La fragata F-101 “Álvaro de Bazán” de la Armada Española efectuó el 17 de julio el lanzamiento de un misil Harpoon contra el “Peleliu”, un buque anfibio de la Marina de Estados Unidos retirado en 2015. Lo hizo durante el ejercicio multinacional ’Rimpac 26′, considerado el mayor del mundo en su tipo y desarrollado en aguas del archipiélago hawaiano. Según informaciones oficiales, la acción se ajustó a estrictas medidas de seguridad marítima y aérea, así como de protección ambiental, con especial atención a la fauna y los santuarios marinos de la región para garantizar la preservación del entorno natural.
El ejercicio reunió a 31 países, 40 buques y submarinos, 200 aeronaves y más de 30.000 efectivos. El hundimiento controlado del antiguo buque estadounidense se llevó a cabo mediante diversos disparos reales por parte de unidades de distintas nacionalidades. La fragata española coordinó su ataque con el destructor japonés JS ‘Kongo’, en una maniobra conjunta que puso a prueba los sistemas de combate de ambas armadas en un entorno simulado de alta intensidad y colaboración multinacional.
La operación sirvió para que las tripulaciones pudieran entrenar con armas reales sobre objetivos navales y poner en práctica tácticas junto a otras marinas. Este tipo de ejercicios mejora la coordinación y la capacidad de trabajar en equipo entre diferentes países, fomentando el intercambio de experiencias y procedimientos. El hundimiento controlado de buques es habitual en estas maniobras y siempre se lleva a cabo siguiendo las normas, reforzando los lazos operativos y permitiendo que las flotas colaboren de manera más efectiva con sus aliados internacionales.
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Capacidad y despliegue de la fragata
La ‘Álvaro de Bazán’, primera unidad de su clase y construida en Ferrol por la empresa Navantia, incorpora el sistema de combate AEGIS, una tecnología que le proporciona capacidades avanzadas de defensa antiaérea y gestión de amenazas múltiples en tiempo real. Estas fragatas, reconocidas entre los escoltas más versátiles y modernos de Europa, serán pronto sometidas a una modernización destinada a reforzar sus prestaciones y adaptarlas a los desafíos de la guerra naval contemporánea, incluyendo mejoras en sistemas electrónicos y de armamento.
El buque español, con una dotación de 190 personas, permanecerá más de cinco meses desplegado en el Pacífico participando en ejercicios navales organizados por la Marina estadounidense y en los que intervienen fuerzas de numerosos países aliados. Durante este periodo, la tripulación afrontará diferentes escenarios tácticos y misiones coordinadas, lo que fortalecerá su preparación y capacidad de respuesta ante situaciones complejas, así como su habilidad para adaptarse a entornos operativos cambiantes y exigentes.
Como explica en su comunicado la Armada, la presencia de la fragata en la edición actual del ‘Rimpac’ coincide con el V Centenario del nacimiento de Don Álvaro de Bazán y Guzmán, figura histórica de la Armada, cuyo legado inspiró a la hora de darle nombre. El ejercicio representa una oportunidad para que la Armada Española afiance su integración en operativos multinacionales de alto nivel, reforzando la formación y el prestigio de sus tripulaciones en el ámbito internacional.
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