Un ciudadano marroquí en situación irregular ha sido detenido en Ceuta después de que amenazara presuntamente con apuñalar a un militar del Grupo de Regulares durante una intervención en la zona del puerto. Según confirma Europa Press, el incidente ocurrió en la tarde del jueves, cuando un ciudadano avisó a los efectivos que patrullaban por el área sobre la presencia de un hombre que intimidaba a los viandantes. Según el aviso, llevaba un palo en la mano y provocaba inquietud entre las personas que transitaban por el lugar.
Los militares iniciaron una búsqueda en las inmediaciones para localizar al individuo. Poco después, encontraron a un hombre cuyas características coincidían con la descripción aportada por el ciudadano que había dado la alerta. Al advertir la presencia de la patrulla, el sospechoso huyó en dirección al puerto de Ceuta. Uno de los militares logró alcanzarlo tras una persecución por la zona. El hombre sacó entonces un arma blanca que llevaba oculta y amenazó al militar con agredirlo y apuñalarlo. Otros integrantes del Grupo de Regulares acudieron en apoyo de su compañero y lograron reducirlo. Una vez controlada la situación, los efectivos procedieron a detenerlo. El arrestado fue trasladado a dependencias policiales, donde se iniciaron las diligencias correspondientes para esclarecer lo sucedido.
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Reglas de enfrentamiento para militares
El Ministerio de Defensa ha activado reglas de enfrentamiento para los militares desplegados en Ceuta, una medida que autoriza el uso de armas de fuego en situaciones de legítima defensa. La decisión se adoptó tras varios ataques contra patrullas militares, que incluyeron lanzamientos de piedras y botellas con líquido corrosivo. La tensión entre las asociaciones estaba creciendo por su demanda para poder defenderse.
El armamento con munición real no estará disponible para todos los integrantes de cada unidad. Según la medida, solo uno de cada cuatro o cinco efectivos de una patrulla portará el arma cargada. La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) cuestionó esta limitación. Su presidente, Marco Antonio Gómez, consideró insuficiente que una única persona concentre la posibilidad de responder con munición real ante una situación de peligro. ATME reclama que todos los militares que participan en las patrullas cuenten con su armamento reglamentario y munición real.
La autorización llegó después de varios incidentes en Ceuta. El pasado viernes, de madrugada, un grupo de personas lanzó piedras contra militares y causó heridas leves a un sargento y a una militar. Dos días antes, una patrulla fue atacada en Benzú. Entre 30 y 40 migrantes rodearon un vehículo militar y arrojaron piedras contra los cuatro efectivos que se encontraban en su interior.
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ATME sostiene que los militares han patrullado desarmados o con armas sin munición desde el inicio de la crisis migratoria. La asociación reclama una definición clara de las facultades de los efectivos ante agresiones con piedras, cócteles molotov u otros objetos. Gómez también planteó dudas sobre la cobertura jurídica de quien deba decidir si usa el arma. La organización pide, además, que los militares desplegados en Ceuta recuperen la condición de agentes de la autoridad, como ocurrió durante el estado de alarma por la pandemia.
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