La decisión de Italia de restablecer de forma temporal los controles fronterizos con España durante todo agosto por la emergencia migratoria en la ciudad de Ceuta, “amenaza con paralizar la operatividad de los aeropuertos y puertos nacionales y sobrecargar gravemente a los agentes de la policía estatal”, ha advertido el sindicato policial italiano Silp Cgil.
El mensaje del sindicato ha sido muy contundente: ha advertido que en ausencia de un plan extraordinario de refuerzos por parte del Ministerio del Interior y sin “garantías reales para la protección de los derechos contractuales y la salud de los trabajadores, la continuidad de los servicios y la seguridad misma de las fronteras permanecen seriamente en riesgo”. Por eso, ha exigido al Viminale (tal y como se conoce en Italia al Ministerio del Interior) dar “respuestas inmediatas” si no quiere que se produzcan bloqueos en plena temporada turística.
El sindicato ha enviado una carta al Departamento de Seguridad Pública italiana que ha recogido la agencia italiana ANSA para “cuestionar esta gestión y exigir respuestas y garantías inmediatas” ante el impacto que prevé en los puntos fronterizos y en el personal asignado a esas tareas de control después de que el gobierno de Giorgia Meloni suspendiera temporalmente -durante un mes- el acuerdo Schengen con España por la crisis en Ceuta.
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Para el sindicato, “imponer controles selectivos en el ingreso y trámites burocráticos continuos en el mes de mayor flujo de pasajeros del año, y en pleno período de vacaciones ordinarias, representa una decisión ilógica e insostenible”.
Crónica escasez de personal
Creen que el problema se agrava por la situación previa que ya sufrían los equipos en las fronteras: “Las oficinas de policía fronteriza, que ya operan en condiciones de crónica escasez de personal, no pueden quedarse solas para afrontar esta carga operativa adicional”, señalaron.
En ese marco, el sindicato puso el foco en los descansos del personal: “La protección del derecho a las vacaciones y a la recuperación psicofísica del personal no es negociable y no puede ser restringida o anulada por decisiones centrales tomadas sin una planificación adecuada”.
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El Silp Cgil también ha cuestionado los mecanismos administrativos asociados al refuerzo de controles: “La seguridad del espacio Schengen y el control de los flujos no se garantiza con disposiciones formales ni imponiendo el envío diario de datos estadísticos antes de las 11 de la mañana. Se necesitan recursos concretos”, y ha reclamado “el envío inmediato de personal en apoyo a los puestos fronterizos”.
Además, ha denunciado que la situación particular en los aeropuertos de Bari, Pisa y Bolonia ya habían sido notificadas en el pasado e “ignoradas”.
d apuntó a “situaciones de extrema dificultad operativa y estructural” que, según dijo, ya habían sido notificadas y “han sido ignoradas”, en particular en los aeropuertos de Bari, Pisa y Bolonia.
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