Un tiburón que puede vivir 400 años está ayudando a los científicos a entender el secreto de la longevidad

Los expertos han analizado el principal factor biológico del envejecimiento en los ejemplares de estos animales y han concluido que gracias a él viven siglos

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Los científicos han estudiado su genoma en busca de el secreto a su longevidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

En abril de 2026, un tiburón apareció muerto en la costa del condado de Sligo, en Irlanda. El animal, de unos 3 metros de longitud y más de 200 kilos de peso, tenía entre 150 y 200 años de edad, una cifra que equivale a la adultez de esta especie. No es una excepción o caso aislado, pues los restos de criaturas marinas llegan a las costas irlandesas por las tormentas. Los científicos se pusieron manos a la obra y realizaron una autopsia que ha aportado datos sobre el tiburón más longevo del planeta capaz de vivir siglos.

El ejemplar habría nacido durante el reinado de Isabel II, a la par que se inventaba el teléfono o Claude Monet ponía la primera pincelada a “Impresión, sol naciente”, un cuadro que iniciaría un movimiento artístico. El tiburón de Groenlandia, como es llamado, que se encontró en las costas irlandesas, se considera joven comparado con otros de su misma especie. Aun así, los científicos estaban maravillados con el hallazgo y su necropsia supuso una oportunidad para investigar sobre el animal y su longevidad.

No alcanzan su madurez hasta los 150 años y poseen una longevidad que les permite vivir varios siglos.

Primero, cubrieron su cuerpo con algas para que otros animales no lo picoteasen y lo trasladaron al laboratorio. Allí, según cuenta la BBC, los ojos se enviaron a realizar una prueba para saber cuántos años tenía exactamente. Mientras que una muestra de tejido muscular se destinó para conocer los telómeros, las estructuras protectoras en los extremos del ADN que se acortan con la edad y el estrés ambiental.

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Ojos capaces de ver en las profundidades y un corazón resiliente

El ejemplar parecía estar en buen estado general a pesar de que uno de los testículos presentaba torsión y el bazo tenía un color inusual. Los científicos desconocen los aspectos básicos de la biología de la especie: dónde se aparean, con qué frecuencia se reproducen y cuántas crías tienen por embarazo. Esa falta de datos dificulta estimar el tamaño de la población y evaluar el riesgo que supone la captura incidental en actividades pesqueras.

El tiburón de Groenlandia vive hasta 512 años según científicos, la especie más longeva del mundo animal. (WaterFrame/Alamy)

Durante décadas se creyó que los tiburones de Groenlandia eran prácticamente ciegos, en parte por los parásitos similares a borlas que se adhieren a la parte frontal de sus ojos. Un estudio publicado en enero de 2026 en Nature Communications, firmado por Lily Fogg y un equipo de cinco universidades, desmontó esa idea. El análisis de tejido ocular de diez ejemplares, algunos de hasta 150 años, demostró que sus retinas permanecen estructuralmente intactas y especializadas para captar luz en condiciones de oscuridad extrema.

El corazón del ejemplar varado en Irlanda pesaba 34 kilos. Un estudio paralelo sobre corazones de tiburones de Groenlandia, recogido por Science News, encontró órganos con cicatrices y marcadores habituales de envejecimiento, pero que seguían funcionando con normalidad. Los autores del estudio apuntan a que el tejido cardíaco del animal podría producir hormonas protectoras que le permiten mantener la función pese al daño acumulado, una resiliencia que los investigadores califican como mecanismo clave de la longevidad extrema.

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Un genoma que guarda el secreto de la longevidad extrema

Y no fueron los únicos que estudiaron a los tiburones de Groenlandia. En mayo de 2026, un equipo internacional liderado por Shigeharu Kinoshita, de la Universidad de Tokio, publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences un estudio que analizaba casi por completo el ADN de la especie. El estudio apuntó a dos causas que podrían explicar por qué el tiburón tenía longevidad extrema.

Tiburón de Groenlandia capturado cerca de Belice

Una de ellas es la proteína Histonia H1.0. Una proteína que en la especie analizada presentaba modificaciones respecto a otros animales y estas frenaban el envejecimiento. La segunda es el control del hierro en las células. El tiburón de Groenlandia posee 59 copias del gen FTH1b, un número muy alto comparado con otras especies. Esta cantidad tan elevada le conferiría una capacidad excepcional para evitar la muerte celular, protegiendo los tejidos sanos del daño de la oxidación.