Tener tiempo y un espacio para jugar puede ser un plan perfecto para dueños y perros. Pero si ese juego no cumple unos requisitos en verano, la mascota puede exponerse a situaciones poco beneficiosas para su salud. El verano es una estación en la que los expertos recomiendan consejos y hábitos para que perros, gatos y demás animales de compañía estén lo más cómodos posible. Y es que el calor extremo afecta a cualquier animal.
La ola de calor en la que España se encuentra sumergida dejará temperaturas que superarán los 40ºC en algunos puntos. Se prevé que dure hasta el 23, este jueves. Es normal que los dueños se replanteen ciertos hábitos que tengan que ver con su vida, como salir a la compra antes o después de las horas centrales del día, refrescarse con duchas o mantenerse hidratado. Y también, que las rutinas de las mascotas cambien, porque a un perro no sólo le puede dar un golpe de calor en un coche.
La temperatura en la superficie de los asfaltos y pavimentos puede llegar a los 60ºC bajo el sol directo, según la Dirección General de Tráfico. Y no es el calor que genera el que afecta en su mayoría al animal, que también, se convierte en una condición suficiente para provocar quemaduras o molestias en las almohadillas de las mascotas. Por ello, conviene comprobar la temperatura de la superficie del suelo antes de salir a pasear o estar en el patio con asfalto.
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El suelo quema más de lo que parece: la regla de los siete segundos
Para confirmar antes de salir de casa, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en la guía para cuidar a los animales durante olas de calor, recomienda con una sencilla prueba comprobar la temperatura del suelo. Esta consiste en apoyar la palma de la mano sobre el asfalto durante unos segundos. Si el calor resulta insoportable para una persona, también lo será para el animal. Algunos perros con poco pelo o piel clara también pueden sufrir quemaduras solares, por lo que conviene limitar su exposición prolongada al sol y proteger las zonas más sensibles.
El golpe de calor es otro riesgo que no se limita al interior de un vehículo. Muchos casos se producen durante paseos demasiado largos o sesiones de juego en las horas de mayor insolación. El riesgo se eleva en perros mayores, con sobrepeso o de razas braquicéfalas, como el bulldog francés, el pug o el bóxer, así como en animales con problemas cardíacos o respiratorios, cuya capacidad para regular la temperatura corporal es menor. Pasear a primera hora de la mañana o al anochecer, mantener agua fresca disponible y buscar zonas de sombra son las medidas básicas recomendadas por los especialistas.
Prevenir antes que curar sigue siendo la mejor herramienta
Además de adaptar las rutinas diarias, desde petolo advierten de la importancia de realizar revisiones veterinarias preventivas, especialmente en animales mayores o con patologías previas, para identificar posibles factores de riesgo antes de los meses de más calor. De la misma manera, los expertos ponen el foco en el pelo. El pelaje para un animal es muy importante, ya que se convierte en un regulador natural de la temperatura de su cuerpo. En invierno les mantiene calientes y en verano les protege del calor.
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Por ese motivo, recomiendan consultar con un profesional de la higiene canina antes de raparlo, porque dependiendo del tipo de pelo es conveniente o no. En el caso de los gatos, salvo en los gatos de pelo largo, no debe cortarse el pelo para evitar el calor. Un buen cepillado ayudará a mantener su manto limpio y a que realice su función aislante del calor de forma más eficiente.