La Guardia Civil ha llevado a cabo una de las mayores operaciones de destrucción de material de guerra, tras descubrir un arsenal de grandes dimensiones en dos naves industriales de Quintana de la Serena, Badajoz. Más de 33 toneladas de armas inutilizadas y material explosivo han sido retirados y destruidos bajo la supervisión de agentes especializados. El hallazgo se dio tras contactar con las autoridades una familia del municipio que acababa de heredar las instalaciones.
En total, el arsenal incluía 2.416 fusiles de asalto Cetme, 737 ametralladoras, 63 subfusiles “Naranjeros” MP-28, 11.069 granadas de mortero, 4 fusiles tipo Mauser y numerosos cargadores adicionales. Todo el material fue trasladado a una empresa de Jerez de los Caballeros especializada en la gestión de residuos y chatarras industriales.
La Guardia Civil intervino tras la notificación de los herederos. Según dice el Instituto Armado en su comunicado, los agentes retiraron y destruyeron el material, evitando posibles accidentes y eliminando una amenaza latente para la seguridad local. La operación subraya la importancia de avisar a las autoridades ante la presencia de objetos peligrosos, incluso si permanecieron inactivos durante años. La colaboración ciudadana permitió una respuesta rápida y eficaz, lo que resultó clave para retirar de circulación un acopio de grandes proporciones y preservar la seguridad de la zona, minimizando riesgos para la población.
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Operativo para incautar armas
El operativo se puso en marcha a principios de julio, después de que los herederos de Quintana de la Serena alertaran a las autoridades sobre la existencia de armas y artefactos explosivos en dos naves industriales que formaban parte de su herencia. Al recibir el aviso, la Guardia Civil activó un dispositivo especial para inspeccionar el lugar y catalogar todo el material almacenado de forma segura.
Durante la inspección, los agentes de la Intervención de Armas y Explosivos de la Comandancia de la Guardia Civil de Badajoz realizaron un recuento detallado del arsenal, en presencia del representante de los herederos. Para garantizar la seguridad durante el proceso, se utilizó un vehículo articulado de gran tonelaje para la carga y posterior traslado de todos los elementos hasta su destino final.
Destrucción completa y destino de otros materiales
Una vez en la empresa de Jerez de los Caballeros, se procedió a la destrucción y fundición de todas las armas y artefactos explosivos. El proceso permitió reducir el armamento a más de 33.000 kilos de chatarra, garantizando así que ninguna de estas piezas pudiera volver a circular ni ser utilizada de forma indebida. La destrucción completa del arsenal se realizó bajo estrictos protocolos de seguridad y en presencia de responsables de la Guardia Civil.
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Además de las armas y explosivos, los agentes hallaron otros objetos de interés histórico, como 540 bayonetas, que fueron entregadas de forma legítima a una armería autorizada para su conservación como piezas de coleccionismo. Por su parte, la munición que se encontraba aparentemente inutilizada fue remitida al Área de Industria de la Delegación del Gobierno en Extremadura para su eliminación segura, de acuerdo a la normativa vigente.