Viajar en avión puede generar cierto temor incluso entre quienes utilizan este medio de transporte con frecuencia. De hecho, el miedo a volar afecta aproximadamente a entre el 5% y el 6% de la población española, lo que supone alrededor de 2,5 millones de personas, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Aunque la aviación comercial es uno de los medios de transporte más seguros, existen determinadas condiciones meteorológicas que pueden complicar el trabajo de la tripulación y que obligan a extremar las precauciones.
A pesar de los diferentes inconvenientes que pueden sufrir, los pilotos están cualificados para sortearlos. David Virosta, un piloto de avión, ha explicado en uno de los vídeos de su cuenta de TikTok cuál es la nube más peligrosa para un vuelo comercial.
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Cuál es la nube más peligrosa
Recibe el nombre de cumulonimbo y es una nube de gran desarrollo vertical que está asociada a las tormentas y que alcanza grandes alturas. Aunque en sus primeras fases puede presentar esa característica forma de coliflor, su apariencia no refleja su peligrosidad.
Según explica Virosta, estas formaciones pueden concentrar fuertes corrientes de viento, tormentas eléctricas y lluvias torrenciales, factores que pueden dificultar las condiciones de vuelo. Por este motivo, los pilotos deben prestar especial atención a su presencia durante la ruta y evitar atravesarlas.
Para detectarlas, los aviones comerciales cuentan con radares meteorológicos que permiten identificar las zonas de mayor actividad y conocer la intensidad de los fenómenos asociados a la tormenta. La información que proporciona el radar ayuda a la tripulación a determinar qué zonas deben evitar y a tomar decisiones en función de las condiciones meteorológicas.
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Además, la planificación no termina una vez que el avión ha despegado. Los pilotos continúan consultando la evolución de la meteorología durante el vuelo y, si encuentran una tormenta en su trayectoria, pueden solicitar un cambio de ruta o de altitud para evitarla.
La situación puede ser diferente cuando el cumulonimbo se encuentra sobre el aeropuerto de salida o de destino. Si la tormenta impide realizar el despegue con seguridad, el vuelo puede sufrir un retraso hasta que las condiciones mejoren. En el caso de un aterrizaje, los pilotos pueden permanecer a la espera de que la tormenta se desplace o pierda intensidad.
El peligro está en el interior de la nube
Una de las principales particularidades del cumulonimbo es que no se trata de una formación uniforme. En su interior se producen movimientos de aire muy intensos, con corrientes ascendentes y descendentes que pueden desarrollarse en diferentes zonas de la nube. Esta actividad hace que las condiciones puedan cambiar rápidamente incluso en distancias relativamente cortas.
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Además, estas formaciones pueden extenderse desde las capas bajas de la atmósfera hasta alturas muy elevadas. Por ello, no siempre basta con modificar ligeramente la altitud para evitar la zona de mayor actividad. Por último, otros dos factores que influyen en su peligrosidad son la dimensión y el desarrollo vertical de la nube, ya que cuanto mayor sea su extensión, más difícil puede resultar encontrar una trayectoria segura para rebasarla.
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