarra (F-85) y Santa María (F-81) pertenecen a la 41ª Escuadrilla de Escoltas de la Armada, con base en Rota, Cádiz. Ambas integran una serie de seis unidades construidas a partir del diseño estadounidense Oliver Hazard Perry y adaptadas a las necesidades operativas españolas. Con 138 metros de eslora, 3.900 toneladas de desplazamiento y una velocidad máxima de 29 nudos, estos buques están preparados para operar tanto en alta mar como en zonas litorales, como el entorno del Estrecho de Gibraltar.

Su función inicial estuvo ligada a la guerra antisubmarina y a la protección de grupos navales o mercantes. Con el paso de los años, sus cometidos se ampliaron hacia la identificación de embarcaciones, seguimiento de tráficos sospechosos, abordajes e inspecciones. Las dos fragatas disponen de lanzadores de misiles Standard y Harpoon, un cañón OTO Melara de 76 milímetros y tubos lanzatorpedos. Sus radares de vigilancia aérea y de superficie les permiten detectar y seguir objetivos aéreos, navales y submarinos. Además, pueden embarcar hasta dos helicópteros SH-60B Seahawk o combinar una aeronave con drones Scan Eagle. La Navarra, que asumió el despliegue definitivo ante el buque marroquí tras la avería de su predecesor, puede alcanzar una capacidad de 229 personas.

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