El Gobierno francés dice que quiere bajar el precio del paracetamol y las farmacéuticas se le echan encima: “Es una locura, incomprensible”

La propuesta del gobierno llega meses después de subvencionar a una compañía francesa para producir estos medicamentos y recuperar un sector del mercado perdido hace 18 años

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Un farmacéutico comprueba el peso de unos comprimidos de paracetamol (REUTERS/Amit Dave)

La decisión del gobierno francés de rebajar el precio del paracetamol ha creado un enfrentamiento con los laboratorios. Las compañías farmacéuticas, como respuesta, han iniciado negociaciones con el Comité Económico de Productos de Salud (CEPS), adosado al Ministerio de Sanidad.

Concretamente, los fabricantes de Upsa y Opella han tachado de “incomprensible” la nueva maniobra de la administración y aseguran que es una locura. Esta reacción nace de la intención de reducir un 13,04% los precios de venta del fabricante libre de impuestos (PFHT). Esto supone una rebaja de 10 céntimos, pasando de 0,76 euros actuales a 0,66 euros al 1 de enero de 2027. Aunque el precio público en farmacias es de 2,18 euros por caja, tras sumar los márgenes de farmacéuticos y distribuidores.

“Es justo lo contrario de lo que pedimos”

Desde Opella, fabricante del Doliprane con plantas en Lisieux y Compiègne, mostraron su estupefacción ante los tiempos del aviso: “Recibimos la carta el jueves por la tarde, a las 19:00 horas, menos de cinco meses antes de que se fabricaran las primeras cajas 100 % francesas tras la relocalización del principio activo. Es incomprensible”.

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Cómo sabe el paracetamol dónde nos duele (Flickr)

Por su parte, un portavoz de Upsa, que produce marcas como Efferalgan y Dafalgan en Agen, reaccionó de forma tajante: “Es una locura. Es justo lo contrario de lo que pedimos”, ya que los laboratorios esperaban un incremento. La presidenta de Upsa, Isabelle Van Rycke, ya había defendido que el paracetamol cuesta en Francia “menos que una baguette”, reclamando una subida de 10 céntimos por caja para situar el precio en 0,86 euros, una petición apoyada plenamente por Ségolène de Marsac, presidenta de Opella Francia.

“Una orden contradictoria” que afectará a la producción local frente a la extranjera

Para los productores, esta política representa “una orden contradictoria”. Y es que ambas empresas han realizado inversiones masivas en una planta de la firma Seqens en Rousillon, un proyecto cofinanciado con el Estado francés y valorado “en más de 100 millones de euros”, donde Opella ha aportado 36 millones de euros y Upsa otros 17 millones. El fin era recuperar la producción local de un principio activo que abandonó Francia hace 18 años, un plan publicitado por Emmanuel Macron desde 2020.

Por su parte, la economista Nathalie Coutinet, de la Universidad Sorbonne Paris Nord, ha destacado para BFM TV la flagrante inconsistencia de la administración: “Hay una paradoja en la política pública al haber subvencionado la creación de la fábrica de Seqens para producir el principio activo del paracetamol, cuando Sanofi ha vendido Opella a un fondo de inversión estadounidense y el Gobierno se plantea ahora bajar el precio”, determina.

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Una mano sostiene dos pastillas, ibuprofeno de 400 mg y paracetamol de 500 mg, junto a un vaso de agua y un organizador de píldoras en una mesa de madera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Coutinet también indica que el ahorro gubernamental sería mínimo tras analizar la cobertura del seguro social francés: “Hay que restar la franquicia médica de 1 euro, teniendo en cuenta que la Seguridad Social reembolsa el paracetamol al 65 %, no en su totalidad”, de modo que el desembolso final es de apenas 0,42 euros por caja. En la misma línea, desde Opella añaden más escepticismo a los cálculos oficiales: “Hemos hecho los cálculos y el ahorro no superaría los 15-20 millones de euros”.

Frente a la posibilidad de que el Gobierno cancele la bajada de precio solo para las farmacéuticas que produzcan de forma 100% local en Francia, los laboratorios consideran esta propuesta como algo “insuficiente”. De este modo, exigen “una verdadera revalorización” que compense los altos costes de producción franceses, que son “al menos un 60 % más caros que en Asia”.