Una captura satelital en alta resolución desde la órbita terrestre permitió registrar un fenómeno meteorológico de gran escala en el oeste de África, seleccionado por la agencia espacial como la imagen del día. El instrumento MODIS (Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer), a bordo del satélite Terra de la NASA, detectó una extensa nube de polvo que cubrió varias regiones de Malí y países limítrofes. La masa de sedimentos, impulsada por fuertes corrientes de aire, no se detuvo en el continente y comenzó a desplazarse hacia las aguas del océano Atlántico.
El registro despertó el interés de los meteorólogos debido al momento en que se produjo. Hacia finales del verano en el hemisferio norte, la actividad de las tormentas de polvo en el desierto del Sáhara y la región del Sahel suele comenzar su fase de repliegue. Sin embargo, las condiciones atmosféricas de la primera semana de septiembre generaron una concentración de partículas lo suficientemente densa como para opacar temporalmente la visibilidad de la superficie desde el espacio.
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Según explicó Tianle Yuan, científico atmosférico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, este tipo de eventos suele estar vinculado a los haboobs. Estas imponentes tormentas de polvo son desencadenadas por potentes vientos asociados a sistemas convectivos y tormentas eléctricas, capaces de levantar grandes cantidades de sedimento seco del suelo y extenderlos a lo largo de cientos de kilómetros en cuestión de horas.
El factor “El Niño” y su impacto global
Una vez elevadas a la atmósfera superior, las partículas quedan a merced de los vientos dominantes. Este transporte masivo ocurre habitualmente a través de la denominada Capa de Aire del Sahara, una masa de aire extremadamente seca y cálida que, principalmente entre el final de la primavera y los meses de verano, puede cruzar el Atlántico y llegar hasta las costas del Caribe y el continente americano.
A pesar de la magnitud de la nube observada por el satélite Terra, los científicos de la NASA consideran poco probable que este evento concreto complete una travesía transatlántica. Al tratarse de un fenómeno tardío en la temporada, los vientos alisios que impulsan estas masas a gran distancia van perdiendo fuerza de manera progresiva.
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No obstante, los investigadores analizan con atención cómo el desarrollo del fenómeno de El Niño podría modificar la dinámica de estas tormentas en los próximos meses. Este fenómeno climático global altera de manera directa el impacto en el Sahel y presenta dos variables contrapuestas: por un lado, un ambiente más seco deja mayor cantidad de sedimentos sueltos en el suelo; por otro, la reducción de la actividad convectiva disminuye la frecuencia de los haboobs necesarios para elevar ese polvo a gran altura.
Aunque a menudo se perciben solo como un fenómeno meteorológico adverso, los aerosoles saharianos desempeñan un papel crucial en el equilibrio global: transportan minerales esenciales como el fósforo, que fertilizan la selva del Amazonas y el océano, al tiempo que la capa de aire seco en la que viajan puede inhibir temporalmente la formación de huracanes en el Atlántico.
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