Dar a luz en Estados Unidos puede convertirse en un verdadero sablazo al bolsillo, ya que una simple pastilla cuesta más que un café con leche. Acostumbrados al sistema de sanidad pública de España —donde la cobertura universal garantiza que un parto, la atención especializada y la estancia hospitalaria no supongan un desembolso directo para las familias—, enfrentarse al modelo estadounidense representa un auténtico choque cultural.
El nacimiento de un hijo es capaz de comprometer la estabilidad económica de cualquier hogar estadounidense que no cuente con una buena cobertura médica. Mar Eddy ha compartido, a través de su cuenta de TikTok, el desglose de la abrumadora factura que recibió tras la llegada de su bebé, tan solo tres meses después del parto: “Como todo el mundo sabe, aquí en Estados Unidos hay sanidad privada. Entonces, tú pagas un seguro y luego, dependiendo de cuánto cubre tu seguro, te llega el recibo de cuánto ha cubierto tu seguro y cuánto te toca pagar a ti”.
PUBLICIDAD
A partir de ahí, la creadora de contenido comenzó a detallar las elevadas cifras que figuraban en el documento. “Cada noche que estuvo el bebé fueron 1.874 dólares” (unos 1.700 euros), comentó, comparándolo con los 3.238 dólares (2.930 euros) que costaba cada noche de su propia estancia. La factura no escatimó en desglosar el coste de cada procedimiento, por pequeño que fuera: “Cada vez que me dieron ibuprofeno fueron 4,80 dólares” (4,35 euros) “y el paracetamol, 80 céntimos” (0,72 euros).
Ibuprofeno a precio de oro y miles de euros por la epidural
Debido a ciertas complicaciones durante la gestación, los cargos continuaron acumulándose rápidamente. “Como tenía diabetes gestacional, me miraban las glucemias, 69 dólares” (62 euros). “Para mirarme continuamente, que te ponen el pulsioxímetro, 1.111 dólares” (1.005 euros), el cual tuvo conectado durante 4 días.
Los fármacos para la inducción también sumaron miles de euros al total: “Para empezar la inducción me pusieron el Propess, que eso valió 4.829,30 dólares” (unos 4.370 euros). “Y luego, para continuar la inducción, te ponen la oxitocina. Esa es más barata, fueron 68,40 dólares” (62 euros).
PUBLICIDAD
Sin embargo, uno de los aspectos que más suele sorprender a quienes proceden de países con sanidad pública es que los honorarios de los especialistas se cobran por separado de la estancia hospitalaria. Por ejemplo, al referirse a la anestesia por la epidural, explicó que “no solo en sí como la anestesia que te ponen, sino que también tienes que pagar al anestesiólogo. Entonces, a él, 11.206 dólares” (10.140 euros). “Y eso igual con el obstetra que te hace el parto, 7.349 dólares” (6.650 euros), detalló Mar.
El coste total de la atención rozó cifras inasumibles para la mayoría de los bolsillos. “El total, sin contar lo que se le pagó al anestesiólogo y al obstetra, fueron 33.687,90 dólares” (unos 30.485 euros), reveló. A pesar del susto inicial al ver una cifra bruta que superaba ampliamente los 47.000 euros (más de 52.000 dólares) sumando todos los servicios, la historia tuvo un final feliz gracias a su cobertura médica: “Gracias al gran seguro que tenemos por el trabajo de mi marido, nosotros solo terminamos pagando 200” (unos 180 euros).
PUBLICIDAD