El Banco de España ha negociado un contrato sin publicidad y con exclusividad con una empresa muy concreta. El tema es delicado y la información, confidencial. El supervisor bancario que dirige José Luis Escrivá quiere abrir un museo en el año 2028. Y quiere que en ese museo los futuros visitantes puedan conocer uno de sus tesoros más importantes como si realmente estuvieran en él, su Cámara de Oro, una estancia construida a 35 metros de profundidad y concebida para custodiar las reservas de oro y plata del Estado. Una sala que se inauguró tan solo unos meses antes del inicio de la Guerra Civil. Obviamente, los turistas no entrarán a la Cámara, sino a una reproducción con copias de los lingotes y monedas que guarda.
Una reproducción que costará 720.000 euros y de la que se encargará la empresa Factum Arte, que ya ha trabajado con el Louvre, el British Museum, el Museo del Prado o el Supreme Council of Antiquities en Egipto. “No podemos comentar ni ampliar la información que aparece en la documentación pública”, señala un portavoz, que de momento prefiere guardar silencio sobre su trabajo. Este trabajo tiene “recreación histórico‑artística, con finalidad cultural y expositiva, y comprende la reproducción material de lingotes y talegas representativas del oro amonedado, garantizando en todo caso que los trabajos no comprometan la seguridad, integridad ni conservación de los bienes originales", explican desde el Banco de España.
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El Banco de España ha previsto la apertura al público de la Cámara del Oro en el año 2028 dentro del proyecto del futuro museo, “con el objetivo de acercar a la ciudadanía un espacio de elevado valor histórico, simbólico y patrimonial, tradicionalmente inaccesible y vinculado de manera directa a la historia económica y financiera de España”. Con una superficie de 1.500 metros cuadrados, la Cámara destaca por su famosa sucesión de puertas de 8, 14 y 16 toneladas. Cada una de ellas consta de un mecanismo de seguridad, que impide abrir una si la anterior no está cerrada. Sus muros, de hasta dos metros de espesor, los convierten en impenetrables contra explosivos y filtraciones de agua. Además, tiene un puente retráctil que cruza un foso, que en caso de emergencia puede inundarse con aguas subterráneas, bloqueando totalmente el acceso a la Cámara del Oro.
Para que el público “comprenda” este espacio, no solo se requiere el acceso visual al recinto, “sino también la posibilidad de percibir cómo fueron concebidas y utilizadas las naves, cuál era el aspecto real del almacenamiento del oro y qué características materiales y formales presentaban los elementos que las integraban”, explican desde la entidad.
No obstante, por estrictos motivos de seguridad, los lingotes originales y el oro amonedado custodiados en esta Cámara no pueden ser expuestos al público. “Se trata de bienes sometidos a un régimen de custodia altamente protegido, cuya integridad, disponibilidad y seguridad deben preservarse en todo momento, resultando incompatible su exposición directa en un contexto museográfico abierto”.
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Copias con marcas e incisiones
Así que la única posibilidad es hacer copias, reproducciones facsimilares de los elementos más representativos del conjunto, en particular de los lingotes y de las talegas destinadas al almacenamiento del oro amonedado. Copias que no se conciben como elementos simplificados, “sino como parte de una recreación histórico‑artística rigurosa, basada en la observación y documentación de los originales y del estado real de las naves. El objetivo es reproducir de la manera más fiel posible no solo las tipologías de los lingotes, sino también sus variaciones formales, su estado superficial, sus marcas, incisiones y pátinas, así como la disposición histórica del conjunto y el aspecto característico de las talegas utilizadas tradicionalmente para el oro amonedado".
“La recreación pretende transmitir al visitante una experiencia espacial y material verosímil, evitando en todo caso una imagen artificial, homogénea o descontextualizada”. El Banco de España buscaba una empresa que combine procesos artesanales y alta tecnología. Por eso se recurrió a Factum, que utiliza sistemas de captura microtopográfica, de rematerialización del relieve e impresión de color en registro sobre superficies con relieve. La entidad quiere una “réplica arqueológica de máxima exactitud, capaz de ofrecer al visitante una experiencia visualmente indistinguible del original sin comprometer la preservación, seguridad ni disponibilidad de los bienes auténticos expuestos actualmente”.
Y es que ningún operador del mercado, excepto Factum, trabaja con el programa ‘Selene PSS’, un sistema no invasivo de captura de relieve y color capaz de registrar superficies planas o semiplanas con alta resolución, alcanzando 0,025 mm de profundidad y hasta 1000 dpi (puntos por pulgada) en información cromática. Luego, la reproducción fiel de los objetos presentes en la Cámara del Oro exige introducir procesos artesanales para aplicar pan de oro, esmaltes, acabados metálicos y trabajo especializado en taller de metal.
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El objetivo es que las copias estén listas en nueve meses. La meta es reproducir 25 lingotes singulares, 10.000 lingotes destinados a estanterías y 2.000 talegas de oro amonedado. Por ejemplo, reproducir uno de los 10.000 lingotes de estantería cuesta 50 euros la unidad.
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