La Unión Europea ha aplazado la votación sobre el futuro de los coches nuevos de combustión en 2035 por la falta de acuerdo entre los Estados miembros y los grupos políticos sobre el recorte de emisiones de CO₂. La decisión mantiene abierta la posibilidad de que sigan vendiéndose modelos híbridos y térmicos, bajo condiciones todavía sin definir.
La votación prevista para el 5 de octubre sobre la revisión del Reglamento 2019/631 ha salido del calendario comunitario y podría celebrarse el 23 de noviembre, aunque esa fecha no es definitiva. El texto plantea reducir en 2035 un 90% las emisiones de CO₂ respecto a 2021, frente al 100% aprobado en 2023.
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La normativa aprobada hace tres años contemplaba eliminar las emisiones de los turismos y furgonetas nuevos a partir de 2035, una exigencia que equivalía en la práctica a excluir los motores de combustión. A finales de 2025, Bruselas aceptó revisar ese marco tras la presión de los fabricantes europeos.
La propuesta que ahora divide a las instituciones permitiría compensar el 10% restante mediante créditos vinculados a combustibles renovables y sostenibles o con acero de bajas emisiones fabricado en la Unión Europea. La revisión no ha quedado aprobada y el aplazamiento prolonga la incertidumbre sobre qué tecnologías podrán comercializarse dentro de poco más de ocho años.
Qué plantea Europa
El Reglamento 2019/631 fija los límites de CO₂ de los turismos y furgonetas nuevos. La modificación sometida a debate no elimina formalmente la fecha de 2035, pero sustituye el objetivo inicial de reducción total por otro menos exigente y abre un sistema de compensaciones para mantener parte de las emisiones.
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La consecuencia industrial de ese esquema sería la continuidad de los propulsores de combustión, aunque su venta dependería de mecanismos de compensación. En este sentido, ni los combustibles renovables ni la producción europea de acero verde disponen hoy del volumen necesario para cubrir la demanda del sector a gran escala.
El desacuerdo es político, ya que el Partido Popular Europeo reclama una flexibilización superior a la prevista en el borrador, mientras un bloque de países ha defendido conservar el calendario de electrificación para no perjudicar las inversiones ya realizadas en baterías y plataformas eléctricas.
Alemania, la principal potencia automovilística europea, presiona para rebajar las exigencias de emisiones. España, Dinamarca, Luxemburgo, Francia, Países Bajos, Suecia y Portugal figuraban entre los países partidarios de mantener las condiciones más estrictas.
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La industria europea atraviesa una pérdida de competitividad frente a China, un factor que ha situado la regulación de emisiones en el centro del debate sobre la producción y el empleo. Varios fabricantes del continente han frenado o revisado sus planes de electrificación en los últimos trimestres porque la demanda no ha avanzado al ritmo previsto.
La aplicación gradual de la norma Euro 7 introduce otra presión sobre los vehículos térmicos, ya que endurece los requisitos de emisiones contaminantes mientras el marco de CO₂ para 2035 permanece pendiente de decisión. Esa falta de previsibilidad dificulta la planificación de productos a cinco años.
La negociación entre Francia y Alemania
La composición del bloque contrario a la flexibilización podría haber cambiado, pues Francia ha alcanzado un acuerdo con Alemania para suavizar la prohibición de los motores de combustión y proteger a la industria europea frente a la competencia china.
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Según el diario ABC, el pacto rebajaría las restricciones a la circulación y venta de vehículos térmicos después de 2035. A cambio, Alemania aceptaría reforzar las medidas de protección para fabricantes y componentes producidos en Europa.
La negociación incluiría la ley de Aceleradores de la Industria, que incorpora requisitos de producción “Made in UE” para programas y licitaciones de financiación pública. Francia y Alemania presentarían un documento de posición conjunta en la próxima cumbre de la Unión Europea.
Fuentes del Gobierno alemán han defendido que no debe decidirse ahora que dentro de una década solo pueda existir una tecnología: “Dejemos que convivan el eléctrico, el híbrido, los combustibles sintéticos, etc.”. Francia cedería así en la prórroga de la venta de coches térmicos, mientras Alemania aceptaría un mayor respaldo público a la industria europea.
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España y Países Bajos deberán fijar su posición tras el giro francés, puesto que ambos países habían suscrito en junio, junto con Francia, una carta dirigida a la Comisión Europea para rechazar cambios en la prohibición y defender la venta exclusivamente eléctrica desde 2035.
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